Nos gozamos en las celebraciones por los aniversarios de los templos de nuestras congregaciones en diversas partes de la República Mexicana.
Fotos: FB Iglesia Metodista El Divino Redentor Aztecas
Ciudad de México. Noviembre 17, 2019. El templo El Divino Redentor de la col. Aztecas en la Ciudad de México, cumplió 114 años de servicio. La congregación agradeció convivendo en celebración litúrgica y comida congregacional, encabezados por la pastora Pbra. Ruth Estrada y el Superintendente de Distrito Pbro. Agustín Altamirano.
Fotos: FB Iglesia Metodista Emmanuel
Mineral del Monte, Hgo. Noviembre 20, 2019. El templo Emmanuel de Mineral del Monte celebró sus 137 años de servicio al Señor y a su congregación, siendo uno de los templos metodistas más antiguos del país. Presididos por el pastor Alexis Iram Mejía González, se contó con la presencia de Pbro. José Zayas Mellado, Superintendente de Distrito, y el obispo Rogelio Hernández.
El apóstol Pablo definió la nueva libertad en Cristo como un espacio comunitario donde ya “no hay esclavo ni libre, ni mujer ni hombre”.
Luis Marián
Jesús fue perseguido por “La Iglesia oficial” de su tiempo. Es decir, por los escribas y fariseos. El concepto que estos profesionales del Templo y de la religión tenían acerca de las mujeres no era el mismo que tenía Jesús, y esto alimentaba el odio hacia él. La dignificación que Jesús muestra hacia ellas constituiría una de sus confrontaciones públicas con los religiosos más repetidas del evangelio.
Cualquier cultura de hace miles de años resulta evidentemente misógina para nuestros ojos occidentales actuales. Pero el trato favorable de Jesús hacia las mujeres rompió la norma social de las relaciones entre hombres y mujeres en aquel tiempo. De algún modo, este escandaloso trato de igualdad fue parte del proceso que lo llevaría a la cruz.
Pero ¿Cómo fue esta actitud de Jesús? Veamos algún ejemplo concreto:
La mujer encorvada En Lucas 13, 10-17 se relatan varios desafíos simbólicos respecto a la doble moral de algunos rabinos contra las mujeres. Ellas eran relegadas a la parte posterior de la sinagoga, así que la invitación que Jesús realiza a una mujer encorvada para pasarla al frente suponía una provocación necesaria. Él la sitúa en el centro de atención. No se dirige hacia el lugar donde está ella sino que la llama (v.12) a la zona privilegiada de los hombres. Para Jesús, aquella “hija de Abraham” merecía ser libre de su aflicción incluso en sábado, un día en el que estos intérpretes religiosos también prohibían ayudar a alguien que lo necesitara. Tampoco era en absoluto habitual el uso de la expresión “hija de Abraham” para dirigirse a una mujer. Éste era un título de privilegio para los hombres [1].
Jesucristo inició su ministerio como Maestro, a los 30 años, cuando llamó a sus discípulos, incluyendo a los doce que llamó apóstoles. La enseñanza de Jesucristo era singular: Los judíos religiosos al escucharlo enseñar en el templo, se maravillaban diciendo: “¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?” Y la gente exclamaba: “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” Y se admiraban de su doctrina porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Jesucristo dijo: “Mi doctrina no es mía, sino de Aquel que me envió y el que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, O si yo hablo por mi propia cuenta.
Jesús, al igual que los escritores sagrados, usa en sus enseñanzas, métodos didácticos como la poesía judía, los proverbios, las paradojas y las hipérboles; así como ilustraciones, comparaciones, y parábolas, usando como personajes a niños, viudas, aves, árboles, flores, etc. También, algunas veces inicio su enseñanza con una pregunta; y siempre acostumbró fundamentar sus argumentos con Escrituras del Antiguo Testamento.
Jesucristo enseñó que Él vino a cumplir perfectamente el antiguo pacto de la ley de Moisés, que nadie más pudo cumplir, y que los salvos, y miembros del nuevo Israel de Dios (formado por judíos y gentiles convertidos al cristianismo), debemos estar bajo el nuevo pacto de la gracia.
Celebrando el 127 aniversario de la consagración del templo metodista La Santísima Trinidad(1892-2019).
En abril de 1882, James Eaton se embarcó en el Ferrocarril Central Mexicano del Paso del Norte (Ciudad Juárez) y subió a la nueva línea, entonces en progreso, llegando hasta donde ésta terminaba. Allí, en la Estación Laguna, Eaton abordó una diligencia para recorrer los restantes 160 kilómetros de su viaje hasta la ciudad de Chihuahua.
