Jesús no Vino a Erradicar la Lepra

Jesús no vino a erradicar la lepra

Jesús no vino a erradicar la lepra, pero sanó leprosos. Fue la ciencia la que la limitó.

Carlos Alejandro Muro Flores

Esta es la realidad, Jesús no llegó quitando TODA enfermedad a ningún lado, fue en ese contacto con las personas en donde ocurría la SANIDAD de manera personal. Al conocerle, al estar frente a Él, al sentir su mirada y su amor los sanaba de CUALQUIER enfermedad y por si fuera poco también les perdonaba pecados.

Con los apóstoles fue igual: sanaban personas, no erradicaban enfermedades.

Con el paso del tiempo Dios ha dado sabiduría y conocimiento a los hombres para limitar y curar no solo la lepra, también “los sangrados de nacimiento”, los “cojos” , “los ciegos”, “los lunáticos” y así casi TODA enfermedad que se mencione en la Escritura.

Siguiendo esta enseñanza no creo que Dios vaya a erradicar el Covid-19 o cualquier otra enfermedad que se nos venga encima, pero sí creo que dará entendimiento a hombres para obtener la cura a estas calamidades sanitarias y, SIN DUDA, obrará milagros y sanidades a nivel personal de ésta y otras enfermedades tal vez más terribles.

Creo que Dios nos está dando los medios para aminorar los efectos de esta pandemia a todos niveles y sobre todo nos a dado un ACOMPAÑAMIENTO sin precedentes en donde quiera que estamos; ya sea recluidos en nuestros “aposentos” o en primera línea de “batalla”, laborando en el área de salud o prestando servicios a la comunidad en la que nos desenvolvemos.
Tengamos FE. Esa FE que vence al mundo.

Dios no duerme ni descansa, abrazará y cobijará a unos por medio de su Santo Espíritu, y a otros por medio de su Iglesia de una manera “más tangible”, más “material”, la cual en estos momentos está más dispersa que nunca, no reunida. Yo sé que entienden a lo que me refiero: ¡Estamos prácticamente en cualquier lado!

Demos testimonio a los que están cerca con nosotros y a los que están lejos también. Los medios para hacer llegar alguna palabra de aliento o de ayuda material los tenemos, hagamos uso de ellos.

Jesús definitivamente NO vino a erradicar las enfermedades o al menos no en este mundo o tiempo, pero SI vino a sanar enfermos. Es la sabiduría y el entendimiento que Dios ha dado en su misericordia a los hombres lo que ha permitido limitar sus alcances y consecuencias.

“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 15:4-6).