Dios No Necesita Nuestra Protección

Dios no necesita nuestra protección

Carlos Alejandro Muro Flores

“Lo cierto es que muchos de nosotros pedimos muy poco de Dios porque pensamos muy poco de Él. Tenemos temor a hacer grandes oraciones porque si Dios no interviene, esto podría hacer tambalear nuestra fe. Estoy convencido de que con demasiada frecuencia intentamos proteger a Dios con nuestras oraciones. LE PEDIMOS SOLAMENTE LO QUE NOSOTROS MISMOS PODEMOS HACER, para así NO ponerlo a Él en una posición embarazosa y demostrar a los incrédulos que Dios no es tan poderoso como habíamos esperado. Puedo asegurarte que Dios no necesita nuestra protección”.

E. R. McManus

Con demasiada frecuencia me encuentro pensando que pasaría si al orar por algo Dios NO me responde, es una cuestión solo entre Dios y yo, y no estoy hablando de andar por todos lados declarando cosas y “comprometiendo” a Dios con sanidades o palabras que Él no ha dicho o con cosas de “vivir por fe” que solo salen de mis buenas intenciones, ni del egoísmo del corazón que pide prosperidad al modo de este mundo. No me refiero a eso, me refiero a esa oración de intimidad que muchas veces NO hacemos pensando en que Dios no hará nada y eso podría ponerme en una posición de “duda” de si Jesús está obrando en determinada situación o necesidad; me refiero a las cosas que realmente necesitamos en nuestro interior y que honestamente pensamos que quedaríamos defraudados al no recibir respuesta.

En no pocas ocasiones, me he encontrado en el borde del miedo y del temor de expresar algo delante de Él y parecer que cae en terreno vacío y decido no expresárselo. Es una lucha interna que por un lado me dice “¿Y si Dios no te contesta, qué?” y por el otro “¡Confia en Dios!”

Mi fe se fortalece y aumenta al recordar las innumerables ocasiones en que recuerdo que tarde o temprano (El decide cuándo) El responde, NO importando la naturaleza de mi necesidad.

Es en el momento de la crisis donde nos podemos desenfocar y dejar de lado a Dios por pensar qué hay cosas que no le corresponden, pero es realmente ahí, en ese momento en donde debemos orar con toda intensidad NO importando cual sea la situación.

De manera inconsciente puedo inculcarme a mí mismo el hábito de proteger a Dios en mis oraciones no llevando TODO a su presencia para protegerme de una probable pasividad de su parte hacia mí y provocarme daño en mi fe por no ver respuestas en mi vida. Muy complicado y profundo el asunto eso de pensar “y si Dios no me responde”, “y si soy un hijo que Dios ha abandonado”

Eso trae consecuencias en nuestra fe, en nuestro andar y nos lleva a tratar de resolver todo en nuestras fuerzas, pero eso sí, “con la ayuda de Dios”. ¡Eso definitivamente NO es una relación personal con Jesús! Pero… ¿de qué lo estoy protegiendo? DE QUE ME FALLE según mis expectativas y caiga el concepto teórico que tengo de Él. Dios no solamente tiene el PODER para respondernos, también tiene la INTENCIÓN de respondernos.

Definitivamente debemos entrar al terreno práctico con El. Nueva vida nos prometió.

Preséntale hoy mismo esas oraciones que no te atreves a hacer por miedo a no recibir respuesta. El no recibir algo como lo esperamos o en el tiempo que lo deseamos NO es igual a no recibir respuesta de su parte, no confundamos.

Para dudas y excepciones tenemos la Escritura que nos irá guiando en situaciones más complicadas y nos dará ese crecimiento en la relación con El.

Dos pasajes bíblicos vienen a mi memoria y esto trae refuerzo a mi alma y mente:

“Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

Mt. 28:20

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Fil 4:7-8