Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico
LA VICTORIA DEL DISCÍPULO: “MANTENERSE VICTORIOSO (Segunda parte)

Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo “el cómo del discipulado bíblico”, como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de discípulos espirituales, discípulos reproductores y discípulos colaboradores de mi Dios y Señor.

Las armas con las que contamos los discípulos victoriosos son la oración y la Palabra de Dios. La batalla contra Satanás y las fuerzas del mal se pelea de rodillas.

Lea 2 Crónicas 20:1-4 y encontrará los cincos principios para la guerra espiritual.

Los cinco principios de la guerra espiritual

  • El principio de buscar a Dios.
  • El principio de conocer a Dios.
  • El principio de depender de Dios.
  • El principio de creer a Dios.
  • El principio de adorar a Dios.

El principio de conocer a Dios
Como resultado positivo de conocer a Dios, el discípulo verdadero, podrá orar con fiando en:

  • la persona de Dios;
  • en sus promesas;
  • en sus propósitos;
  • y en sus hechos pasados.

La persona de Dios
Lea 2 Crónicas 20:6 y averigüe cómo Josafat enfrentó la amenaza de ataque por parte de tres ejércitos poderosos, Josafat en este versículo describe el poder de Dios: “[…] tienes dominio sobre todos los reinos […] ¿No está en tu mano tu fuerza y poder que no hay nadie que te resista? ¿Cuán grande es el Dios a quien el discípulo ora? Para conocerlo hará falta toda la eternidad, sin embargo, el discípulo, puede parcialmente comprender quien es Dios al leer y meditar en su Palabra o al contemplar los cielos que él creó (el evangelio de la creación). ¿Sabe usted cómo ve Dios el universo? Isaías 40:12 lo describe: “¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo?” En algún lugar de este universo se encuentra lo que los científicos denominarían un sistema solar de tercera categoría, que incluye una pequeña estrella que llamamos sol, alrededor del cual circulan algunos planetas. A uno de esos planetas llamamos el mundo, al que Dios amo tanto que dio a su Hijo unigénito para redimirlo (Juan 3:16). Como discípulo de Jesús, ¿Cómo se siente al reconocer que el Dios que creo un universo de tal magnitud, se preocupa por usted cuando ora en medio de la guerra espiritual? Y nace de su corazón el deseo de invocar el poder de Dios para derrotar a Satanás en sus batallas espirituales.

Promesas de Dios
El discípulo puede orar confiando en las promesas de Jesús, porque conoce a Dios (lea 2 Crónicas 20:7). Josafat basó su oración en la promesa de Dios a Abraham en Génesis 12:3 (lea 2 Crónicas 20:8-9). Josafat mencionó una segunda promesa, salvar al pueblo de Israel. Cuando el discípulo ora en medio de la guerra espiritual, debe orar confiando no sólo en quien es Dios y lo que Él hace, sino también en lo que ha prometido. Josafat creyó que Dios había prometido salvar a los israelitas.

Los propósitos de Dios
Como consecuencia de conocer a Dios, el discípulo puede orar de acuerdo a sus propósitos. Lea 2 Crónicas 20:8-9 y responda: ¿Que deseaba Dios que sucediera? Josafat evocó las intenciones de Dios para con los israelitas, pues el propósito de Dios era establecer a su pueblo en la tierra que les había prometido. Josafat le recordó a Dios que su propósito era establecerlos en esa tierra. Josafat identificó el propósito de Dios, general y a largo plazo, al afirmar: “Estamos en medio de tu propósito, oh Dios. una razón por la cual pedimos tu respuesta, es que estanos haciendo lo que tú quisiste que hiciéramos”.

Los hechos pasados de Dios
Como consecuencia de conocer a Dios, el discípulo puede orar de acuerdo a sus hechos pasados (lea 2 Crónicas 20:10-11). Basándose en los hechos pasados de Dios, la petición de Josafat a Dios era ésta: “Vienen a destruir la tierra que tú nos prometiste. Si esa era tu voluntad, ¿entonces cómo se relaciona esto con tu voluntad ahora? Eso es una señal espiritual. Lo que Dios hace es armónico. Lo que Dios le ordene hacer ahora estará en armonía con lo que le ordenó en otras circunstancias importantes de su vida. La respuesta de Dios a la oración de todo discípulo, es que seguirá completando la buena obra que empezó en usted (Lea Filipenses 1:6).

Fe en acción
Querido/a hermano/a, medite en la siguiente declaración: la oración constituye el filo, el contacto con Dios que hace que todo se cumpla. Al aplicar el principio de conocer a Dios, el discípulo ora basándose en su persona, sus promesas, sus propósitos y sus hechos pasados.
La palabra de Dios transforma vidas y da una vida con propósito, vida abundante, vida victoriosa y vida eterna.

Que Dios “te bendiga y te guarde, que Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Y recuerden hacer del día del Señor: un día santo, un día saludable y un día feliz.

Hno. Cuau.


Tomado y adaptado del libro “El Plan Maestro para el Discipulado Cristiano” y de compartir mi experiencia con Dios.

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