Categoría: Artículos de Reflexión

Corazón Templado, Botas Embarradas

Corazón templado, botas embarradas: el nacimiento del movimiento metodista

El nacimiento del movimiento metodista gira en torno a dos fechas, dos momentos, dos experiencias, inseparables y complementarias que le impondrán su marca a la forma de comprender el evangelio y de materializar la misión de la iglesia.

Iglesia Evangélica Metodista Argentina
Archivo Histórico, Quiénes Somos

24 de mayo de 1738

Juan Wesley asistió a un servicio religioso de la sociedad morava en la calle Aldersgate, en Londres. Allí escuchó al coro cantar el Salmo 130:1-5. Después el predicador leyó una porción del Prefacio de Martín Lutero a los Romanos. Wesley describe en su diario dicho momento:

«Como a las nueve menos cuarto, mientras escuchaba la descripción del cambio que Dios opera en el corazón por la fe en Cristo, sentí arder mi corazón de una manera extraña. Sentí que confiaba en Cristo, y en Cristo solamente, para mi salvación. Y recibí la seguridad de que Él había borrado mis pecados y que me salvaba a mí de la ‘ley del pecado y de la muerte’. Me puse entonces a orar con todas mis fuerzas por aquellos que más me habían perseguido y ultrajado. Después di testimonio público ante todos los asistentes de lo que sentía por primera vez en mi corazón”.

Después de 13 años de su ordenación como pastor anglicano, después de haber predicado muchos sermones, algunos de ellos memorables como “La circuncisión del corazón” en el cual criticaba la religiosidad superficial que se vivía en los claustros de Oxford, Wesley es sacudido por una movilizadora experiencia espiritual. Sería equívoco hablar de una conversión, más bien Wesley recibe la convicción de “recibir poder de lo alto” el cual, como una brisa que ayuda a reavivar el fuego, lo empujará con inusitada fortaleza a la aventura de ser testigo de las Buenas Noticias de salvación, hasta lo último de la tierra.

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La Didáctica de Wesley sobre la Salvación

La didáctica de Wesley sobre la salvación

Admilson Araujo Leite *

La salvación siempre ha sido un tema central en las enseñanzas de John Wesley, en sus prácticas y en toda su experiencia religiosa. Tu celo por la salvación comienza con tu propia vida; no solo por los suyos, sino por todas las almas vivas que Dios creó para que, a través de ellas, él, Dios, pueda ser glorificado. Wesley se encargó de hacer todo lo que se refiere a la piedad, la misericordia, la justicia y la caridad, con el objetivo de la salvación, incluso si no lo sentía, no lo daba por sentado, es decir, no sentía la alegría de hacerlo, debido a su conciencia, al darse cuenta de que algo faltaba, a pesar de sus esfuerzos. La plena confianza y fervor para salvarse en Cristo, que percibió en otros contemporáneos, era lo que buscaba sentir y vivir (Sal 51.12).

Sin embargo, a pesar de que experimentó esta crisis de conciencia, su facilidad para comunicar la salvación, al exponer su mensaje de liberación a las almas, fue muy productivo. Su enseñanza era práctica, satisfaciendo las necesidades de la sociedad; y a pesar de muchos oponentes, nunca se cansó de tratar de liberar a los oprimidos de sus males, apuntando a su necesidad biológica, integridad social y libertad / liberación espiritual.

Todo esto se hizo más intenso y efectivo, desde el momento en que su comunión con el Salvador Jesucristo marcó su vida. Y esto se debió a escuchar la Palabra con fe y ver su corazón arder, calentándose por la presencia de la gracia, por el Espíritu Santo. Desde entonces, sus mensajes se han vuelto más vivos que nunca, dejando un legado en el reino de Dios, incluso hoy, llegando al «mundo», siendo una referencia para la vida espiritual y eclesiástica.

Su método de enseñanza prevalece hasta la actualidad, no solo por su buena didáctica, sino porque fue guiado por la sabiduría de Dios y la unción del Espíritu Santo.

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Ustedes que aún Quedan, ¡Sean Fuertes!

¡Ustedes que aún quedan, sean fuertes!

Sermón dirigido a los ligueros del siglo XX en la celebración con motivo del CXXXI aniversario de las Ligas Metodistas de Jóvenes e Intermedios, el pasado 24 de mayo de 2020.

Isaías Ramos Corona (liguero)*

¡Saludos a todos mis hermanos! En lo particular a mis hermanos de todas las generaciones de las Ligas Metodistas. Les saludo como liguero de la generación de 1975 a 1980.

Reciban saludos desde la iglesia donde ahora sirvo como pastor en Cuautla, Morelos: “Templo de Cristo”.

