Noticias Internacionales

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José Donato Rodríguez Romero (Compilador)

Con los niños más vulnerables que nunca a la violencia, la moderadora del CMI reflexiona sobre el papel fundamental de las iglesias

En un llamamiento continuo a las iglesias de todo el mundo para que trabajen juntas para prevenir la violencia de género, en particular contra mujeres, niños y jóvenes, la moderadora del Consejo Mundial de Iglesias, la Dra. Agnes Abuom, reflexiona a continuación sobre algunas de las razones por las que esta violencia ha aumentado, y el papel fundamental que pueden desempeñar las iglesias en la creación de espacios seguros para quienes corren mayor riesgo.

FUENTE: CMI. Bossey, Suiza. Noviembre 26, 2020. Bajo los bloqueos de COVID-19, el aumento de la violencia de género, particularmente contra madres e hijos, se ha documentado en todo el mundo, tanto que muchos llaman al flagelo de la violencia “la segunda pandemia”.

Las reflexiones de Abuom se producen durante la iniciativa internacional “16 días contra la violencia de género” que se está observando actualmente del 25 de noviembre al 10 de diciembre.

¿Puede reflexionar sobre la vulnerabilidad de mujeres y niñas a la violencia sexual y de género en el contexto de la pandemia de COVID-19? ¿Cómo se magnifica este riesgo para quienes viven en medio de situaciones de conflicto?

Dr. Abuom: El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estima que más de 243 millones de mujeres y niñas de entre 15 y 49 años han sido víctimas de violencia sexual o física en los últimos 12 meses perpetrada por una pareja íntima. Es probable que el número aumente a medida que las preocupaciones por la seguridad, la salud y el dinero aumenten las tensiones y tensiones que se acentúan por las condiciones de vida estrechas y confinadas durante y después del período COVID-19. Como si esa existencia precaria no fuera suficiente, las mujeres y niñas que viven en naciones y comunidades en situaciones de guerra y conflicto son aún más vulnerables a que se les nieguen los elementos esenciales para la vida como el agua potable, los alimentos y la dignidad humana.

¿Cuáles son los riesgos para los niños y los jóvenes durante el cierre de escuelas?

Dr. Abuom: Con más actividad en línea debido a la pandemia de COVID-19 y con las escuelas cerradas, los niños corren un mayor riesgo de explotación sexual tanto en línea como en casa. Un informe de la Organización Mundial de la Salud sobre el abuso infantil mundial señaló que las escuelas estaban cerradas a 1.500 millones de niños en todo el mundo debido a la pandemia, lo que les dio a los niños más tiempo en línea y los exponía a un mayor riesgo de explotación sexual en línea. Muchos niños también están atrapados con sus abusadores, sin el espacio seguro que normalmente ofrecen las escuelas.

El ciberacoso también va en aumento. Según L1ght, una organización que monitorea el acoso en línea y el discurso del odio, ha habido un aumento del 70% en el ciberacoso en solo unos meses. L1ght también encontró un aumento del 40% en la toxicidad en las plataformas de juegos en línea, un aumento del 900% en el discurso de odio en Twitter dirigido a China y los chinos, y un aumento del 200% en el tráfico a los sitios de odio.

¿Cómo podemos, como familia ecuménica mundial, cambiar estas tendencias alarmantes?

Dr. Abuom: Las comunidades religiosas están desempeñando un papel importante en todas las dimensiones y sectores sociales a través de adaptaciones creativas de la práctica, mensajes que separan los hechos y los rumores, el apoyo a las comunidades, el acercamiento a los atípicos y los escépticos, y la represión de los prejuicios. Muchos abogan enérgicamente por una atención especial a los niños y jóvenes vulnerables y que sufren.

Es un buen momento en el tiempo nuevamente cuando se invita a los actores religiosos a la mesa para ofrecer ayuda en la lucha contra la pandemia. Esto se debe al hecho de que las iglesias tienen redes de comunicación y un conocimiento profundo de las comunidades locales. A nivel mundial, también hemos visto a organismos religiosos invitados a los debates de la ONU sobre cómo luchar mejor contra la pandemia.

