El Amor en Tiempos de Incertidumbre

El amor en tiempos de incertidumbre

Obispo Rodolfo Rivera De la Rosa

Ciudad de Chihuahua, a 9 de abril de 2020.

Al Gabinete Conferencial, superintendentes, pastores y miembros de la Iglesia Metodista de México A.R. en la Conferencia Anual Norcentral:

Amar en estos tiempos de pandemia y entre cuatro paredes es también amarse a uno mismo, ya que a veces nos perdemos de vista, es parar y mirarnos por dentro, además de por fuera. Es permitirnos pasar tiempo con Dios y con la familia; es permitirnos tener preguntas, pero también de reír y abrazar la esperanza. Es dedicar tiempo a la reflexión, al perdón, a la alegría.

Es recuperar esa pasión dejada de lado, tomar y adentrarnos en aquel libro que nunca tuvimos tiempos de leer. Es escuchar a Dios a través de la lectura de Su Palabra, que sigue hablando con Voz fuerte y reconfortante a la vez. Es repensar, revisar, desafiarnos y agradecer.

Amar en estos tiempos inciertos es ser valiente. Que eso no supone –solamente- dejarlo todo y salir corriendo. Porque el amor profundo, radical, no es el de las películas, sino el de la entrega, así como Cristo nos lo ha enseñado; es el amor que nos lleva a cuidar del otro, de los seres amados, del prójimo y del desconocido en solidaridad.

En este tiempo, es dejarse tocar por Dios y amar, AMAR en mayúsculas, en medio del temor, es tener coraje de sacar esa conversación; es levantar el teléfono (una video llamada quizá) y hacer esa comunicación pendiente. Es asumir lo que tenemos que dejar de lado, reconocer sentimientos y aprovechar este tiempo para arriesgar y llamar a tu amigo/a, tu hermano/a. Puede ser un tiempo para tomar decisiones. Para empezar, retomar, redescubrir y redescubrirse ante Dios.

Es atreverse –sobre todo- a propagar el Evangelio de Jesucristo, el de la reconciliación, el perdón, el encuentro, la alegría y la esperanza, como forma de luchar contra el virus del miedo y como forma de seguir predicando y compartiendo este Evangelio en estos momentos. Quiera Dios que, con la firmeza y con la guía del Espíritu Santo, sigamos caminando como iglesia extendiendo el Reino del Señor.

Con la más alta estima, amistad y gracia en Cristo.