Es octubre, ¡hablemos de la gracia!

Es octubre, ¡hablemos de la gracia!

Maria Eugenia Yañez

¡Viva la gracia!

Octubre mes de la Reforma o de la Gracia, esa gracia que grita a los cuatro vientos que se puede borrar cualquier pasado por turbio o vergonzoso que sea, que se puede empezar desde cero a cuenta de la sangre de Jesús, que hay acceso a la gloria, sólo porque así lo decidió el cielo cuando hizo planes para redimir al mundo, como lo dice Isaías 1:18 (NTV): Vengan ahora. Arreglemos este asunto, dice el Señor. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana.

Y promete en S. Juan 14:2-3: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Si hablamos de la gracia y la reforma, tenemos que recordar el encuentro que Martín Lutero tuvo con dicha gracia a través de la lectura de la palabra de Dios en la carta de Pablo a los Romanos 5:1: Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Y si hablamos de que la gracia es por la fe Efesios 2:8 nos dice: Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. En consecuencia Lutero pasó de ser un monje agustino a ser un hombre dispuesto a todo por revelar esa verdad que había descubierto, causando una revolución religiosa que tuvo y ha tenido consecuencias imposibles de cuantificar en cuanto a ganancia de almas para el reino de Dios.

Lo que hizo este hombre en un tiempo en que el acceso a una Biblia era por demás limitado, nos habla de que sin duda la mano de Dios estuvo en ese evento con el propósito de producir un cambio de paradigma religioso al que hoy llamamos la reforma protestante.

En 1918, después de adquirir un organillo por solo 5 dólares, un compositor y pastor noruego estadounidense, Haldor Lillenas (1985-1959), le puso música a esta grandiosa y poderosa verdad absoluta a través del himno MARAVILLOSA GRACIA. El himno se hizo famoso ese mismo año durante una conferencia bíblica en Northfield, Massachusetts, mismo que se sigue cantando, ofreciendo el regalo de la salvación por gracia a quien quiera obtenerla. Y sólo Dios sabe la cantidad de almas que ha sumado a las filas del reino.

Aquí la letra:

Maravillosa gracia de Cristo rico don

Que para describirla palabras vanas son

Encuentro en ella ayuda, mi carga ya quitó

Pues de Cristo divina gracia me alcanzó.

Maravillosa gracia única salvación

Hallo perdón en ella, completa redención.

El yugo del pecado de mi alma ya rompió

Pues de Cristo divina gracia me alcanzó.

Maravillosa gracia cuán grande es su poder

El corazón más negro blanco lo puede hacer

Gloria del cielo ofrece, sus puertas ya me abrió

Pues de Cristo divina gracia me alcanzó.

De Jesús El Salvador maravillosa gracia

Insondable es cual el ancho mar

Mi alma su sed ahí puede calmar, su sed calmar

Don precioso rico e inefable

Libre es para todo para todo pecador

Oh ensalzad el nombre de Jesús El Salvador.

Que fácil es ahora hacer propia esa maravillosa gracia, la cual permite disfrutar de la alegría que produce, invadiendo el alma con una saciedad que hace sentir que por fin se llenó ese vacío, que tanto había molestado.

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