La Iglesia Metodista “Santísima Trinidad”, Chihuahua

La Iglesia Metodista “Santísima Trinidad”, monumento histórico de la fisonomía urbana en Chihuahua

Oscar A. Viramontes Olivas *

Agradezco de manera infinita a toda la comunidad de la Iglesia Metodista de la “Santísima Trinidad” en Chihuahua, por haber dado espacio a esta crónica en su portal de Facebook, así mismo, al señor Noé Casas Rodríguez, encargado de las redes sociales de la iglesia, así como a los pastor titular el Pbro. Luis Alberto Reza Franco, por la apertura y apoyo para el complemento de esta historia y al reverendo Edgar Avitia Legarda, esperando no sea la última ocasión en que se escriba más sobre esta respetable comunidad cristiana ¡Muchas gracias!

Haciendo una pausa con el tema de las epidemias ocurridas en la ciudad de Chihuahua, hablaremos de uno de los hermosos templos de la ciudad, ubicado en la avenida Independencia y Coronado que hoy en día es una de las construcciones más representativas y emblemáticas del centro de la ciudad de Chihuahua, que hoy en día ostenta la categoría de Monumento Histórico por el Instituto de Antropología e Historia y me refiero a la Iglesia Metodista “La Santísima Trinidad”, mejor conocida como “La Trinidad”, la cual se levanta con su “atalaya” que observa el horizonte chihuahuense como un llamado evangélico de las buenas nuevas, siendo además un santuario espiritual para cientos de personas que profesan la fe cristiana y también un centro del saber, pues las acciones que se desarrollan en esta tan respetable comunidad, es la enseñanza del evangelio.

La edificación de la Iglesia Metodista “La Santísima Trinidad”, quedaría asentada en un terreno que anteriormente había formado parte del panteón San Felipe el cual, se le consideraba el primer campo santo formal en la ciudad de Chihuahua, antes San Felipe el Real. Lo curioso de esto es que La Trinidad estaría en el mismo lugar donde antiguamente había existido una capilla que era la entrada al cementerio y dedicada a Nuestra Señora de los Dolores.

Posteriormente a la clausura del panteón San Felipe a inicios de 1878, los terrenos quedarían abiertos para ser vendidos, donados o comodato, según las circunstancias que se presentaran a lo largo del tiempo y fue así, que en agosto de ese mismo año (1878), el Ayuntamiento de Chihuahua solicitaría al gobernador del estado, el general Ángel Trias Ochoa, la autorización para que una parte de ese terreno se le adjudicara a una organización de nombre “Sociedad Mutualista de Obreros de Chihuahua”, cuyo presidente sería el señor don Francisco Espinosa y su secretario don José Martínez. Sin embargo, la condición para que poseyera dicho terreno sería que se construyera un edificio para sus actividades con oficinas y talleres propios para sus artesanos agremiados y si en el futuro la Sociedad lo traspasaba, se obligaría a pagarlo al erario municipal al precio de la tarifa correspondiente a la fecha de la cesión. Este terreno abarcaría una superficie de 1,430 varas cuadradas o sea 1,000 m2.

Pero como ya se había comentado anteriormente, el lugar donde un día se asentaría la Iglesia “La Trinidad” y que sería impulsada por la activa congregación de la Iglesia Metodista Congregacional del Sur, estaría encima del panteón San Felipe, sin embargo previo a ello, las autoridades municipales de la ciudad se encargarían de terminar la macabra tarea iniciada por la “Sociedad Mutualista de Obreros de Chihuahua” de arrasar lo que quedaba del panteón, sacando a los fieles difuntos del suelo santo lo que marcaría el primer precedente de incultura y falta de respeto a los derechos pagados a perpetuidad por los deudos de los muertos sepultados allí.

Este precedente sentó escuela y los cementerios locales se seguirían arrasando conforme se iban llenando como lo fue con los panteones de la ciudad como el de La Regla, el de Nuestra Señora de Loreto, San Rafael y el Central en la ciudad de Chihuahua. Sin embargo el asunto no quedaría tan tranquilo ya que a la salida del gobernador Ángel Trías Ochoa y al arribo del nuevo Ejecutivo estatal, el general José Luis Gonzaga Jesús Daniel Terrazas Fuentes, mejor conocido como “Luis Terrazas Fuentes” (1879-1880) y bajo el pretexto de que dicha sociedad mutualista no había cumplido con sus obligaciones, buscó que el Ayuntamiento de Chihuahua reivindicara su decisión sobre el enorme terreno que le había cedido el municipio, esto provocaría una disputa legal que se prolongaría por algún tiempo y por supuesto lo perdería dicha asociación.

