CUANDO EL LIDERAZGO FALLA…

CUANDO EL LIDERAZGO FALLA…

Años atrás cuando el tele evangelista Jimmy Swaggart cometió pecado de índole sexual, se le preguntó a Billy Graham su opinión al respecto -ya eran muchas las voces condenatorias que habían sido escuchadas-, a lo que él respondió: ¨Si no tenemos cuidado, a cualquiera nos puede pasar¨.

Como congregaciones de fe no estamos exentos a que alguno de nuestros pastores, pastoras o laicos en liderazgo cometan pecados de este tipo, que al hacerse públicos dañen el testimonio cristiano de manera irremediable; y más importante aún, sean tropiezo en el crecimiento y vida de las personas que conformamos estas comunidades.

Como suele suceder en estos casos, los daños emocionales, espirituales, psicológicos, físicos y aun materiales no pueden ser medibles, no sabemos en ocasiones hasta dónde llegan. Hoy en día, a diario podemos ver documentales vergonzosos en las pantallas, los cuales no podemos ni debemos minimizar en cuanto a la realidad y veracidad de los hechos, así como la afectación que se tiene sobre el espectador, sea profesante o no.

Se presentan afectaciones: personales, familiares, congregacionales, denominacionales y en la esfera pública. 

Y es aquí en donde se debe seguir un trabajo equilibrado para no caer en el encubrimiento, priorizando la reputación de la persona como si nada hubiera ocurrido, y el buscar la verdadera restauración y restitución en medio de una situación de por sí muy complicada en ambos sentidos.

El pecado en sí trae consecuencias naturales, sobre todo los catalogados como morales o sexuales, llegando, según la gravedad, a la separación de algún cargo y aun a tener consecuencias penales.

Anteriormente era usual que éstos fueran mantenidos en secreto, lejos del conocimiento público; y era práctica que se llegaran a acuerdos entre las partes involucradas. Con la llegada de la implementación y conocimiento de los DDHH y con la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público* ya no debiera ser así. Estos pecados a los que nos referimos algunos, caen en la competencia del fuero común (1).

Aquí sin duda alguna van todos los de índole de abuso sexual, RELACIONES SEXUALES ADULTO-MENOR y similares, y como tal deben de ser tratados. La denominación no tiene facultades para actuar aquí; todo abuso debe de ser reportado a la autoridad competente representada por el Estado Mexicano, SO PENA DE SER ENCUBRIDOR. El adulterio, relaciones sexuales entre adultos consensuados y similares, AUNQUE NOSOTROS LAS VEAMOS COMO FALTAS GRAVES, EL ESTADO NO TIENE PENALIZACIÓN SOBRE ESTAS PRÁCTICAS, Y PUEDEN SER TRATADAS INTERNAMENTE.

En otras, los materiales o de hurto pudiesen ser mediadas por el Estado o de manera interna, todo dependiendo de la actitud de las partes y la afectación.

FALTAS ÉTICAS Y ENCUBRIMIENTO. 

Dentro de ninguna denominación debería existir el encubrimiento, pero hay que saber diferenciar entre una sospecha de lo que realmente es una falta o delito comprobado. Cuando la situación sólo es de sospecha, ésta tiene que ser tratada con el mayor cuidado pues pudiese resultar sólo eso, una sospecha, la cual si no es verdadera o comprobable, pudiese arruinar la vida y ministerio de inocentes. Pero si es un hecho comprobado de ninguna manera puede quedar oculto. Hay que tratar con seriedad esta problemática y actuar en consecuencia.

LA IMMMAR Y LOS MECANISMOS QUE TIENE PARA TRATAR ESTAS GRAVES FALTAS.

No estamos a la deriva. Tenemos uno de los mejores instrumentos para tratar con estos casos. Como todo proceso, debe de ser entendido y no entorpecido por el desconocimiento de éste. 

Toda la Sección Sexta de nuestra Disciplina titulada RECONCILIACIÓN, RESTAURACIÓN Y HONOR Y ORDEN (2) trata este tema; iniciando con la advertencia de tener cuidado de no abordar internamente faltas que trasciendan al ámbito laboral, civil, penal o fiscal, las cuales deben de ser tratadas conforme a las leyes del Estado Mexicano; y nos dicta a su vez cuáles son las consideradas FALTAS ECLESIÁSTICAS que sí podemos tratar y sancionar internamente.

Esta sección también es muy específica en tipificar los tipos de faltas, consecuencias y penalidades, llegando inclusive a la pérdida de la relación laboral en caso de ser trabajador, así como la expulsión en caso de ser un miembro.

