Día: 15 de julio de 2020

¿Qué Debería Hacer un Estudiante de Teología?

¿Qué es lo que debería hacer un estudiante de teología hoy?
Teología en práctica [1]

Leonel Iván Jiménez Jiménez

«Tienen que ser como niños [Mt. 18.3] y es por esta meta que ustedes estudian teología: para convertirse en niños otra vez» [2].

Karl Barth

Estudiar teología es un acto de osadía. No es raro que cada generación de estudiantes de teología sea reducida. En medio de la incertidumbre económica y las presiones sociales, un estudiante de teología es un ser extraño: alguien que dedica su tiempo a estudiar idiomas que ya no se utilizan en la forma en que los aprende, que tiene asignaturas tan extrañas como “teología sistemática” y que pasa sus días (con sus noches) revisando un texto de autores inciertos y antigüedad considerable. 

​Además, el estudiante de teología se mueve en un mundo raro y contradictorio: la iglesia. Como creyente ha sido llamado a ser parte de la iglesia, el cuerpo de Cristo, pero también tiene como vocación servir a la comunidad religiosa cristiana. Tiene la misión de mirar a las congregaciones tal como Cristo las mira, como hombres y mujeres libres, pero también debe conocer las heridas y vicios de una comunidad en que habita un mundo también herido, no para juzgarla, sino para guiarla en la construcción de algo diferente. 

​Cualquiera en su sano juicio recomendaría alejarse de inmediato de la teología y los seminarios. No obstante, debemos decir lo contrario, pues el estudio de la teología implica cierta locura y mucha osadía, las cuales no son ajenas a la fe cristiana: la cruz es locura y la encarnación osadía de un Dios que ama sin limites. El estudio de la teología implica la locura de acercarse radicalmente a la revelación de Dios -Jesucristo- para pretender la osadía de “contar la vieja historia” a un pueblo necesitado de buenas noticias.    

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Evidencia de lo Milagroso

Evidencia de lo milagroso

Hay hechos que cuanto más avanza el conocimiento científico, más recalcitrantes se vuelven. Son sucesos que se resisten a cualquier intento de explicación científica.

Antonio Cruz

¿Qué criterios pueden seguirse para averiguar si un milagro se ha producido realmente? En primer lugar, el milagro ha de ser reconocido. Sólo cuando existe constancia de que un suceso no puede ser explicado en términos naturales es cuando resulta posible atribuirlo a Dios y considerarlo milagro. Un historiador puede analizar los sucesos que acompañan a un milagro. La resurrección de Jesús, por ejemplo, no se puede explicar en términos naturales, ni apelando al método científico del historiador, pero sí podemos analizar los hechos que lo acompañan, como lo que dijo Jesús de sí mismo sobre su naturaleza divina; sus predicciones acerca de su propia resurrección; el hecho de que fue crucificado y sepultado; el que unos días después algunos seguidores afirmaran que la tumba estaba vacía; los testimonios de los que le vieron después, etc. Estos hechos sí son analizables. Pero, por ejemplo, si la arqueología demostrara que el sepulcro de Cristo no quedó vacío o se encontraran sus restos óseos, entonces toda la creencia en la resurrección se vendría abajo. Esto, desde luego, no ha ocurrido, aunque algunos lo deseen y hasta lo hayan llevado a la gran pantalla.

El supuesto milagro siempre puede ser revisado. Es verdad que hay que evitar caer en el error de apelar al “dios tapagujeros”. En ocasiones, mientras la ciencia no podía explicar algún fenómeno natural, alguien decía que era así porque Dios lo había hecho así. No obstante, el avance del conocimiento científico hacía que se llegara a entender el funcionamiento del fenómeno, la ciencia descubría la explicación natural y Dios quedaba en entredicho o iba siendo arrinconado poco a poco. Pero también está el error contrario: el naturalismo considera que hay que esperar siempre que un día la ciencia explicará, de forma natural, todos los milagros. Se podría hablar aquí de “la ciencia tapamilagros”. Pues bien, ni lo uno ni lo otro. A pesar de todo hay hechos que cuanto más avanza el conocimiento científico, más recalcitrantes se vuelven. Son sucesos que se resisten a cualquier intento de explicación científica o naturalista, como la resurrección de un muerto, el origen del universo, el origen de la vida, la aparición de la conciencia humana, el origen del lenguaje, etc.

