COVID y Cierre de Templos

COVID-19 y cierre de templos

La imagen de un templo cerrado choca en nuestra mente

Carlos A. Muro Flores

Antiguamente, tanto en templos como en sanatorios los religiosos se dedicaban a cuidar enfermos en tiempos de necesidad (leprosos, la peste negra en el medievo, hambruna, guerra, etc.). Esa era parte de los servicios que el Cuerpo de Cristo prestaba o presta a la comunidad y su nombre y obra era glorificado.

La situación actual es diferente y con otros alcances: hoy, la iglesia tiene la oportunidad de ayudar a su comunidad evitando que esta enfermedad se propague.

No tenemos los medios para curarla hasta que Dios lo permita. La forma de ayudar es NO reuniéndonos por un espacio de tiempo el cual será señalado en cada país según su necesidad.

¡A nadie se le va a “caer” su fe por unos domingos! Es más, es una oportunidad de volver a los tiempos antiguos, estudio y adoración en casa, sin reflectores.

El verdadero creyente seguirá su estudio y comunión con Dios esté donde esté y guiará a los que tenga alrededor.

Esta medida va encaminada al cese de actividades en centros de conglomeración de personas, básicamente en tres rubros:

  • Académico.
  • Deportivo y entretenimiento.
  • Religioso.

El fin es evitar el contacto persona-persona para que no se propague el virus y por consiguiente el aumento de contagios, ¡NO EL TERMINAR CON NUESTRA FE o para OBSTACULIZAR NUESTRA COMUNIÓN CON DIOS!

Y es aquí donde se presenta la agudeza del problema, en el aumento desmedido de casos que si bien casi la totalidad va a sanar, (el 70% de infectados ni siquiera se va a enterar que padeció el COVID-19), ese aumento puede colapsar el sistema de salud de cualquier país; ese 2% de pacientes que se ponen graves y que necesitan la ayuda de un respirador artificial pudiera sobrepasar la capacidad de respuesta de los servicios sanitarios y gente que pudiera ser atendida y sanar, moriría.

Los incendios forestales así se apagan: se hace un cerco a manera de brecha quitando todo lo consumible por el fuego, árboles, pasto, madera, basura, etc.

En el CERCO SANITARIO es lo mismo, solo que lo consumible son las personas, y esto se logra NO teniendo contacto entre nosotros.

No es el fin del mundo, ¡NO moriremos ni apostataremos! Si bien la economía sufrirá y tal vez tengamos algún tiempo de estrechez, con la ayuda de Dios saldremos adelante.

La experiencia de países que presentaron con antelación esta contingencia mostraron que quedarse en casa es la mejor manera salir adelante. Por esta razón me sumo al CERCO en el entendido que es la MEJOR ayuda que como creyente puedo prestar a mi comunidad. Creo firmemente que es una medida que Dios puso en los corazones de nuestras autoridades.

¿Qué de donde viene el virus? ¿De los chinos? ¿De los EUA? ¿Del diablo? No lo sé, pero seguro estoy en las manos de mi Dios.

¡La buena noticia es que el templo estará cerrado pero la iglesia sigue abierta porque la iglesia somos nosotros!

“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Mt. 18:20