Crónica Distrito Valle de Anáhuac, CAM

Crónica Distrito Valle de Anáhuac, CAM

Crónica de la LXX Conferencia de Distrito Valle de Anáhuac, CAM.

Pastor Mario Alberto Medina Santos

La mañana del sábado 5 de septiembre fue el escenario de un acontecimiento sin precedentes. El pueblo llamado metodista, perteneciente a nuestro Distrito Valle de Anáhuac, fue convocado desde varias latitudes. Ni la distancia, ni la pandemia, ni los problemas tecnológicos pudieron impedir que la iglesia de Cristo se reuniera a través de una plataforma digital para sesionar sobre los asuntos de trascendencia para nuestras comunidades de fe.

Un animoso y entregado equipo de trabajo de la congregación “El Mesías” de Tequixquiac, Estado de México, realizó los trabajos previos para recibir al gabinete distrital que transmitió desde dicho santuario. El gabinete liderado por la Superintendente Ma. Zabdiel Campos Muñoz se dio cita desde muy temprano para iniciar la videoconferencia a través de la cual se llevó a cabo, por primera vez en la historia de nuestra iglesia, la Conferencia de Distrito. Fueron 118 los participantes inscritos con anterioridad, de los cuales 96 dispositivos se conectaron ese día y 15 hermanos más participaron presencialmente en Tequixquiac.

Así fue como, en punto de las 9 am, los distintos pastores y representantes de las congregaciones nos fuimos sumando desde nuestros dispositivos móviles, tabletas o computadoras, para realizar un devocional, que se inició con las palabras de bienvenida de la iglesia anfitriona a cargo de la hna. Alma Cedillo Vázquez. Una oración, dos cantos y la lectura del profeta Isaías 42:1-9, fueron los momentos de una liturgia minimalista pero profunda y reconfortante. El Dr. Carlos Sediles Real fue el encargado de pronunciar la reflexión de la palabra. 

El mensaje del hno. Sediles no pudo ser más adecuado para la ocasión, pues nos habló de la novedad divina y nos ayudó a identificarnos dentro de la profecía misma: “El siervo de Jehová es el pueblo mismo, que tiene una misión de mostrar la justicia y el amor de Dios en un tiempo de crisis. El siervo de Jehová está llamado a caminar lado a lado con los que sufren. Estamos llamados a encontrar nuevas formas de ser iglesia, nuevas formas de hacer las cosas y mostrar con actos de misericordia a Dios”.

Y con ese llamado a la novedad, se terminó el tiempo devocional, luego de lo cual se declararon abiertos los trabajos de la Conferencia siendo las 9:37 am. Cabe señalar que, antes de esta reunión, se realizaron juntas virtuales por área para agilizar las sesiones de este día. Así que, hasta con un mes de anticipación, los presidentes de áreas encabezaron una ardua labor convocando y ejecutando videollamadas. Y no está de más decir que la asamblea reunida en la Conferencia respaldó solidariamente dicho trabajo previo.

Siguiendo las medidas disciplinarias, se designaron las distintas comisiones oportunas para el tipo de encuentro que tuvimos en esta nueva experiencia electrónica. Acto seguido, hubo que ponerse de acuerdo para determinar cómo iba a realizarse la votación para cuando fuera requerido. Y una vez que las vicisitudes de la tecnología fueron superadas, nos dispusimos gozosos a trabajar siendo las 9:57 am, por lo que se dio paso a las presentaciones de informes por áreas.

Dentro de dichas presentaciones, se destacó la necesidad de estar cercanos como comunidades de fe, a través de todos los medios posibles, así como la importancia de generar nuevas estrategias de trabajo al interior de las congregaciones y hacia las comunidades en las que somos iglesia. Además, se enfatizó la importancia de no dejar de aportar económicamente, a pesar de la crisis mundial de salud por la que atravesamos.

Al término de los informes, siendo las 11:19 am, nuestro Obispo Moisés Morales Granados expresó un caluroso saludo y una sincera felicitación a nuestro Distrito por atreverse a llevar a cabo la Conferencia de forma digital. Posteriormente, el pastor Fernando López Reyes encabezó los trabajos de la comisión de Candidatura, dando paso a una nueva forma de llevar a cabo las votaciones, que lejos de ser ajena resultó bastante familiar y nos permitió comprobar, una vez más, la solidez de nuestra estructura disciplinaria. 

A las 11:45 am se tomó tiempo para dar la bienvenida al gabinete conferencial de la CAM, así como para agradecer a la iglesia de Tequixquiac por su calurosa bienvenida y ágape, el cual sólo podemos imaginar debido a que no pudimos estar físicamente allí compartiendo los alimentos. Después de esto, nos preparamos para la toma de la fotografía oficial, la cual se efectuó por medio de capturas de pantalla. Asimismo, se dio la bienvenida a los pastores Leticia Echeverria Castro, Rebeca Moreno García, Víctor Hugo Gamboa Galindo y Sergio Álvarez Koch, quienes ingresaron este año a la familia Valle de Anáhuac. 

De esta forma, a las 11:58 am se dio pasó a la celebración de la Comunión, que en esta ocasión tuvo mucho mayor simbolismo y fuerza. El pueblo de Dios, el siervo de Jehová que busca las nuevas formas de ser iglesia, la familia de Dios convocada a la mesa se unió, a pesar de la distancia y de cualquier obstáculo. Las palabras de Mateo 16:18 se materializaron a través de las pantallas de nuestros dispositivos electrónicos: “nada prevaleció contra la iglesia”. Una vez más, en un sólo corazón y sentir, compartimos la Mesa del Señor.

El ritual fue dirigido por nuestra Superintendente Ma. Zabdiel Campos Muñoz y por el pastor Sergio Álvarez Koch. Una vez concluido, la pastora Zabdiel hizo entrega de un reconocimiento al pastor Sergio y a la iglesia de Tequixquiac por el arduo esfuerzo para recibir esta inolvidable LXX Conferencia de Distrito. Y siendo las 12:12 pm se declararon concluidos los trabajos del día. 

Un último acto litúrgico cerró con broche de oro la reunión, nada más y nada menos que la bendición invocada por nuestra Superintendente. Las palabras de Números 6:24 dieron fin a esta experiencia única. Verdaderamente Jehová nos bendijo y nos guardó e hizo resplandecer su rostro sobre nosotros allí en una videoconferencia, que se transformó en el lugar de encuentro de un pueblo con su Dios. 

Como nadie quisiera colgar de inmediato, aquello se transformó en una efusiva despedida de 3 minutos, durante los cuales aprovechamos para bendecirnos, para saludarnos, para desearnos lo mejor, para reír y hacernos sentir cerca. Porque a falta de abrazos, siempre quedan las palabras, y a falta de cercanía física, siempre queda la unión espiritual.

¡Que Dios bendiga a la Iglesia Metodista del Distrito Valle de Anáhuac y de todo México! Y que nos permita el día en que volvamos a reunirnos.