Fuera del avance sobre los destinos del Panteón San Felipe, la comunidad metodista congregacional al final de 1882, seguirían sus actividades de manera intensa con el establecimiento de cultos religiosos en idioma inglés en la casa del reverendo doctor James Damarest Eaton, al cual le llamaban de cariño “don Santiago”. Este distinguido y respetable hombre de Dios vivía en la calle Aldama número 206 y quien sería uno de los hombres clave para la construcción de la Iglesia “La Trinidad”.

Sin embargo ante la intensa actividad desarrollada por este pastor, más tarde se organizaría en la ciudad la “American Evangelical Society”, nombrándose como su primer presidente al conocido facultativo el doctor Francisco Páschal que durante veinte años estos cultos serían los únicos destinados para el bien espiritual de los fieles de habla inglesa residentes en la ciudad de Chihuahua, con excepción de un año en que estuvo radicado en Chihuahua el Sr. A. H. Sutherland.

El progreso de la congregación era muy importante en la ciudad y para junio de 1883 se empezarían a dar también los servicios religiosos en castellano, celebrándose estos durante la noche y conforme a un programa impreso en pliego que llevaba el encabezado: “Orden del Culto Público adoptado por la Iglesia Evangélica de Chihuahua”. Sin embargo el tiempo no se detendría y previo a la navidad de ese mismo año, se organizaría por primera vez la “Escuela dominical” y desde entonces, el culto durante la mañana sería dedicado exclusivamente al estudio de las Sagradas Escrituras y sólo en la tarde se predicaría el sermón.

Muy al principio de la obra se establecería una reunión de señoras, además del culto social entre semana, la que vendría a verificarse todos los martes en la tarde y que sería un elemento poderoso para promover la espiritualidad de la congregación.

Llegaría el frío invierno de 1885 específicamente en el mes de febrero cuando se desarrollarían los cultos en ambos idiomas (español e inglés) al salón de la casa del respetable señor don Celso González Mendivil quien en su tiempo, había sido gobernador interino en los periodos tanto del gobernador Luis Terrazas y de Carlos Pacheco. González vivía en los altos del mencionado edificio, el cual contaba con tres puertas para la calle Segunda y dos para la Ojinaga.

Con toda esta floreciente organización y el incremento en el número de fieles en la congregación metodista, lo que facilitaría la organización de una iglesia local pero este proyecto se aplazaría hasta el año siguiente (1886), tiempo en que se esperaba tener en la ciudad una conferencia de ministros y así sería, ya que en los primeros días del mes de abril del citado año se reunirían en esta ciudad, los señores Mateo A. Cráwford y Juan Howland de Guadalajara; Alden B. Case de Hidalgo del Parral; el distinguido don Santiago D. Eaton de Chihuahua y Natanael G. Clark y C. C. Burr de Boston de E U. A. Con ello por fin se empezaría a organizar formalmente la iglesia el día 24 de marzo y su acto sería confirmado públicamente para el día 4 de abril de 1886, tomando participación en el programa todos los ministros arriba mencionados.

Mientras que la semilla empezaba a germinar con la naciente iglesia en los albores de 1889, otra buena noticia para la congregación sería que las autoridades estatales y municipales habían convenido en un proyecto muy importante para la ciudad el de prolongar la calle del Comercio (hoy avenida Independencia), hasta El Paseo del Porvenir (actual Paseo Bolívar) y para tal proyecto, se haría necesario la demolición del edificio de adobe perteneciente a la “Sociedad Mutualista de Obreros” debido a que obstruía la mencionada vialidad a la altura de la calle del Comercio. Al realizarse esta tarea, quedarían separados tres lotes del predio general del antiguo panteón de San Felipe los cuales, se habían vendido a particulares habiéndolos adquirido uno de ellos por parte del Juez federal de Chihuahua a quién después lo vendería a James Damarest Eaton “don Santiago”, pues este misionero consideraba que era el sitio ideal para la edificación de su templo, lo que en el futuro cercano sería el templo Metodista de la “Santísima Trinidad”, además estaría anexa a la misma otra construcción ícono para la ciudad de Chihuahua, la Quinta Touché… Esta historia continuará