¿Cómo ve el abordar la violencia de género y la violencia contra los niños como parte integral de la Peregrinación de Justicia y Paz?

Dr. Abuom: Mientras continuamos la Peregrinación por la Justicia y la Paz, en la forma de un viaje con iglesias y comunidades para escuchar sus historias y expresar nuestra solidaridad, descubrimos que abordar la desigualdad y la inequidad es el centro de nuestra peregrinación. Si hacemos de la prevención de la violencia de género una prioridad, encontraremos que esas historias también se entrecruzan con narrativas de injusticia racial y solidaridad con los pueblos indígenas.

¿Cómo pueden los pastores y quienes trabajan con los jóvenes encontrar más recursos?

Dr. Abuom: Es importante que los pastores y líderes juveniles estén equipados con recursos tales como estudios bíblicos, ya que ayudan a guiar a sus congregaciones y grupos de jóvenes. Bajo los cierres de COVID-19, también hay más iglesias en el hogar, y todas pueden recibir apoyo. El CMI ha preparado muchos recursos excelentes y desarrollará estudios bíblicos sobre la violencia de género en los próximos meses.

Dra. Agnes Abuom, 2018 Foto: Magnus Aronson

El obispo Heinrich Bedford-Strohm y el cardenal Reinhard Marx reflexionan sobre su trabajo conjunto por la unidad, la justicia y la paz

FUENTE: CMI. Augsburgo, Alemania. Noviembre 19, 2020. El obispo Heinrich Bedford-Strohm, presidente del consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania, y el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y antiguo presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, han recibido el Premio Augsburg de la Paz 2020, por su “voluntad incondicional de vivir juntos en paz”.

El obispo Heinrich Bedford-Strohm, presidente del consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania, y el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich. Fotografías: Iglesia Evangélica Luterana de Baviera, oficina del obispo

Desde 1985, la ciudad de Augsburgo y la Iglesia Evangélica Luterana de Baviera, conceden, cada tres años, el Premio del Festival de la Paz de Augsburgo. El premio distingue a personalidades que han prestado un servicio destacado en favor de la coexistencia tolerante y pacífica de culturas y religiones.

A continuación, el obispo Bedford-Strohm y el cardenal Marx reflexionan sobre su trabajo y sobre su visión del futuro.

Casi siempre, el Premio de Augsburgo se concede a una sola persona, pero, en su caso, lo han recibido como un equipo que trabaja por la unidad, la justicia y la paz. ¿Cuándo empezaron a colaborar estrechamente?

Obispo Bedford-Strohm: Ya nos conocíamos antes de trabajar juntos como obispos. Cuando yo era aún profesor de teología sistemática y de ética, y copresidente del comité de asuntos sociales de las Iglesias Protestantes Alemanas, fui invitado al comité homólogo, que presidía el cardenal Marx. Así que puede decirse que comenzamos nuestra labor ecuménica común reflexionando juntos sobre las aflicciones y necesidades en las vidas de las personas en estos tiempos. Nuestra colaboración se estrechó cuando me convertí en obispo de la Iglesia Luterana de Baviera, e inicié un intenso intercambio con el cardenal Marx, en calidad de presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Baviera. Su oficina en Múnich está a cinco minutos en bicicleta de la mía.

Cardenal Marx: La proximidad geográfica es sin duda una gran ventaja, ya que nos reunimos con frecuencia y podemos ponernos de acuerdo rápidamente. Lo que ha sido aun más importante es el vínculo espiritual e intelectual, y la cercanía y amistad que se han ido forjando entre nosotros a lo largo de los años. Estoy profundamente agradecido a Heinrich Bedford-Strohm por ese regalo y por esa experiencia, que ha sido tan enriquecedora para mí. Nuestro contacto se intensificó especialmente en torno al aniversario de la Reforma, en 2017, que celebramos con un festival conjunto en honor a Cristo. Para nosotros era –y es– importante demostrar a las personas de nuestro país y del extranjero que la reconciliación real entre denominaciones es posible. El ecumenismo no consiste en buscar más visibilidad en detrimento de los demás, sino en encontrar el terreno común y ponerlo de relieve, por el bien de las personas y del Evangelio.  Este enfoque no solo lo aplicamos nosotros, también es fundamental para un sinfín de agentes ecuménicos, como parroquias y comunidades, y ha caracterizado al movimiento ecuménico durante decenios. En el ecumenismo, como en todas las demás formas de encuentro, se aplica lo siguiente: sin buena fe y sin amistad, no hay verdadero entendimiento.