Mi agradecimiento a mi hermano Elías Campos y a su equipo coordinador, que entiendo se encuentran entre ellos: Susy, Rebe y Héctor Campos, así como Alex (López) Páez. Gracias por esta invitación privilegiada que, por los tiempos, nos hace actualizarnos y hacer uso de los medios electrónicos. Saludo también a quienes tienen participación en este culto: Pacita (Quijano), Samy Cisneros, Talía Escorza, y ¡mi querido Azael Tavera con su esposa! Gracias por hacer posible el vivir este momento conectando con los tiempos de antaño.

Es un privilegio para su servidor tomar la palabra en un día tan especial como es el aniversario número 131 de las Ligas Metodistas de México. Quiero iniciar tomando las palabras de Hageo, (2:4) “Ustedes que aún quedan, sean fuertes” (versión NTV). Lo hago considerando que en la actualidad muchos ya no están.

Estas palabras fueron dichas por el profeta al pueblo de Israel cuando ellos regresaban del exilio en Babilonia. Ellos regresaron para reconstruir su ciudad, su pueblo. Fue cuando, según la historia, el más grande grupo del pueblo judío regresó del cautiverio, después de haber perdido mucha gente.
Su misión fue «reconstruir».

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Cuando la Oración da Positivo en Coronavirus

Cuando la oración da positivo en coronavirus

Para acercarse a Dios ha de creerse que Él existe, y la fe tiene que ver muchas veces con ese primer paso de aproximación a la realidad que se está buscando.

Lidia Martín

Si hace unos días hablábamos de cómo nuestra espiritualidad como seres humanos queda también alcanzada por la pandemia, sea para bien o para mal, para acercarse a Dios o para rebelarse aún más contra Él, algo parecido pasa también con la oración. Es, como veremos, un asunto como para detenerse y ponerle un extra de cuidado, porque este virus parece contaminarlo todo.

La reflexión que hago hoy aplica, principalmente de forma obvia, a quienes tenemos la oración entre nuestros hábitos de vida. Pero también a quienes se están empezando a acercar a ella, aunque solo sea por si acaso. Ese es uno de los cambios que se está produciendo en la espiritualidad de las personas (aunque me temo que no en tantas) y no es un cambio menor. Como nos recuerda Hebreos 11:6, para acercarse a Dios ha de creerse que Él existe, y la fe tiene que ver muchas veces con ese primer paso de aproximación a la realidad que se está buscando. Sin fe, aunque sea en estado puramente rudimentario, es imposible agradarle, pero Él recompensa a quienes le buscan y es promesa que Él no se esconde de quienes le buscan de corazón.

A veces nos resulta fácil criticar a quien se aproxima a Dios solo porque algo le aprieta lo suficiente. En realidad, así es como las personas se acercaban al Maestro mientras estaba entre nosotros. Tenían una dolencia, una urgencia, una enfermedad… y creyendo y acercándose, eran sanados. El Señor no les pedía más que fe. Su urgencia era legítima, pero en su acercamiento había adoración, gratitud por adelantado y una petición sincera desde el reconocimiento de su debilidad. En muchas de aquellas personas el contenido de Hebreos 11:6 era más que palpable: acercamiento a quien daban por hecho y con convicción que tenía poder para sanar y siendo galardonados por aquel paso audaz de acercarse a Jesús. No le pedían de una forma manipulativa, como a veces hacemos nosotros, para luego seguir su camino sin más, sino que se le entregaban sin reservas. Algo que aún podemos hacer nosotros hoy, pero que no solemos hacer mientras la necesidad que sentimos no se nos hace acuciante.

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Dios No Necesita Nuestra Protección

Dios no necesita nuestra protección

Carlos Alejandro Muro Flores

«Lo cierto es que muchos de nosotros pedimos muy poco de Dios porque pensamos muy poco de Él. Tenemos temor a hacer grandes oraciones porque si Dios no interviene, esto podría hacer tambalear nuestra fe. Estoy convencido de que con demasiada frecuencia intentamos proteger a Dios con nuestras oraciones. LE PEDIMOS SOLAMENTE LO QUE NOSOTROS MISMOS PODEMOS HACER, para así NO ponerlo a Él en una posición embarazosa y demostrar a los incrédulos que Dios no es tan poderoso como habíamos esperado. Puedo asegurarte que Dios no necesita nuestra protección”.

E. R. McManus

Con demasiada frecuencia me encuentro pensando que pasaría si al orar por algo Dios NO me responde, es una cuestión solo entre Dios y yo, y no estoy hablando de andar por todos lados declarando cosas y “comprometiendo” a Dios con sanidades o palabras que Él no ha dicho o con cosas de “vivir por fe” que solo salen de mis buenas intenciones, ni del egoísmo del corazón que pide prosperidad al modo de este mundo. No me refiero a eso, me refiero a esa oración de intimidad que muchas veces NO hacemos pensando en que Dios no hará nada y eso podría ponerme en una posición de “duda” de si Jesús está obrando en determinada situación o necesidad; me refiero a las cosas que realmente necesitamos en nuestro interior y que honestamente pensamos que quedaríamos defraudados al no recibir respuesta.