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Carlos Monsiváis, Visibilizador de Minorías

Carlos Monsiváis, visibilizador de minorías

Carlos Martínez García

Su pertenencia a una minoría le dio especial sensibilidad para confrontar la intolerancia. Carlos Monsiváis dijo ser un militante de causas perdidas. Cuando en 2008 varias instituciones culturales y educativas quisieron organizarle homenajes en razón de cumplir 70 años, Carlos no dio su visto bueno, rehusó ser centro de actividades semejantes y él mismo sugirió que solamente aceptaría el doctorado honoris causas perdidas. El galardón le fue otorgado por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Involucrarse para enfrentar semánticamente y mediante activismo condiciones normalizadas pero que son contrarias a los derechos de diversos colectivos, implica dar cuerpo a la indignación moral y convencimiento que el entramado tradicional debe transformarse. Monsiváis consideró el día de su doctorado que identificarse con las causas perdidas era una elección ética con resonancias estéticas, de reivindicaciones y reclamaciones destinadas al fracaso inmediato, pero válidas en sí mismas y capaces de infundir ese momento de dignidad pese a todo. Lo suyo no era el derrotismo, sino conciencia de permanecer en la lid sabiendo de antemano que la reivindicación por la cual se lucha posiblemente no tendrá resultados inmediatos ni a mediano plazo.

En distintos momentos Carlos Monsiváis refirió de dónde le venía el interés vital por defender a las minorías. En 1965, cuando participó en el ciclo Narradores ante el público, después de subrayar la centralidad que para él tenía la lectura de la Biblia traducida por Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, se preguntaba si permanecía en él cierto talante identitario/ético propio de una institución educativa protestante: ¿Cuánto sobrevive en mi conducta actual, en mi moralismo ingenuo y formalista, en mi ferocidad autocrítica, de las lecciones de la Escuela Dominical? Si la Sala [Manuel M. Ponce, de Bellas Artes] este diván y confesionario, tiene la respuesta, no vacile en dármela. Este hugonote nativo se la implora. Y la herejía, mi falta de solidaridad ante el edipismo nacional que rodea a la Virgen de Guadalupe, me inició en saber qué se siente vivir en la acera de enfrente, el unas veces codiciado y otras aborrecido don de pertenecer a las minorías.

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Un Testimonio Metodista Estadounidense

Un humilde testimonio metodista estadounidense

Publicado en portal de Chico Women’s Club de Facebook, 6 de julio de 2020.

Biddy Bridget Mason (1815-1891) nació en la esclavitud y se le dio como regalo de bodas a una pareja mormona en Mississippi llamada Robert y Rebecca Smith. En 1847 a los 32 años, Biddy Mason se vio obligado a caminar desde Mississippi a Utah cuidando el ganado detrás de la caravana de 300 vagones de su amo.

Después de cuatro años en Salt Lake City, Smith llevó al grupo a un nuevo asentamiento mormón en San Bernardino, California, en busca de oro. Biddy Mason pronto descubrió que la Constitución del Estado de California declaraba ilegal la esclavitud y que su amo planeaba trasladarlos a todos a Texas para evitar liberarlos. Con la ayuda de algunos negros libres con los que se había hecho amiga, ella y los otros esclavos intentaron huir a Los Ángeles, pero Smith los interceptó y los trajo de vuelta. Sin embargo, cuando intentó abandonar el estado con su familia y esclavos, un grupo local le impidió huir. 