En puerta estaba el verano de 1890 y en el horizonte se observaba la llegada de un importante personaje de la Iglesia Congregacional, su equipaje, indicaba que provenía de la ciudad de Chicago, Illinois. Era el Secretario de distrito de dicha iglesia y su nombre A. N. Hitchcock quien al ser enterado del proyecto por parte del reverendo doctor James Damarest Eaton, se sentiría muy motivado para apoyar la compra del terreno y poder construir un templo para el desarrollo de sus actividades religiosas, así, después de estar unos días en la ciudad de Chihuahua platicando con Eaton, tomaría de nuevo el tren de regreso a los Estados Unidos con el fin de empezar una labor muy importante para reunir fondos para tal misión. Junto a este encomiable deseo de engrandecer a la comunidad congregacional, aquí en Chihuahua la activa congregación se movería rápido para poder colaborar en la importante obra evangélica, recaudando un poco más de mil dólares, cuando en aquella época (1890) cada dólar costaba cerca de dos pesos mexicanos a fin de que se contará con un fondo para la construcción.

El reverendo Eaton también se movería rápido viajando hacia los Estados Unidos para ver a un arquitecto de Chicago con el fin de que le desarrollara el proyecto para el templo con algunas especificaciones arquitectónicas de importancia, como: tener una estructura con 23 metros de largo; 17 metros de ancho; paredes de 9 metros de alto; el techo plano de 6 metros de diámetro con 16 ventanas, entre otras características. En el caso de la campana del templo, sería obsequiada por la escuela dominical de Montclair y sobre su construcción, Clinton Meneeley comentaría en un escrito que la campana había sido fabricada para la catedral católica de San Patricio en Nueva York y cuyo peso fue de más de 4 toneladas y media. Lo importante además del proyecto es que para 1892, la comunidad cristina congregacional ya contaba con cuatrocientos veinte miembros de los que unos cientos cuarenta y uno, no estaban permanentemente en la ciudad de Chihuahua.

Otro avance de esta comunidad fue la apertura de la “Escuela dominical”, contando con alrededor de ciento cincuenta alumnos que estaban repartidos en diez clases. Había otra escuela distinta para la congregación inglesa y ésta tenía a su propio pastor el reverendo A. L. C Lodcr. Sin embargo, desde el principio se acostumbraron los miembros a contribuir con su óbolo para varios objetos y a los pocos años, comenzarían a reunir fondos para la construcción del soñado templo. Voluntariamente se impusieron los hermanos una cuota semanal desde tres centavos hasta un peso y, siguieron contribuyendo con alegría hasta que tuvieron depositada en el banco una suma regular.

Así mismo, varios amigos en los E. U. A. prestaron su eficaz ayuda pecuniaria y para febrero de 1892, se daría principio a la construcción del hermoso templo que quedaría terminado en noviembre de ese mismo año. Su ubicación estaría en la parte más vistosa de la ciudad de Chihuahua donde terminaba la subida de la loma de la calle del Comercio (hoy Independencia) que está al este del centro de la ciudad, teniendo al frente lo más ancho de dicha avenida que la dividiría en dos junto al Jardín del 25 de Marzo y anexo a espaldas del que sería el nuevo templo, había un amplio y hermoso salón que había sido construido por la “Sociedad Local Americana de Esfuerzo Cristiano”, destinado para reuniones sociales de ambas congregaciones (español e inglés) y para la escuela dominical inglesa. Al lado opuesto, había una capilla que dividiría el templo por un tabique rodante de madera y que serviría para ampliarlo en caso de reuniones concurridas.

Un dato importante es que en los terrenos donde se estaba construyendo el templo de la Iglesia Congregacional el cual llevaría por nombre “La Santísima Trinidad”, había pertenecido al Panteón San Felipe, más concretamente se establecería donde había existió una pequeña capilla para entrar al cementerio dedicada a Nuestra Señora de los Dolores, lote que ocuparía la Sociedad Mutualista de Obreros que, a su vez, lo habían comprado o cedido por el Ayuntamiento en 1878.