PASTORAL EN ESTA CLASE DE FALTAS:

Aquí hay que partir de la actitud de la persona a la cual se le ha comprobado fuera de toda duda su falta; si cuenta con la disposición de permanecer en ella y no cambiar, o de reconocer su falta y buscar el perdón, la restauración, la restitución y aceptar el proceso impuesto.

Vamos a encontrar muchas variantes en esto; por mencionar algunas, que los involucrados directos, a pesar de haber arrepentimiento del transgresor, decidieran no seguir como familia o en el ministerio, o que la congregación ya no aceptara el liderazgo de esa persona nuevamente. Y así las variantes son exponenciales; el pecado destruye, aun con la disposición de perdón; en la mayoría de los casos nada vuelve a quedar en su sitio, más aún si hay consecuencias penales.

Cuando la persona está dispuesta a aceptar el proceso impuesto, esto no implica que la relación de liderazgo que antes tenía siga intacta. Desde un inicio se debe tener bien claro cuáles serían las consecuencias de permitirse un pecado como alguno de éstos.

Desde el seminario o antes de tomar algún tipo de liderazgo es posible identificarse o identificar si ya se está batallando en alguno de estos aspectos; de ser así, es mejor tratar en ese momento dicha cuestión antes de permitir que avance. De igual manera, se tienen comisiones en todos niveles, los cuales pueden advertir si hay alguna doble vida en el liderazgo de nuestra comunidad. La cultura de la liviandad y la concesión está permeando en todos niveles, cosa que no debería de ser así en ningún nivel.

LA PROBLEMÁTICA DE VOLVER AL MINISTERIO.

Nadie duda que una persona arrepentida pueda ser restaurada de nuevo, aun habiendo cometido faltas y en pleno conocimiento que estaba desobedeciendo a Dios y de lo que estaba haciendo. La relación con Dios puede ser restablecida.  Lo que todavía es ocasión de discusión es si debe de volver o no al pastorado o al ministerio.

Esto no debe de ser tomado a la ligera. Hay situaciones en que la familia y círculos cercanos (y algunos no tanto) deben ser a su vez restaurados. Nuestro deseo de olvidar problemáticas pasadas y enterrar cosas, nos hacen adelantar procesos con consecuencias nada favorables. Una de las situaciones que obligan a regresar al pastorado lo más pronto posible es el sustento económico, y creo que aún no es razón suficiente. A nivel institucional es más fácil darles cobertura, pero en una comunidad autónoma es muy complicado.

Aquí no se trata de esconder el problema cambiando simplemente de lugar a la persona, se trata de buscar una verdadera restauración; y si eso conlleva no regresar al ministerio, es más importante la persona y la familia que el ministerio, situación que es más que difícil y que demanda mucha humildad, paciencia y obediencia por parte del transgresor.

En el caso que la persona regrese a algún tipo de liderazgo, ¿quién lo debe determinar y cuando es el tiempo adecuado? Definitivamente las personas o grupo que sopesó o dictaminó sobre la situación; la familia obviamente, así como la comunidad en donde se ejercerá nuevamente el liderazgo. Esto debe de ser de manera lenta, espaciada y supervisada, de preferencia bajo el tutelaje de alguien con conocimiento y con mucha cercanía. De ninguna manera esto debe ser una autodisciplina que a libre arbitrio se impone o se levanta.

El fin es restaurar a la persona primeramente, y sólo si es posible, el ministerio. No dudamos de esto, sobre todo si no hubo consecuencias penales. También debemos estar conscientes que en ocasiones esto ya no será posible, y ello no es falta de amor o falta de compromiso con el restaurado. Todo dependerá del tipo de falta, consecuencias y situación en que se dio y, sobre todo, si se está dispuesto a pasar por ese proceso que pudiese ser largo.

Nadie es indispensable; por eso, antes de pensar que se puede disimular una situación de este tipo, se debe entender que nada permanecerá oculto y que las consecuencias seguramente se saldrán de control, dañando de manera permanente e irreversible la trayectoria del involucrado.         

Carlos Alejandro Muro


  • LEY DE ASOCIACIONES RELIGIOSAS Y CULTO PÚBLICO
  1. Los delitos del fuero común son los que afectan directamente a las personas en lo individual. Éstos se organizan por el tipo de bien jurídico afectado; la vida y la integridad personal, la libertad y la seguridad sexual, el patrimonio, la familia, la sociedad y otros.
  2. DISCIPLINA IMMAR 2018-2022. Sección Sexta, pág. 257-293