<strong>CASA HOGAR DE LA ESPERANZA</strong>

CASA HOGAR DE LA ESPERANZA

En el año 2019, tuve una oportunidad que nunca imaginé: fui invitada a apoyar la House of Hope, “La Casa de la Esperanza”, ubicada en Nuevo Progreso, Tamps.. Para mí fue algo nuevo, algo que no esperaba, pero que llenó mi vida y ministerio de grandes bendiciones.

Llegué para que una misionera pudiera tener unos días de descanso. La casa había estado lista para abrir sus puertas ya un año antes, pero no tenía aún niños; sin embargo, de pronto, las autoridades comenzaron a enviar a los pequeños, quienes llenarían de gran gozo mi corazón. Además de la misionera Mackenzie, estaba el Director, el  Pastor José Zavala; ellos hacían todo para los primeros 7 niños; esos niños eran tres grupos de hermanitos que, aunque pareciera que eran poquitos, parecían como una gran multitud. El trabajo había iniciado con un fuerte apoyo de hermanos de las iglesias de Estados Unidos.

Teníamos que hacer de todo, y recuerdo tener la bendición de comenzar con las clases de Biblia y ver cómo estos siete pequeños rendían su vida a Jesucristo; ése ha sido de los momentos más hermosos de mi ministerio. Muchos hermanos se sumaron a esta nueva aventura: muchos donaron y otros fueron para compartir con ellos; y así nos animamos para hacer nuestra primera escuela de vacaciones, en donde varias iglesias nos dieron sus materiales y pudimos adornar todo el patio y con gran gozo dar las clases y abrir por primera vez la casa para todos los niños de la colonia. Teníamos varias voluntarias, de las cuales una de ellas se quedó como cuidadora de los pequeños por más de un año; era Dios moviendo los corazones.

No ha sido un camino fácil: ha habido momentos difíciles, como lo fue la primera vez que las autoridades vinieron por 3 hermanitos, para devolverlos a su madre. Estábamos tan encariñados con ellos, que fueron horas de llorar, pues no estábamos preparados: habíamos pensado en cuidarlos, ayudarlos, enseñarles, en alimentarlos, pero nunca en que tendrían que irse y no les veríamos más. Fue una gran enseñanza, que nos retó a dar lo mejor de nosotros aprovechando cada día que están en la Casa de la Esperanza.

Poco a poco la cantidad de pequeños fue aumentando, en algún momento teniendo más de 20 pequeños. Aunque las cantidades no parecen ser impresionantes, cada pequeño tiene una larga historia de violencia y maltrato, cada uno de ellos tienen cargas muy difíciles de llevar, mismas que a veces se reflejan en su conducta; a veces esta pequeña multitud es difícil de controlar.

Sin embargo, Dios nos envió personas claves que nos ayudaron mucho a poder poner disciplina y reglas para la mejor estadía de los niños, y el Seminario Juan Wesley nos envió 3 alumnos para ayudarnos con el cuidado de los niños. Poco a poco el personal de la casa fue aumentando, y más tarde, en plena pandemia, nuevamente el Seminario nos envió a 4 jóvenes que cuidaron a estos pequeños por poco más de un año; y ha sido esto tan trascendente que el actual Director es uno de estos hermanos, a quien Dios llamó para dirigir este inmenso ministerio.

En estos cuatro años no sólo han ido y venido los pequeños, sino también los voluntarios y cuidadores de niños. Muchas iglesias de la CAO (Conferencia Anual Oriental) se han sumado a los esfuerzos, pero la gran tarea continúa. Actualmente la “Casa de la Esperanza” tiene 20 pequeños, que representan un gran reto para nuestra Iglesia Metodista. Todos podemos apoyar, todos podemos ser parte de House of Hope.

Hay muchas oportunidades de servir. Si conoces a alguien que quiera servir entre estos nuestros hermanos más pequeñitos, necesitamos cuidadores, psicólogos, ofrendantes y voluntarios en diferentes áreas, tanto de tiempo parcial como de tiempo completo. Si Dios te está llamando, eres bienvenido a este proyecto, que cambia las vidas de niños en situación de riesgo a niños amados y con un destino de bendición y eternidad.

Misionera Militsa Yvette De Gyves Nájera

Un comentario sobre “CASA HOGAR DE LA ESPERANZA

  1. Ya amamos ese lugar a través de quienes han aportado su tiempo y dedicación; que Dios recompense su labor con cada Niño que llega a la Casa Hogar Esperanza

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