Durante meses, Eaton había soñado con el trabajo misionero a lo largo de una frontera extranjera, reconociendo que esta motivación era producto de la sangre pionera y misionera que fluía por sus venas. Después de cumplir sus deberes como ministro auxiliar en Montclair, Nueva Jersey y como pastor de La Primera Iglesia Congregacional en Portland en la década de 1870, él y su esposa, Gertrude, buscaron nuevas aventuras. Durante algún tiempo había soñado con «la frontera occidental» y había considerado liderar una congregación protestante en Santa Fe. Al oír estos planes, un amigo de la familia le preguntó: «Si sientes tanta inclinación hacia el trabajo en el suroeste, ¿por qué no continuar por el ferrocarril de Santa Fe hasta El Paso, cruzar la línea internacional hacia México donde los constructores de la antigua carretera han comenzado a construir la Central Mexicana, e iniciar una nueva misión en el estado de Chihuahua?”.
Así comenzaron una serie de pensamientos y preparativos que llevaron a Eaton al «final del camino» en México y, en sus propias palabras, al «nuevo Suroeste» y a los confines más lejanos de la civilización. Cuando finalmente llegó a la ciudad de Chihuahua, le quedó muy en claro los importantes desafíos que le esperaban, a su familia y a su trabajo. Juntos, Gertrude y James enfrentaron muchos desafíos, de tipo familiar, social, cultural, de salud física y emocional.
Cuando las drogas comienzan a secar a la familia, la familia es el elemento más importante en la prevención contra las drogas
Pbro. Eduardo Carillo Comisión Nacional de Acción Social Área Nacional de Testimonio Cristiano
PRINCIPIOS BÍBLICOS ¿Qué tanto cuida usted su casa? De una u otra manera, todos buscamos que nuestra casa cada día luzca mejor, le hacemos los arreglos, reparaciones y mantenimiento necesario, al fin y al cabo los beneficiados somos nosotros.
¿Qué tanto está usted cuidando su cuerpo y el de su familia? La voz paulatina se ha hecho realidad cuando nos dice en forma irónica del descuido que a veces recibe nuestro cuerpo o a lo mejor el de algún ser querido, que ignorando nosotros, ha sido presa de la adicción de algún tipo de droga. Nuestro cuerpo es de gran valor para nuestro Dios y lo debe ser para nosotros.
¿Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo el cual está en vosotros, el tenéis de Dios y que no sois vuestro?
A la luz de la palabra de Dios, somos mayordomos de nuestro cuerpo y debemos estar atentos a los nuestros para que así lo entendamos. La adicción a las drogas no puede ser admitida ni tolerada dentro del seno de la familia y mucho menos de la familia de Dios.
Reforma protestante y la Biblia: una mirada metodista
Luiz Carlos Ramos *
Han pasado más de 2,000 años desde el nacimiento de Jesucristo y más de 500 años desde la Reforma Protestante, y podemos afirmar categóricamente que la gente en general aún no ha podido distinguir la Ley del Evangelio, el Mérito de la Gracia, el intento de apropiación de la vida eterna por el esfuerzo de la salvación por la fe, el Dios despiadado del Dios misericordioso, la religión del odio de la religión del amor…
Ahora Jesucristo, sus discípulos más leales, así como muchos reformadores, dieron sus vidas para que la gente pudiera experimentar el Evangelio, la Gracia, la Misericordia y el Amor de Dios.
En 2017, se celebró el 500 aniversario de la Reforma Protestante en todo el mundo, y muchas denominaciones religiosas abogaron por la designación de «evangélicos» y «protestantes», y se consideraron herederos de este movimiento.
La disputa entre Lutero y Eck resumida en cinco argumentos.
Will Graham
Hace 500 años el campeón de la Reforma protestante Martín Lutero se encontraba en la ciudad alemana de Leipzig discutiendo públicamente con el profesor católico Johann Eck. Irónicamente, a nivel teológico la desconocida Disputa de Leipzig (1519) era mucho más importante que la publicación de las famosas Noventa y Cinco Tesis (1517).
¿Por qué? Contesto utilizando la analogía de un árbol. En las Tesis contra las indulgencias Lutero estaba simplemente cortando algunas ramas sueltas; pero en Leipzig Lutero fue a la verdadera raíz de su desacuerdo con el romanismo, esto es, el poder papal.
El Lutero de las Tesis seguía siendo profundamente papista; el Lutero de dos años más tarde no tanto. El debate en Leipzig, pues, fue más radical que la publicación de las Tesis.