En el medio, el obispo Heinrich Bedford-Strohm, presidente del consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania, y el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich, con el Premio de la Paz de Augsburgo 2020 en reconocimiento por su “voluntad incondicional de vivir juntos en paz”. Fotografía: Iglesia Evangélica Luterana de Baviera

Al aceptar este premio ¿qué mensaje les gustaría trasladar a su familia ecuménica, que ha celebrado con entusiasmo este premio?

Obispo Bedford-Strohm: Mi primer mensaje sería de agradecimiento por sus generosas reacciones ante este premio. Y el segundo, que nunca subestimen la importancia de la amistad social para el progreso ecuménico. Amarnos unos a otros como hermanos en Cristo también tiene una dimensión social. Estoy extremadamente agradecido por mi amistad con el cardenal Marx, por la confianza que tenemos el uno en el otro y por la alegría de estar juntos. Eso está estrechamente relacionado con las profundas experiencias espirituales que hemos vivido en los numerosos servicios ecuménicos que hemos celebrado juntos.

Cardenal Marx: Estoy plenamente de acuerdo con esas palabras. Y quisiera añadir que aceptamos este importante premio con profundo agradecimiento a todos nuestros hermanos y hermanas en Cristo, que transitan con nosotros el camino del entendimiento ecuménico. Mis esfuerzos ecuménicos encuentran gran aliento en las obras del papa Francisco, que tiene especial interés en la unidad de los cristianos y la reconciliación de las religiones. Alemania tiene una responsabilidad especial en lo ecuménico, debido a nuestra historia eclesial, con la que debemos ser coherentes, ya que el cisma tuvo aquí su origen. Personalmente, creo que no hay alternativa al ecumenismo y a la unidad de los cristianos.

¿Cuál es el siguiente proyecto que emprenderán juntos? 

Cardenal Marx: Seguiremos trabajando por el entendimiento mutuo en nuestras iglesias, en los debates del grupo de contacto de la Conferencia Episcopal de Alemania y de la Iglesia Evangélica en Alemania, sobre asuntos teológicos y pastorales, para centrarnos en alcanzar una mayor unidad visible. El objetivo de la unidad visible a través de las diferencias conciliadas es muy atractivo, pero poco realista. Por encima de todo, creo que el cristianismo –no solo en Alemania y Europa– tendrá futuro si los cristianos nos esforzamos por trabajar juntos ecuménicamente. Cristo debe ser el eje central. Especialmente en nuestros tiempos, marcados por la pandemia de coronavirus y por tantas tensiones (geo)políticas y sociales, el mensaje es sumamente importante: todas las personas del mundo están vinculadas, todos somos hijos de Dios, y hermanos y hermanas de Jesucristo.

Obispo Bedford-Strohm: El próximo desafío es brindar consuelo y asistencia a nuestras parroquias y a las personas de nuestro país, durante este difícil periodo de la pandemia. Esta expresión de consuelo y asistencia tendrá aún más repercusión si actuamos juntos. Cuando existe la posibilidad de que surja la división social, la iglesia debe manifestarse de consuno para dar testimonio de Cristo y ser, realmente, la sal de la tierra y la luz del mundo. Por ello, el cardenal y yo estamos organizando un servicio ecuménico de nochebuena al aire libre, en el centro de Múnich. Queremos ofrecer la posibilidad de celebrar el maravilloso mensaje de la Navidad a más personas de las que sería posible albergar dentro de una iglesia, habida cuenta de las medidas de protección contra el coronavirus. Esperamos crear un espacio donde sea posible escuchar de verdad el poderoso mensaje de los ángeles: ¡no teman!


