John y Mary Smith participaron en una reunión de clase que transformó sus vidas. Eran pobres trabajadores de una fábrica, quienes como la mayoría habían escuchado de boca de las personas acerca de las reuniones de las clases. Recibieron el permiso para asistir dos veces antes de tomar la decisión de unirse al grupo. Les encantaba el libre fluir de las ideas, el compartir con transparencia y sobre todo, se sentían más cerca de Dios.
Joel Comiskey
Esa noche en mayo de 1747, Ellos asistieron a la reunión de la clase en la casa de George, quien también era un líder. George abrió la reunión con una oración. John y Mary, eran una pareja recién casada y se sentían cómodos con la amplia mezcla de parejas solteras y casadas. Esa noche como siempre ellos cantaron apasionadamente los dos cantos, y posteriormente ellos ya sabían lo que George preguntaría: “¿Cómo prospera tu alma?”.
Ellos habían estado esperando oír las palabras de George durante toda la semana. Ellos les compartieron de manera honesta a las once personas reunidas en la casa de George. Mary dijo que ella disfrutaba del tiempo de oración y que estaba creciendo. John confesó que dos mañanas él había salido corriendo hacia la fabrica sin siquiera abrir su biblia. Él le pidió al grupo que orara por él. Ambos necesitaban oración para ser mejores testigos en la fábrica local de camisas, llamada Bristol. George fue hacia otros en el grupo, haciéndoles la misma pregunta. Él tenía esta manera de hacer la misma pregunta de diferente manera para asegurarse que cada persona respondiera honestamente y de manera transparente.
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