Sin embargo, las duras faenas que se desarrollaban para levantar los cimientos y muros de tan anhelado templo llegarían a su fin en el mes de noviembre cuando se inauguraría. Para tal evento, el día sería el día 4 de ese mes en presencia de un auditorio de setecientas personas de las que quinientas tuvieron asientos.

Asistirían al acto representantes de todas las clases sociales mexicanas y de todas las colonias, médicos, licenciados, comerciantes, militares, artesanos, empleados, profesores etc. En la parte preliminar del programa, se pronunciaron alocuciones por un diputado al Congreso del estado de nombre Tito Arriola González y por el inspector de la Instrucción Pública de Educación, quién motivado agradecía a la Iglesia Congregacional el gran impulso otorgando a la educación popular, su nombre Rogelio Zapata Fuentes.

En el presídium, estaban también sentados los cuatro pastores que presidirían el histórico evento, incluyendo al estrella de la historia James Damarest Eaton, quienes fueron oradores en el evento, además, una de las benefactoras de este proyecto congregacional, Miss Adelin Barnes Pratt. Durante muchos años el Sr. Eaton había sido pastor provisional, ayudando en una parte del tiempo por uno de los diáconos quien percibía pequeños honorarios de parte de la iglesia y se ocupaba, entre otras cosas, en hacer visitas pastorales. Al pastor James Damarest Eaton con lágrimas en los ojos de tanta emoción, declaraba que el gran esfuerzo hecho por la comunidad de la iglesia, benefactores, políticos y sobre todo “la mano” de Jesucristo, lograrían concluir un proyecto de tan importante envergadura.

Para 1902 la iglesia tendría algunos pastores nacionales, como: Miguel Magdaleno, el primero y con el tiempo, se verificarían cultos y reuniones especiales y los numerosos auditorios escucharían a notables predicadores de muchas partes de México, Estados Unidos e Inglaterra, entre los que figuraron los evangelistas Moody y Sankey; el fundador de la Sociedad de “Esfuerzo Cristiano”, Francisco E. Clark; H. Grattan Guiones de Londres; los obispos Kendrick, Key Morrison y Candler, Juan Wanamaker de Philadelphia; S. P. Craver. L. B. Salmans, F. S. Onderdonk. Arcadio Morales, T. F. Wallace, E. M. Sein, Carlos H. Daniel, Santiago L. Barton, A N. Hitchcock. W. Henry Grant; profesor A. Harlan P. Beach, Guillermo Shaw y varias señoras que ocuparon el púlpito como E. L. Mattox, Adela N. Fields y María Fóster Bryner. En los primeros años después de la inauguración del templo “La Trinidad”, se edificaría un monumento dedicado al general don Félix U. Gómez, quien moriría en la Batalla del Carrizal, contra parte de las fuerzas de la “Expedición Punitiva de Pershing” el 21 de junio de 1916. Este monumento fue cambiado posteriormente al Parque Félix U. Gómez que se encuentra en las calles 3ª y Paseo Bolívar y hoy se es un monumento dedicado a la comunidad Libanesa en Chihuahua.

FUENTES
Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua; Revista el Abogado Cristiano-1910-Hemeroteca-UNAM; Cronista de la Ciudad de Chihuahua-Prof. Rubén Beltrán Acosta; Pbro. Luis Alberto Reza Franco, Rev. Edgar Avitia Legarda y Noé Casas Rodríguez; Fotos: Fototeca-INAH-Chihuahua y Archivo Iglesia Metodista “La Santísima Trinidad”.

* violioscar@gmail.com. Maestro investigador FCA UACh.


REFERENCIA
Viramontes-Olivas, Oscar A. (2020). La Iglesia Metodista “Santísima Trinidad”, monumento histórico de la fisonomía urbana en Chihuahua. Abril 18, 2020, de El Diario de Chihuahua Sitio web: https://www.eldiariodechihuahua.mx/opinion/la-iglesia-metodista-“santisima-trinidad”-monumento-historico-de-la-fisonomia-urbana-en-chihuahua-segunda-parte-20200418-1653548.html