La comunidad completa la experiencia personal de la fe
Claudio Pose (adaptación)
La insistencia del metodismo en la necesidad de una verdadera experiencia personal de encuentro con Jesucristo, no se contrapone con el acento puesto en vivir la fe personal en comunidad. Las dimensiones personal y comunitaria de la fe cristiana se enriquecen mutuamente y se necesitan para ser resplandor de Cristo en la humanidad.
La historia de la Iglesia es generosa en ejemplos de extrapolaciones a la hora de definir cómo se forja la experiencia de la fe en Cristo. En un extremo, existen quienes sostienen que la fe es personal, tan personal que es casi individual. En esa corriente, la iglesia es apenas la suma de las experiencias individuales.
En el otro extremo, el modelo de “cristiandad” presupone que se nace en un ambiente, una sociedad y una cultura que ya es cristiana. Por lo tanto, no existe mucho espacio para experiencias o decisiones personales. Se “nace cristiano” y los pasos posteriores están predeterminados: bautismo, confirmación, etc.
El metodismo nace en medio de una experiencia muy cercana a la del modelo de cristiandad, con las características propias del anglicanismo. Pero a la vez, la influencia de las corrientes puritanas y pietistas, desprendidas de la Reforma prendieron en la Inglaterra de las guerras religiosas del siglo anterior.
Juan Wesley en un tiempo se mostró impactado por la fe de los pietistas. También estudió en profundidad a los padres del desierto de la antigüedad. En ambos casos, interesado por la honda experiencia espiritual. Pero, pronto descubrió Wesley que los pietistas “espiritualizaban” la fe, sin que el amor al prójimo, de manera efectiva pudiera observarse. Hasta era considerado innecesario el servicio para el pietismo, ya que se lo comprendía como “obras”, cuando la justificación es por la fe.
De los padres del desierto, Wesley criticó el exacerbado individualismo que los llevaba al desierto en la soledad. No existía una dimensión comunitaria de la fe. También, luego de estudiar a los místicos españoles, llegó a una conclusión similar. Wesley afirmaba que, para los místicos, la contemplación consistía “en la suspensión de toda obra”.
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