Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico

LA VICTORIA DEL DISCÍPULO: MANTENERSE VICTORIOSO (Tercera parte)

Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo “el cómo del discipulado bíblico”, como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de discípulos espirituales, discípulos reproductores y discípulos colaboradores de mi Dios y Señor.

Las armas con las que contamos los discípulos victoriosos son: la oración y la Palabra de Dios. La batalla contra Satanás y las fuerzas del mal se pelea de rodillas.

Lea 2 Crónicas 20:1-4 y encontrará los cincos principios para la guerra espiritual.

Los cinco principios de la guerra espiritual

  • El principio de buscar a Dios.
  • El principio de conocer a Dios.
  • El principio de depender de Dios.
  • El principio de creer a Dios.
  • El principio de adorar a Dios.

El principio de depender de Dios
Después de haber buscado la ayuda de Dios y de haber reconocido la capacidad de Él para ocuparse de su problema, el discípulo debe confiar en Dios para que le muestre el camino. Depender de Dios es el tercer principio de la guerra espiritual.

Gane la batalla de rodillas
Mientras Josafat aguardaba el sitio de los ejércitos de tres reyes, llego el profeta Jahaziel y le dio un mensaje del Señor.

Lea 2 Crónicas 20:14, 15. Cuando el profeta le recordó a Josafat, Dios controla la situación. La certeza de que Dios marcha a la guerra por sus discípulos y los defiende, le asegura que puede entregarle la batalla y permitirle ser el guerrero poderoso, en lugar de confiar con su propia fuerza. Discípulo no temas, Dios está en control.

Lea 2 Crónicas 20:16, 17. Luego el profeta le aconsejó acerca de los hechos que tendrían lugar. El profeta le dijo a Josafat que él no tendría que pelear. En medio de su batalla busque que el Señor le indique qué hacer. La oración lo conduce a la Palabra de Dios y contribuye a aplicarla por fe, a su situación. Si Dios le dice que avance hágalo dependiendo de ÉL. Pero primero debe ganar la batalla espiritual de rodillas. Una vez que usted reconozca que la batalla le pertenece a Dios, avance confiadamente.

Ármese para la batalla
En 1 Timoteo, la palabra griega para pelear (“agonizethai”, de la cual se deriva el término “agonizar”), se usa repetidas veces para describir la vida cristiana. Jesús dijo: “Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán” (Lucas 13:24). Pablo comparó la vida cristiana con una carrera atlética (Lea 1 Corintios 9:25). Pablo describía la experiencia de correr una carrera, de boxear y de luchar contra las fuerzas de su propio cuerpo. Pablo se esforzaba con todas sus energías que Dios le dio, y mantenía su cuerpo sujeto a servidumbre (Lea 1 Corintios 9:26, 27).

Al Padre se le debe dar la gloria, porque puede hacer todas las cosas mucho más abundantes de lo que podemos imaginar. Para Dios no es problema luchar la batalla más insuperable, del discípulo, debido a su poder.

Vístase con la armadura espiritual
Mi recomendación para todo discípulo es que antes de salir a la guerra espiritual, mentalmente póngase la armadura espiritual, deténgase y pídale a Dios en oración, que le ayude a aferrarse a la verdad absoluta de su Palabra y a no ser víctima de lo que Satanás desea.

Guía de comunión con el maestro
Lea 2 Crónicas 20:1-29. Conocer y hacer la voluntad de Dios y no mis intereses personales, pidiendo en oración la ayuda de Dios en mis batallas diarias.

El Hno. Cuau comparte como le hablo Dios a través de este pasaje bíblico.

¿Qué me dijo Dios?

  • Versículo 3. Llamado al pueblo, a tomar en serio a Dios y ayunar por un tiempo determinado, para recordarnos nuestras debilidades y dependencia de Dios.
  • Versículo 6. Ingredientes de la oración:
    • Entregar la situación a Dios.
    • Buscar el favor de Dios.
    • Reconocer la Soberanía de Dios.
    • Alabar la gloria de Dios.
    • Profesar dependencia absoluta de Dios.
  • Versículo 15. ¿Cómo dejamos que Dios pelee por nosotros? Debemos como discípulos, darnos cuenta que la pelea no es mía, sino de Dios. Al reconocer nuestras limitaciones humanas y dejar que su poder trabaje en mis temores y debilidades. Al asegurarme que como discípulo busco la voluntad de Dios y no la mía propia. Pedir la ayuda de Dios en mis batallas diarias.

¿Qué le dije yo a Dios?
Me comprometo a dedicar tiempo al ayuno y la oración para: considerar mi pecado; orar pidiendo ayuda de Dios; y buscar la voluntad de Dios en situaciones especiales.

Como líder debo seguir el ejemplo de Josafat, concentrándome totalmente en el poder de Dios y no en mis propias fuerzas. Todos los día lucho con las tentaciones de Satanás y este mundo y “huestes espirituales de maldad” (Efesios 6:12). Que quieren que me rebele contra mi Dios y Señor.

Como hijo de Dios tengo el Espíritu Santo en mí. Si pido su ayuda tengo la certeza de que Dios luchará por mí y saldré victorioso de mis batallas espirituales, porque creo que Dios siempre triunfa.

Fe en acción
Querido/a hermano/a, medite en los siguientes rasgos personales, y marque los que más le caracterizan a usted, para poder vencer en la guerra espiritual:

  • Generoso
  • Dispuesto a escuchar
  • Tenaz
  • Leal
  • Afectuoso
  • Confiable
  • Realista
  • Optimista
  • Equilibrado
  • Creativo

Y recuerde que su batalla espiritual se empieza de rodillas y termina con la victoria de rodillas.

La palabra de Dios transforma vidas y da una vida con propósito, vida abundante, vida victoriosa y vida eterna.

Que Dios “te bendiga y te guarde, que Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Y recuerden hacer del día del Señor: un día santo, un día saludable y un día feliz.

Hno. Cuau.


Tomado y adaptado del libro “El Plan Maestro para el Discipulado Cristiano” y de compartir mi experiencia con Dios.