El Valor de la Mujer

El Valor de la Mujer

El verdadero valor y sentido de vida los encontramos en el amor de Dios, en el sacrificio de Cristo y en la transformación de nuestra vida por medio de su Espíritu Santo. No hay paz ni alegría fuera de Él. No existe tal cosa.

Pbra. Ana Borunda

Cuando Dios vio que el hombre no debía estar solo, dice la Biblia que Él creó ayuda idónea para Adán. Hace poco aprendí que la palabra “ayuda” en hebreo es neged, que se traduce como “delante de” “contrario” “opuesto”, como una antítesis; esto quiere decir que Dios diseñó a la mujer con diferencias particulares al hombre para un ejercicio complementario.

La Biblia no hace alusión a una jerarquía; por el contrario, habla de una vocación compartida. Dios creó al hombre y la mujer con un mismo valor, misma dignidad, misma imagen; con diferentes características. 

Es muy triste que incluso dentro de algunas Iglesias vivan a la luz de un Dios misógino, o eso crean de Él. La creación en el marco de Génesis 1 es un reflejo vivo de su idea armónica. Que lamentable es vivir en el ejercicio del castigo por el pecado, y no en su diseño perfecto. ¿No es la visión volver a crear la imagen de Dios en el ser humano? (Rom. 8:28-29) ¿No es el plan ser la nueva humanidad sin diferencia alguna? (Ef. 2:15).

Algunas corrientes han llegado a caracterizar a Dios como mujer con el propósito de que la mujer se identifique con su Creador, para que se sepan amadas y comprendidas; pero, en el carácter bíblico, completo y trascendente de Dios entran todos: las mujeres, los marginados, los migrantes, los despojados, los niños, las minorías, los abusados y muchos más. El evangelio es para todos, no hay necesidad de forzarlo.

En el Antiguo Testamento se plasman algunos ejemplos de mujeres que fueron parte indispensable del plan de Dios para venir a salvar al mundo. Mujeres como Sara, Raquel o Ana, quienes eran juzgadas y relegadas por ser estériles. Dios las usó para recordarnos su plan original. Otras incluso como Rahab o Ruth, quienes sus contextos y nacionalidad las definían como lo más vil; Dios las abrazó, y nos hizo ver el plan de Salvación para todas las Naciones.

Es en el Nuevo Testamento que Cristo vino a restaurar y dar el valor que la mujer tiene desde siempre. Infiero que no podemos imaginar el impacto que Jesús hacía en medio de un lugar donde la mujer se reducía a un objeto. Un lugar donde en los censos, primero se contaba al ganado que a las mujeres.

Fue Jesús quien defendió públicamente a una prostituta, habló con una samaritana, perdonó y dignificó a una mujer que la sociedad denominaba inmunda por su enfermedad, celebró a una viuda por dar lo mejor que tenía en el templo, permitió que las mujeres fueran parte de su ministerio, exhortó a vivir el matrimonio en los parámetros correctos. ¡Cristo dio crédito a las mujeres que predicaron de la resurrección! ¡Jesús les dio voz!

Todas estas demostraciones que para nosotros son, quizás pequeñas, o las leemos de manera sencilla, en el siglo I representaban un giro al pensamiento judío. Jesús estaba colocando a la mujer en el lugar correcto, en la idea original, reconociendo su valor y dignidad. 

El 8 de marzo, día donde se conmemora la valentía de mujeres que empezaron a alzar la voz por tanta injusticia. Muchas de ellas empezaron a darse cuenta que su valor no estaba en conocer un hombre, casarse, tener hijos, etc. La mujer buscaba, y en todo su derecho, más equidad, respeto, oportunidades y valor. 

Ahora, la pregunta sería ¿dónde se encuentra ese valor? La respuesta popular quizás sería en ellas mismas, en sus virtudes, sueños, etc. Ciertamente son atributos que deben ser reconocidos y respetados. Sin embargo, el verdadero valor y sentido de vida los encontramos en el amor de Dios, en el sacrificio de Cristo y en la transformación de nuestra vida por medio de su Espíritu Santo. C.S Lewis dice que el significado de libertad y el verdadero “yo” sé encuentran en Él; no hay paz ni alegría fuera de Él. No existe tal cosa.

Queridos amigos, familia, lectores: El valor, la justicia, la equidad y la voz de la mujer, son diseño de Dios desde siempre. Cristo vino a restaurarlo.

Dicen que no es correcto decir ‘feliz día de la mujer’, pero entonces, seamos felices por que Dios nos hizo mujeres.


Tomado de Facebook de Ana Borunda, 6 de marzo de 2021.