
EDITORIAL
Pensar (en serio) y actuar
“Pero, en cuanto a las opiniones que no atacan los fundamentos del cristianismo, ‘pensamos y dejamos pensar’. De manera que, sean lo que sean, ciertas o equivocadas, no constituyen ‘marcas distintivas’ de un metodista.”
Sermón ‘El carácter de un metodista’, John Wesley
La frase “pensar y dejar pensar” ha sido usada hasta el cansancio como uno de los lemas del metodismo y, con toda razón, ya que sintetiza de manera genial el pensamiento religioso wesleyano. El metodismo, a través de los siglos, se ha caracterizado por modelar su actuar a través de la propia experiencia y de la elaboración de una teología práctica: una fe expresada en acciones de amor.
En esta edición de El Evangelista Mexicano, trataremos algunos temas referentes a la sexualidad humana. Temas que suelen ser tabú, pero que consideramos conveniente analizar y difundir, a través de la discusión y contrastación de argumentos. Esperamos que la argumentación profunda, ilustrada y motivada en el Evangelio, nos conduzca a un enriquecimiento de nuestro actuar como Iglesia Metodista de México, a través de nuestras fuentes teológicas declaradas: la Palabra, la razón, la tradición histórica y la experiencia.
La Iglesia, a lo largo de los siglos, ha sido siempre tentada por imponer restricciones a la libertad de la conciencia y de castigar y perseguir a quiénes sostuvieran ideas diferentes a las establecidas. No pocas veces, se ha convertido en un poder de facto que se ha aliado con otros poderes “morales” de la sociedad para oprimir, castigar y enjuiciar.
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