CXCV Aniversario del metodismo en Real del Monte, Hgo. 1826 – 2021

CXCV Aniversario del metodismo en Real del Monte, Hgo. 1826 – 2021

Pablo Ordaz

Mineral del Monte, Hidalgo a 10 de abril de 2021.

 “La obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa”.

1 Co. 3:13-14

Ya en la palabra de Dios leemos: si la obra de alguno que sobreedifica permanece, no sólo recibe recompensa, sino que es muestra de que ha sido edificada sobre el fundamento que es Jesucristo (versículo 11 de 1 Corintios 3). De ahí, pues, la importancia de conocer la obra de Dios que hasta el día de hoy ha permanecido por más de 194 años, entre otras muchas de las congregaciones de nuestra amada Iglesia Metodista de México, Asociación Religiosa.

Así, el 1 de mayo de 1826, como se registra en los anales de la historia del estado de Hidalgo, llega a Real del Monte un grupo de mineros de la región de Cornwall, Inglaterra, con el propósito de hallar un lugar para vivir y desarrollar su actividad minera, lo cual requirió la firme determinación de aceptar un cambio de vida, no tan radical, dada la similitud de clima que posee Real del Monte con la región de Cornwall, y no sólo venían con su conocimiento de la minería, sino con sus tradiciones, alimentación, pasatiempos y, por supuesto, su religión. Los pastes, el futbol, su disciplina y el metodismo. 

Ya en Inglaterra, Juan Wesley tenía entre sus muchas rutas visitadas la región de Cornwall que, por ser ampliamente habitada por mineros, fue muy importante para él. Desde el inicio de su ministerio se propuso ir a los más necesitados, olvidados y marginados, entre los cuales estaban los mineros: explotados, sin educación y sin oportunidad de progresar. Cuando el metodismo llega a esa región, llega la educación; se terminan los vicios y pronto, aquellos que aceptan la salvación por medio de Jesucristo, encuentran la libertad y la posibilidad de mejorar su condición de vida, tanto que algunos de los oficiales llegados a Real del Monte no sólo eran trabajadores mineros, sino también predicadores laicos preparados bajo los lineamientos establecidos por Juan Wesley. 

Es entonces que, al llegar a territorio mexicano, los mineros acuerdan con el gobierno el tener libertad de profesar su religión (en ese entonces, la religión oficial era el catolicismo romano) y, más adelante, la posibilidad de atender a los nativos que llegaran a reunirse con ellos y así compartir, no sólo el evangelio de Cristo, sino la misma posibilidad de educación, libertad de pensamiento y, por lo tanto, la posibilidad de mejorar su condición de vida y permear a la comunidad en Real del Monte.

Resulta interesante que, para 1857 con la entrada en vigencia de las Leyes de Reforma y, por lo tanto, la libertad de culto, en Real del Monte ya la palabra de Dios tenía tiempo de haber arribado, no sólo con los mineros sino por solicitud de los mismos, llegan en el periodo anterior a las Leyes de Reforma ejemplares de la Biblia enviados por la Sociedad Bíblica de Reino Unido y, el lugar para enseñarla, la escuela dominical y la posibilidad de acceder a la educación en el jardín de niños y posteriores grados escolares en la Escuela Metodista Benito Juárez, cuando en la capital del país no era ni proyecto abrir un espacio para la educación de los párvulos y preescolares.

Lo anteriormente mencionado, pues, abona, cuando en el año de 1873 llega de la Iglesia Metodista Episcopal de EU, el metodismo a México de manera oficial, a Pachuca y Real del Monte[1].

Cabe mencionar que entre los siervos de “Emmanuel” llamados, destaca Epigmenio Monroy, originario de Real del Monte, y quien fungió como Juez Primero Conciliador[2] en (el ya) Mineral del Monte, siendo profesor, administrador, predicador y pastor laico. Inicia en Amecameca su ministerio como pastor de la congregación y, a la vez, profesor del colegio diario en 1880. Para 1881, es nombrado al campo en Apizaco, Tlaxcala, donde es emboscado y, finalmente, asesinado para convertirse en el protomártir de los ministros metodistas el 8 de abril de 1883.

De ahí la relevancia de la congregación de “Emmanuel” en Mineral del Monte y su inicio, ya como parte de la Iglesia Metodista de manera oficial el 2 de noviembre de 1882 en su templo actual. La experiencia adquirida como metodistas de que “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11), mediante los mineros de Cornwall, se cumple hasta nuestros días. Hoy la obra no sólo permanece, sino que Dios la ha prosperado, ya que en la diáspora de la década de 1950, tras la disminución de la minería, muchos congregantes emigran a otras localidades sin dejar de ser parte de su amada iglesia y se incorporan a congregaciones como Gante, Balderas, Tacubaya, Cd. Satélite, Morelos y Aztecas, entre otras,  llevando consigo su servicio y ministerio apoyando el crecimiento en su nueva congregación.

Hoy, la obra en “Emmanuel” permanece, ofreciendo como siempre la proclama del evangelio de Cristo y dejando que la palabra de Dios realice lo que Él quiera, prosperando en la actualidad su obra para la cual ha sido enviada. Gran y honroso compromiso, pertenecer a tan relevante e histórica congregación continuando la obra de aquellos que dejaron a Dios actuar en sus vidas, rogándole continuar con su ejemplo y sobre todo edificando sobre el fundamento que es Jesucristo. 

Por último, y como Juan Wesley dijera antes de ser llamado a la patria celestial, “lo mejor de todo es que (Emmanuel) Dios está con nosotros”.


NOTAS

  1. Disciplina IMMAR 2018-2022, p.28.
  2. Investigaciones Históricas en el Archivo Histórico de la IMMAR. Luis Rublúo Islas, p. 25.
  3. Disciplina IMMAR 2018-2022, p.28.

GALERÍA FOTOGRÁFICA

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