El CMI publica un Marco de respuesta ecuménica ante la COVID-19 para la salud mundial.

Tras un proceso de consulta permanente entre los dirigentes de iglesia y los profesionales de la salud, el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) ha publicado un Marco de respuesta ecuménica ante la COVID-19 para la salud mundial.

FUENTE: CMI. Bossey, Suiza. Noviembre 13, 2020. El marco, fruto de la colaboración entre más de cuarenta organizaciones, proporciona medios prácticos para traducir la voz profética de la iglesia en acciones que muestren amor y compasión. 

“Este marco se desarrolló de forma natural a partir de las reuniones mensuales que mantuvimos en línea con los asociados ecuménicos en materia de salud, las asociaciones sanitarias cristianas a escala nacional, las organizaciones sanitarias cristianas internacionales y las conferencias regionales de iglesias de todas las partes del mundo. Muchos asociados de las iglesias se encuentran en primera línea frente a la pandemia de COVID-19 y están interesados en colaborar con los gobiernos y otras partes interesadas, en particular para imaginar un mundo mejor después de la COVID-19”, dijo el Dr. Mwai Makoka, encargado del programa de Salud y Sanación.

El marco, un compendio del compromiso religioso con la pandemia, se centra en las respuestas a corto y medio plazo destinadas a proteger y preservar las vidas y los medios de sustento. También crea un contexto para acelerar el progreso hacia los objetivos a largo plazo de resiliencia, subsistencia humana y desarrollo. 

La visión que inspira este marco comprende la adopción de un enfoque holístico de la salud mediante mecanismos que proporcionan información veraz, recursos para promover la resiliencia, y posibilidades de evaluar y atender las necesidades sanitarias de manera integral.

En forma de cuadro, el marco identifica los principales desafíos y estrategias de respuesta, y también recomienda acciones específicas destinadas a defensores de causas, profesionales, investigadores y otros actores clave.

Esto permite ofrecer una herramienta que proporciona directrices prácticas y sencillas a las comunidades religiosas para que puedan emprender acciones y tener un impacto en sus miembros y más allá de sus congregaciones.

En la segunda parte de la discusión, los participantes hablaron de lo que se puede hacer en términos de concienciación, acordaron algunos proyectos nuevos, y decidieron celebrar reuniones mensuales para continuar estos debates.

“Uno de los desafíos de esta crisis es el aislamiento; no hay conferencias, ni siquiera a nivel nacional. Este tipo de reunión sirve para decir a la gente que no está sola. Hicimos hincapié en trabajar más con las comunidades eclesiales. Algunos participantes son dirigentes de iglesias, pastores y ministros, que también trabajan en el ministerio de la sanación; otros están trabajando en las sedes de las iglesias, no en hospitales. Eso originó una buena interacción”, dijo Makoka.

Esta reunión contribuye a aplicar una estrategia mundial ecuménica para la salud, según contó Makoka: “Uno de los pilares de la estrategia es la creación de redes. Muchas iglesias tienen programas de salud, pero no estamos suficientemente conectados. Esa conexión activa está creciendo. La red se hace más dinámica. En el CMI, estamos convocando a las personas para que debatan, y la mayoría del trabajo se hace sobre el terreno. Nuestra función es poner la mesa. Ayuda a fortalecer el vínculo entre los profesionales sanitarios, los teólogos y la jerarquía de la iglesia para que no trabajen de manera aislada”.


Tras 100 días de protestas, los cristianos piden “fortalecer las oraciones por Bielorrusia”

Más de 17.000 personas han sido detenidas desde el inicio de las protestas en verano. Los cristianos ayunan e interceden por el país mientras continúa la crisis.