Biddy había llevado a Robert Smith a juicio mediante un recurso de “Habeas Corpus”. Ella, sus hijas y los otros diez esclavos fueron encarcelados por su propia seguridad hasta que el juez escuchó el caso y les concedió la libertad.

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Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación transformación discipulado bíblico 
ADORACIÓN Y ALABANZA AL ÚNICO DIOS VERDADERO

Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo “el cómo del discipulado bíblico”, como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de Discípulos Espirituales, Discípulos Reproductores y Discípulos Colaboradores de mi Dios y Señor”

La alabanza y acción de gracias son dos maneras de glorificar a Dios, pero cada una tiene un enfoque diferente. LA ALABANZA, es adorar a Dios por su persona, su carácter y sus atributos. LA ACCIÓN DE GRACIAS, es la expresión de gratitud a Dios por lo que Él ha hecho en nuestras vidas. Es aparentemente más fácil dar gracias que alabar, pero es un mayor acto de adoración el alabar a nuestro Dios y Señor, por saber quién es Él, que darle gracias por lo que hace por nosotros. La acción de gracias conduce a la alabanza. Debemos agradecer a Dios en todo (leer 1Tesalonicenses 5:18) y alabarle continuamente, en todas partes y todo lo que respire alabe al Señor (Leer Salmo 150).

¿POR QUÉ DEBO ALABAR AL SEÑOR?

  • Dios debe ser alabado por su pueblo. Salmo 22.3 “Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.”
  • La alabanza es nuestro don (o sacrificio) a Dios (leer 1Pedro 2:5).• Por sus promesas (leer Hebreos 13:15).
  • Dios nos ha redimido para que le glorifiquemos (Leer Isaías 43:21 y Salmo 50:23)
  • La Palabra de Dios, nos ordena alabarle (leer 1Crónicas 16: 28,29; y también Salmos 147-150).
  • La alabanza nos prepara para hacer, lo que haremos en el cielo (leer Apocalipsis 5:9-14; 7:9-17).

¿CÓMO DEBO ALABAR A DIOS?

  • Bendecir, glorificar, alabar, adorar a Dios usando tus propias palabras.
  • Usar canciones bíblicas para alabar a Dios.
  • Usar himnos, salmos y cánticos espirituales (leer Efesios 5:18,19).
  • Usar instrumentos para alabarle: piano, órgano, guitarra, tambores, trompetas, arpas, etc. (Leer Salmo 150).
  • Relatar las acciones gloriosas de Dios. Esto difiere de la acción de gracias, en la que se habla de los hechos del pasado, como manifestaciones de la gloria de Dios.
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Recomendaciones para una mudanza pastoral segura

Recomendaciones y sugerencias para una mudanza pastoral más segura

Rafael Gerónimo Murillo Paniagua *

Uno de los elementos muy importante de la itinerancia metodista es el cambio del domicilio en el ejercicio pastoral: la mudanza.

El cambio tiene factores muy pesados no sólo en lo físico sino también en lo emocional, social y familiar, el decir adiós a la gente, los lugares y las cosas que con el paso del tiempo reciente se les ha cobrado cariño, afecto y amor.

Nos da tristeza y dolor decir adiós, debido a que tenemos amor y tememos perder ese amor, lo cual no tiene que ser así, “el amor nunca deja de ser” afirma Pablo, inspirado por Dios.

Sí, es recomendable que como pastor y en todo lo posible la familia pastoral abramos un espacio de separación por un año, dando la oportunidad de que el nuevo pastor y su familia se asienten y puedan ocupar su lugar sin ninguna sombra que estorbe. No debemos aceptar, por lo menos el primer año invitaciones a ceremonias y cultos especiales en respeto al nuevo pastor.

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Seminario Metodista Dr. Gonzalo Báez Camargo

Seminario Metodista Dr. Gonzalo Báez Camargo (S.E.T.E.)