Ética Pastoral

Ética pastoral

A propósito de inminentes cambios pastorales e inicio del año conferencial 2020-2021, hacemos un llamado a la ética, ya que al denigrar a un obrero que nos antecede, menospreciamos al Ministerio del cual todo formamos parte.

David Tinoco Andrade (†) *

La Iglesia Metodista, merced a su característico de libertad y mente abierta produce un verdadero mosaico de corrientes, opiniones y modos de pensar.

Un tema que siempre es punto de innumerables interpretaciones es el de la Itinerancia. Prueba de ello fue la interesante mesa redonda que en las sesiones de la Conferencia Fronteriza se llevó a cabo, precisamente con el tema “La itinerancia metodista”.

La consideración en sí está llena de paradojas. El mismo pastor que dice que no está de acuerdo con la itinerancia porque lo cambian precisamente cuando él y su familia se están “ambientando” a la comunidad. Este mismo pastor se inquieta y pregunta al presbítero de distrito, a un secretario ejecutivo y, si es muy osado, aún al mismo obispo acerca de “si habrá muchos cambios”. Es el mismo que en sus predicaciones y en sus editoriales en el boletín de su iglesia comienza a amenazar (o aliviar) diciendo “ya viene la Conferencia Anual y sabemos que habrá muchos cambios…”.

Cuando por fin llega el nombramiento, el cambio, se liga a la atmósfera de “estreno de pastor” un factor de Ética Pastoral que alguna vez, alguien debía apuntar, pues debe corregirse dados los estragos y males que causa a toda la Obra. Lo que el nuevo pastor dice, hace, predica y comenta da a entender que (¡Qué coincidencia!) siempre el pastor anterior hizo las cosas muy mal y el nuevo pastor es mejor. Y lo peor de todo esto es que el nuevo y buen (?) pastor no se conforma con “enlodar” el nombre, prestigio, familia y actuación de un colega en el ministerio, con los miembros de la iglesia local, sino que busca desesperadamente más oídos. Así, llega a la junta de pastores, en sus cartas, en sus informes pastorales diciendo cuán espantosa situación recibió.

Cuando ha divulgado sus resentimientos al mayor número de personas, como que le llega un punto de satisfacción. Ya para entonces es tiempo de comenzar a pensar en un cambio y repetir la historia en otra iglesia. De hundirlo a él, por supuesto, se encargarán sus sucesores.

Cuando un pastor se cree mejor que el anterior comienza a alimentar una verdadera enfermedad de egocentrismo repugnante. Se entrona a él mismo en el altar de su amor propio y no le importa hacer a todo el Ministerio Cristiano y a la Iglesia. Están multiplicándose los ministros que en cualquier momento pueden ser traicionados por el subconsciente y, en un sermón o en un escrito, van a pregonar a los cuatro vientos:

• ¡Yo soy el mejor pastor de la Iglesia Metodista de México!
• ¡Yo soy el mejor predicador de la Iglesia Metodista de México!
• ¡Yo, sólo yo, hago bien las cosas!
• ¡Yo soy el pastor más espiritual de la Iglesia Metodista de México!

Esta pléyade de adoradores del EGO trata de ocultar su voluminoso egocentrismo tras de la palabrita “humilde”.

Es tiempo de admitir que:

  • Cuando menospreciamos a un obrero que nos antecede, menospreciamos al Ministerio del cual todo formamos parte.
  • Cuando nos convertimos en adoradores del ego estamos poniendo en ridículo nuestra “gran actuación”, pues que alguien de manera fácil puede echar por tierra nuestros castillos.
  • Que la humildad huye cuando escucha su nombre.
  • Todo pastor tiene una aportación que hacer en la medida de sus dones y habilidades.
  • Que el Señor recompensa en público a los que sirven en lo secreto.
  • Que las congregaciones ya están cansadas de presenciar la farsa que todos hacemos al denigrar al antecesor y exaltar nuestra propia persona. Que este cansancio ha orillado a muchísimas personas a huir de la iglesia donde los pastores ponemos el mal ejemplo de muchas cosas.

“¡Danos, Señor, un Ministerio más humilde!”.


Artículo publicado originalmente en El Evangelista Mexicano en la edición de noviembre-diciembre 1970. Tomado del sitio http://www.metodismomexicano.org, edición noviembre 2018.

* David Tinoco Andrade (1932-2005), pastor metodista mexicano que sirvió en varias congregaciones de la Conferencia Anual del Centro de la Iglesia Metodista de México, y en congregaciones de California, EUA, en la Iglesia Metodista Unida, originario de Cuautla, Mor.

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