FUENTE: Evangelical Focus. Minsk, Bielorrusia. Noviembre 18, 2020. Un millar de personas han sido detenidas durante el último fin de semana de protestas en Bielorrusia contra el régimen de Alexander Lukashenko. En los cien días transcurridos desde las elecciones nacionales del 9 de agosto, que supuestamente ganó el presidente con el 80% de los votos, cientos de miles de personas (incluyendo a destacados artistas y deportistas) han denunciado públicamente el fraude electoral. Los principales líderes de la oposición están en la cárcel o en el exilio.

Los cristianos del país han instado a los creyentes de otras partes del mundo a “fortalecer su oración por nuestro país”. Tres grupos evangélicos han pedido este 16 de noviembre orar “por el fin de la crueldad, la violencia y el derramamiento de sangre”. También por los gobernantes del país, “para que tengan el temor de Dios, y recuerden que existe el juez supremo, ante quien todos responderemos (Romanos 14:12)”. También han anunciado una semana de ayuno e intercesión.

Lukashenko, en el poder desde 1994, dice que los manifestantes han sido financiados y manipulados por potencias extranjeras. La policía ha utilizado la violencia para dispersar cientos de manifestaciones pacíficas y más de 17.000 personas han sido detenidas desde el inicio de las protestas en verano.

“Hay menos banderas de la oposición”, señalaba recientemente un manifestante a la BBC. “El ambiente festivo se ha ido. Cada vez que uno sale para unirse a una marcha de protesta, no sabe si volverá o no. Hay muchos nervios”.

Cientos de personas han comunicado haber sido golpeadas y torturadas en centros de detención, acusaciones que han sido respaldadas por imágenes de vídeo e informes médicos.

Muchos cristianos en Bielorrusia han apoyado las manifestaciones y han expresado su deseo de justicia y libertad. Entre los que han organizado acciones de protesta se encuentran los estudiantes evangélicos, aunque la crisis política ha provocado debates internos entre muchas congregaciones evangélicas.


La realización del Día de Acción de Gracias en los Estados Unidos de América

El líder de Wampanoag, Ousamequin (izquierda), y el gobernador de la colonia de Plymouth, John Carver, están representados fumando una pipa de la paz mientras elaboraban un tratado de paz y protección mutua el 22 de marzo de 1621. La tradición del Día de Acción de Gracias de los Estados Unidos ha mitificado la relación entre los Wampanoag y los Colonos ingleses, pero las realidades más duras brindan lecciones vitales para los metodistas unidos de hoy.  Imagen de la Biblioteca Sutro de la Biblioteca Estatal de California, cortesía de Wikimedia Commons.

FUENTE: UM News. AUTOR: Heather Hahn. Noviembre 19, 2020. La popular imagen estadounidense del primer Día de Acción de Gracias se parece un poco a una comida compartida metodista unida, al estilo del siglo XVII.

Imaginamos a los peregrinos con sombreros divertidos ya los indios americanos con tocados de plumas inclinando solemnemente la cabeza en agradecimiento por la generosidad de Dios antes de compartir platos llenos de papas, maíz y, por supuesto, pavo.

Es un cuadro pintoresco. Y casi todo está mal.

Lo que muchos estadounidenses llaman el primer Día de Acción de Gracias comenzó con un malentendido y se convirtió en un mito. 

Con este año que marca el 400 aniversario de la llegada de los peregrinos al Massachusetts actual y un enfoque renovado en la historia racial de los Estados Unidos y la iglesia, vale la pena explorar tanto lo bueno como lo malo de cómo se desarrolló una tradición estadounidense.

Cómo los nativos americanos celebran el Día de Acción de Gracias

Los nativos americanos ven las vacaciones de Acción de Gracias de diferentes maneras. 

Algunos lo usan como un momento para llorar.

Algunas, como la reverenda Carol Lakota Eastin, se centran en la fe y en agradecer a Dios. “Lo que significa es que tenemos suficiente comida para sobrevivir al invierno”, dijo. “Damos gracias a Dios que vamos a sobrevivir”.

Muchos celebran el día como lo hacen otros estadounidenses, como un momento para pasarlo con familiares y amigos. 

