
Proclamación y compasión; ¿de la mano?
No hay duda, su Misión era y es integral. Nos habla de la importancia de preocuparnos no sólo por la salvación del alma, sino también de otros aspectos de la vida de las personas.
Jacqueline Alencar
Hoy rescato unas líneas tejidas el año 2011, un año retador en todo sentido, después de haber visitado la obra en favor de la infancia en Huaraz, Perú, realizada por la ONG cristiana Turmanyé (apoyada desde España por Alianza Solidaria), año en el que también tuve la oportunidad de visitar Ecuador y París percibiendo todas sus realidades, mientras leía artículos de hermanos que clamaban por rescatar la compasión contenida en la Biblia, señalando que la Misión era integral. Como no hay casualidades, lo tomo como un recordatorio para mí, ya que como decía Mackay: “El camino hacia el mañana pasa por el ayer”.
Me pregunto si, como cristianos, todavía nos falta claridad sobre nuestra misión aquí en la tierra, ésa que nos dejó Jesús, que va más allá de lo que es la evangelización, el ganar almas para Cristo. No es necesario buscar mucho en la Biblia para tener claro que debemos ser voces proféticas en nuestra generación. Ya lo dice Isaías 58: “¡Grita bien fuerte, grita sin miedo, alza la voz como una trompeta!… El ayuno que a mí me agrada es que liberen a los presos encadenados injustamente, es que liberen a los esclavos…; es que compartan el pan con los que tienen hambre, es que den refugio a los pobres, vistan a los que no tienen ropa, y ayuden a los demás. Los que ayunan así brillarán como la luz de la aurora, y sus heridas sanarán muy pronto. Delante de ellos irá la justicia y detrás de ellos, la protección de Dios…”. Ser la voz de los mudos, de los que no poseen un lugar privilegiado en esta sociedad en la que nos ha tocado vivir, con más de mil millones de hambrientos que son ignorados por la mayoría que vive de espaldas a sus necesidades. Nuestra sociedad propicia el laissez faire y el laissez passer social y económico. ¿Será que nosotros vamos por la misma senda?
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