En no pocas ocasiones, me he encontrado en el borde del miedo y del temor de expresar algo delante de Él y parecer que cae en terreno vacío y decido no expresárselo. Es una lucha interna que por un lado me dice “¿Y si Dios no te contesta, qué?” y por el otro “¡Confia en Dios!”

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Celebre el Pentecostés en su Hogar

Celebre el Pentecostés en su hogar

Joe Iovino

Pentecostés, un día importante en la vida de la iglesia, puede ser una maravillosa oportunidad para el culto familiar, discusiones sobre la iglesia y el Espíritu Santo, y una celebración de nuestra fe. El Pentecostés se celebra el séptimo domingo después de Pascua, el 31 de mayo de 2020. En el Domingo de Pentecostés, recordamos el día en que los discípulos recibieron el Espíritu Santo de una forma extraordinaria. Había viento recio y lenguas de fuego (vea Hechos 2:1-41).

Con el don del Espíritu, los discípulos pudieron compartirles a la gente de todo el mundo acerca de Jesús en formas que cada uno podía entender la Biblia informa que alrededor de 3,000 personas fueron bautizados ese día, estableciendo la primera iglesia.

Celebrar de manera creativa el Pentecostés en casa puede ser contribuir de maravillosamente a su devocional familiar, al dar gracias a Dios por los dones del Espíritu Santo y por la Iglesia.

Aquí hay algunas ideas para ayudarle a empezar.

Vístase de rojo: El rojo es el color del Pentecostés, simbolizando la llegada del Espíritu Santo con lenguas de fuego. ¡Revisen sus armarios y encuentren ropa roja para el domingo de Pentecostés uniéndose a la celebración!
Cuente la historia: Lean juntos la historia de Pentecostés en Hechos 2. Imagine la escena. Pregunte a cada miembro de la familia qué es lo que intentarán recordar de la historia.

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La Iglesia y el Reto de Superar la Crisis

La Iglesia y el reto de superar la crisis

Tiempos de crisis y nuevos desafíos para la iglesia. Estamos frente a una oportunidad para que todos los creyentes ejerzan sus dones.

Abner Alaniz Rangel

Boris Cyrulmik, Neurólogo y Psiquiatra, señala: “Después de una catástrofe, siempre hay una revolución”; “El virus del hambre mata a 8,500 niños al día” ¿Cómo se movilizará la Iglesia en México, ante estos señalamientos y ante el coronavirus?

La propagación del coronavirus ha provocado cambios en la convivencia social, por lo que sumándose a las medidas de las autoridades diferentes congregaciones religiosas en nuestro país, han cerrado sus templos. Pero los servicios litúrgicos no serán clausurados, sólo cambiarán de escenario. En un domingo regular, miembros de diferentes credos se reúnen con cientos de personas con su misma fe, en esta oportunidad no será posible por instrucciones de las autoridades, por eso líderes eclesiásticos han optado por convertir a Facebook en su templo virtual.

Ante la emergencia sanitaria que se enfrenta por la crisis del coronavirus, la Iglesia se ha movilizado y con ella todos los recursos para ofrecer “el servicio, acompañamiento, ayuda y oración a todos los afectados y a toda la sociedad, para servir al bien común”. Se destacan las más de 175 iniciativas de la Iglesia en las diócesis que “atienden necesidades pastorales, espirituales, sociales, asistenciales, educativas y de entretenimiento ocasionadas por el confinamiento”. NO se emocione, Estimado lector, esto no sucede en México, ¡es en España! Respecto a México, no cuento con información al respecto.

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Volveremos a Encontrarnos

Volveremos a encontrarnos… ¿y si no?

Harold Segura

La fe en Jesús nos permite aceptar estas dos posibilidades: que nos volvamos a encontrar, porque la esperanza nos sustenta y mantiene siempre viva la mirada hacia el mañana. Cantaba el salmista: “Porque tú, Señor, eres mi esperanza, mi refugio, Señor, desde mi juventud” (Salmos 71:5).

Pero, gracias a esa misma fe, aceptamos nuestra finitud y vivimos consciente de los límites de nuestra humanidad. “Hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir” (Eclesiastés 3:2). No procede del Evangelio la negación de la muerte, ni la exoneración de los males de este mundo. Eso lo inventaron otros.

A propósito del tema, Martín Lutero, el reformador protestante del siglo XVI, ante el peligro de muerte por la peste bubónica que azotaba a la Europa de aquellos años, hizo público su compromiso de cuidarse: “Debo evitar lugares y personas para quienes mi presencia no es necesaria para no contaminarme, y posiblemente infectar y contaminar a otros para causar su muerte como resultado de mi negligencia”.

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