Cynthia Kent, presidenta del Caucus Internacional de Nativos Americanos y un Ute del Sur, dijo que su familia siempre abría su hogar a personas que no tenían otro lugar adonde ir en Acción de Gracias. 

La Reverenda Carol Lakota Eastin, superintendente de distrito de la herencia de Lakota, ha escrito sobre la historia del Día de Acción de Gracias desde una perspectiva nativa.

Para los peregrinos, Acción de Gracias significó un tiempo sombrío de ayuno y oración. Pero ese día de otoño de 1621, la gente de la colonia de Plymouth no estaba involucrada en un acto de piedad sino de fiesta. Se regocijaban juntos después de una cosecha exitosa y cazar disparando armas para practicar tiro al blanco, entre otras recreaciones ruidosas.

En resumen, hubo un montón de rodajes. La tradición de Wampanoag sostiene que Ousamequin, su Massasoit o líder, apareció con unos 90 guerreros no porque fueran invitados sino porque pensaban que los Peregrinos, sus nuevos aliados, estaban bajo ataque.

Probablemente hubo tensión. Los guerreros Wampanoag superaban en número a los peregrinos presentes. Sin embargo, la diplomacia triunfó. Lo que siguió fue una fiesta de tres días en la que los Wampanoag proporcionaron cinco ciervos y los peregrinos proporcionaron aves y entretenimiento.


CIEMAL invita: Viaje Misionero República Dominicana 2021

El Consejo de Iglesias Evangélicas Metodistas de América Latina y el Caribe, invitan a esta actividad misionera a todos los interesados.

FUENTE: CIEMAL. Sao Paulo, Brasil. Octubre 27, 2020. Mayores informes: https://www.ciemal.net/post/viaje-misionero-república-dominicana-2021 

  • Fecha: 28 de mayo a 7 de junio de 2021
  • Período: 11 días
  • Ubicación: Santo Domingo, República Dominicana
  • Valor de inversión / inscripción $ 600.00. Desayuno, Almuerzo y Cena (desde el día 28/05 al 06/06) y Desayuno (07/06 y 08/06). Hospedaje, transporte (traslados al aeropuerto y actividades; y Ofrenda Misionera para los proyectos de CIEMAL, estarán incluidos en la tarifa de inscripción.
  • OBSERVACIONES: gastos como Boletos aéreos, seguro médico obligatorio, son responsabilidad de cada misionero.
  • Hospedaje: 7 diarias – Hotel Bella Época – Habitación doble. 4 diarias – Campamento Metodista en Baraona

¿Público? 

Pastores, líderes y laicos de América Latina y el Caribe. Edad: de 18 años a 65 años.

¿Por qué se hará?

Dios tiene una Iglesia para su misión. No necesitamos inventar nada nuevo, ya lo tenemos todo, necesitamos creer que es posible y ayudar a la Iglesia Metodista de América Latina y el Caribe a creer más en su propio potencial para salir adelante. Nosotros, como Iglesia Metodista, no solo estamos comprometidos con las fronteras de América Latina y el Caribe, de hecho, nuestra herencia, que dejó John Wesley es que “El mundo es nuestra parroquia”.

El Consejo de Iglesias Evangélicas Metodistas de América Latina y el Caribe tiene como objetivo movilizar, entrenar y conectar a las Iglesias, abriendo nuevos espacios para fortalecer las comunidades de fe y continuar en la misión de Dios haciendo discípulos que continúen siendo testigos hasta los confines de la tierra. Las misiones a corto plazo son para aquellos que desean brindar sus dones y talentos de manera práctica en un campo misionero. A través de este programa, pretendemos despertar y llevar a cada participante a estar en contacto con la realidad y necesidad de la urgencia de la evangelización y ser cooperadores en la Misión de Dios para salvar al mundo entero.

¿Qué haremos?

Conoceremos e interactuaremos con la realidad local, y apoyaremos el trabajo de las Iglesias Metodistas en Santo Domingo a través de la enseñanza de la palabra, talleres, visita al orfanato, evangelización en escuelas, barrios y plazas. Y también visitas a familias por un tiempo para compartir e intercambiar experiencias.