Dios, mi Buen Pastor

Dios, mi buen Pastor

David Almanza Villalobos

“El SEÑOR es mi pastor; tengo todo lo que necesito”.

Salmo 23:1‬

En el año 2003, Diana y yo servíamos como pastores en un ejido. La iglesia era hermosa, gente de rancho, generosa a sus posibilidades, sincera en su fe, radical en su amor por el Señor, noble y fuerte; también, además de ser pequeña, era de pocos recursos financieros. Nosotros servíamos por amor, no esperábamos nunca obtener algún tipo de pago, aunque la iglesia si me bendecía con una ofrenda mensual cuando se podía; no cubría ni la gasolina, pero era con amor.

Nosotros vivíamos a 80 kilómetros aproximadamente de ese ejido, y rentábamos un departamento. No era muy costoso, pero teníamos que pagar a tiempo.

Como cada mes, llegó el pago de la renta y justo habíamos pasado por una prueba que nos había dejado sin un peso, nunca se nos pasaba un día el pago, y necesitábamos $2,650 pesos.

En la iglesia teníamos escuela dominical de 11 a 1; y el culto de 5 a 7 pm.
Acabamos la escuela dominical y comimos en casa de una familia. Luego nos fuimos al templo a prepararnos y en eso llega un niño, y me dice: ¡Pastor! El Hno. Toño Rmz. quiere que vaya a orar por él, le urge.

Bueno, le dije a Diana, ahorita vengo, voy al otro extremo del ejido, o sea unos 300 metros.

Llegué a la casa de Toño, un hombre de algunos 70 años, vivía solo, en su casa de 2 cuartos de adobe.

Después de orar me dice:

“Pastor, hoy en la mañana en la escuela dominical, me preguntaba: ¿por qué este hombre joven viene de tan lejos a enseñarnos Palabra y qué lo hace diferente? Dios me dijo: Porque a mí me place que venga él y no otro, yo lo llamé a él. Le dije: Dios, ¿y cómo puedo ayudar yo? Dios me dijo: la semana pasada vendiste 3 vacas, diste el diezmo, pero te falta ofrendar, ofréndale a él. Así que, pastor, Dios me pone ofrendarle una parte igual al 10% de mi venta, le entrego esta ofrenda de $2,650”.

Como siempre, batallé en mi corazón para recibir. Además, venía de un hombre mayor y con pocos recursos. Pero Dios me habló fuerte y me hizo sentir que no me ofrendaba a mí, sino a Él, a Dios. Lo recibí sorprendido de ser la cantidad exacta de la renta que necesitábamos.

Como éste, tengo muchos testimonios de la provisión de Dios. Como familia pastoral, hemos tenido mucho (a nuestra expectativa) y hemos tenido poco. Ha habido momentos en que solo teníamos tortillas de maíz y papa, Diana hervía las papas y hacía tacos dorados de papa, luego que nuestras hijas se saciaban, comíamos nosotros, ¡y son deliciosos! Pero cuando no hay más, es diferente. Sin embargo, Dios siempre nos sorprendía, justo cuando decíamos o pensábamos que no se podía seguir más y había que tomar otro camino, Dios se hacía presente. Y cuando digo que se hacía presente, no solo estoy pensando en que solo proveía, sino que lo hacía con un sello distintivo que nosotros podíamos reconocer, como las cantidades exactas de lo que necesitamos o el momento exacto en que proveía.

No sé qué estés pasando, y qué necesidades tengas. Las cuentas llegan a tu casa y los pagos no esperan. Tu dinero parece no ser suficiente y no hay ahorros. Nuestra vida se parece a ese pasaje de Habacuc:

“Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales…”

Quizá no tengamos finanzas y los bolsillos casi rotos, pero mira como acaba el versículo:

“Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación”‬.‬‬

Habacuc 3:17-18

Hermano, ¡gózate…! Dios no te dejará ni te desamparará; pronto pasará tu prueba y cantarás con gozo: “Dios ha sido bueno”.

Porque como dice David: El Señor es mi pastor y nada me faltará.

Un comentario sobre “Dios, mi Buen Pastor

  1. Gracias por este testimonio, Pastor David. En verdad que Dios es nuestros buen pastor, y nada nos faltará. No tendremos quizá lo que queremos, pero siempre habrá lo necesario.

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