Vida o Almas

Vidas o almas

El no haber discipulado a la feligresía en las cosas básicas ya dio su fruto, creyentes tibios que se enfriaron. ¡Y esperan recargar pilas al volverse a reunir! Es motivante el reunirse, pero no es el único ni principal factor de crecimiento personal en la fe.

Carlos Alejandro Muro Flores

¿Qué es lo que queremos salvar, las VIDAS de las personas o las ALMAS de la gente?

Ya fue declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que podría declararse ENDÉMICA la pandemia por SAR COV-2 (esto es, que va a permanecer con nosotros con brotes de cuando en cuando).

No puedo dar crédito cómo se están levantando voces dentro de la comunidad eclesiástica hablando de volver a la normalidad como si no estuviera pasando nada.

Si estamos pensando en salvar VIDAS es inminente el peligro que con lleva el volvernos a reunir en nuestros templos.

Todavía tengo muy presente las publicaciones relatando los contagios en diversos eventos de ministerios de canto, de niños o de liderazgo y todo en el marco de nuestras reuniones buscando agradar a Dios; a pastores, ministros o sacerdotes desafiando la enfermedad y que ahora forman parte de las estadísticas de muertes por contagio. Esto se frenó gracias a la intervención del gobierno en diferentes países ¡Congregaciones enteras fueron diezmadas!

Si estamos buscando salvar VIDAS debemos seguir las indicaciones de NO reunirnos por lo pronto. Reunirnos en mi opinión todavía no sería una opción. Todo tiene su tiempo y hoy es tiempo de salvar VIDAS, quizá la tuya o la de alguien cercano.

Si lo que buscamos es salvar ALMAS, tenemos otros recursos para alcanzarlas y no necesariamente se ganan en grandes reuniones dominicales.

No quiero ni pensar que lo que nos apura a reunirnos de nuevo sea el factor económico por la que “dicen” algunas congregaciones o liderazgos están pasando y ponen como pretexto lo de las ALMAS.

Al día de hoy ya ha bajado mucho el porcentaje de personas que siguen las predicaciones por los medios electrónicos pues hemos caído en el “activismo cibernético”.

¿Cuál será la manera en que la “NUEVA IGLESIA” afrontará los desafíos que tenemos por delante? La novedad del auge desmedido de la predicación, de estudio en línea y de las reuniones en “zoom” ya han colmado las pantallas y a las personas.

El día de hoy podemos ver el efecto de no haber discipulado a la feligresía en las cosas básicas como el estudio y la oración pues el efecto del entretenimiento eclesiástico ya dio su fruto, creyentes tibios que se enfriaron. ¡Y esperan recargar pilas al volverse a reunir! Esto no puede seguir siendo así, somos 24/7, no producto de un solo día. Es motivante el reunirse, pero no el único ni principal factor de crecimiento personal en la fe.

Las cifras no mienten, en América la curva sigue subiendo y no hemos alcanzado el pico de la pandemia.

  • ¿Acaso Dios ha dejado de ser quien es o ha disminuido su presencia en nosotros por no reunirnos los domingos?
  • ¿Estará enojado con nosotros por no alabarle en el santuario como antes?
  • ¿Cuál será nuestra prioridad en estos tiempos difíciles?
  • Como congregaciones, ¿cómo afrontaremos la nueva normalidad?
  • ¿La reunión dominical es el único medio en que la Iglesia puede hacer presencia?
  • ¿Es una táctica del gobierno como algunos predican o es un aviso de Dios a ser prudentes?

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.

Mt 28:19-20

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.

2 Pedro 3:9