Podemos resumir el debate en torno al poder papal y la superioridad de la Iglesia de Roma en los siguientes cinco argumentos de Eck.
Por Alan Sánchez Cruz, con motivo de la reciente publicación del libro “Nuestros himnos”
Octubre de 2019
“Cuando se reúnan, canten salmos, himnos y canciones espirituales. Alaben a Dios el Padre de todo corazón, y denle siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.
Efesios 5:19-20 TLA
Uno de los rasgos distintivos del metodista desde sus inicios fue el ser un pueblo cantor. Fieles a las instrucciones evangélicas, los creyentes en las filas de esta Iglesia -junto a nuestros hermanos en otras denominaciones históricas- hemos procurado ser diligentes en cuanto a las enseñanzas del divino Maestro, resumidas en amar a Dios y al prójimo como a uno mismo.
Leyendo la historia de la creación en un mundo agonizante
El poema de Génesis 1 nos invita a implementar cuidados paliativos para la Tierra.
Debra Dean Murphy *
A fines del verano, cuando el huracán Dorian estaba generando una catástrofe en las Bahamas, estaba leyendo Génesis 1 y 2 con estudiantes universitarios. Notamos lo habitual que suele sorprender o inquietar a los estudiantes: que hay dos relatos de creación de tradiciones distintas, que estos escritores antiguos no estaban haciendo ciencia por nosotros, que no sabían que estaban escribiendo algo llamado la Biblia. En conversaciones trascendentes, exploramos la idea de que las dos versiones juntas crean un imaginario social indicativo del tiempo de los escritores e instructivo para el nuestro.
¿Pero con qué fin? Una cosa es examinar estos textos por su importancia cultural. Es bueno saber, por ejemplo, que la palabra inglesa dominio (1:26, 28) no transmite las sutilezas del hebreo, con sus connotaciones de pastoreo, parentesco y poder comunal. Esa traducción y nuestras asociaciones de referencia con ella, palabras como dominación y subyugación, han suscrito la relación ruinosa con la tierra que gran parte del cristianismo ha permitido a sus seguidores.
También es bastante común y admirable encontrar en tales exploraciones, especialmente entre los jóvenes, un llamado de atención a las calamidades ecológicas del momento. Necesitamos hacer algo, por el amor de Dios. Necesitamos llamar la complicidad de la religión en la destrucción orquestada del mundo. Necesitamos movilizarnos. Sin embargo, otra cosa, y no siempre una cosa completamente separada, es leer estos textos como compañeros del dolor, como guías para vivir en un mundo agonizante.
Tenemos un compromiso con el medio ambiente: hoy podemos hacer algo por el México del mañana
Del Señor es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan. Participemos como un cuerpo en el sustento de la tierra para vivir y disfrutar el México del mañana.
Pbro. Eduardo Carrillo González Área Nacional de Testimonio Cristiano Comisión Nacional de Acción Social
CONCIENCIA BIBLICA Nuestra máxima norma de conducta en su primer versículo nos dice: “En el principio creo Dios los cielos y la tierra […] Y al término, nuestro Dios vio que era bueno en gran manera lo que él había creado”.
Si lo creado por Dios recibió su aprobación como “bueno en gran manera” nos debemos preguntar qué está pasando con nuestro hábitat, qué estamos haciendo en él. Sin lugar a dudas, nuestra actitud hacia lo que pertenece a Dios (Ex. 9:29, Lev. 25:23) no ha sido la correcta de un mayordomo responsable.
La Iglesia Metodista de México, como pueblo de Dios que reconoce que las bendiciones de Dios y su misericordia han sido llevadas sobre esta tierra (Sal. 104:24, 119:64), para bien de nosotros y para que las disfrutemos, estamos llamados a dar una expresión de nuestra fe y favor de la creación. Debemos tomar, cada uno de nosotros, nuestra responsabilidad. Probablemente es demasiado el daño que ha vivido nuestro planeta, mas un poquito que cada uno de nosotros rescatemos, sin lugar a dudas, el medio ambiente recibirá un beneficio. Ahí donde está nuestra casa, donde está nuestro templo, siempre habrá algo que hacer. “Vosotros sois la sal de la tierra”. Es la naturaleza y la función que nuestro Dios asignó, involucrémonos en este espacio que Dios nos brindó y trabajemos por nuestra entidad, por México, por la Tierra.
COSAS PEQUEÑAS, PERO GRANDES, QUE DEBO HACER
No deje que se acumule basura en el templo o afuera de su casa. Si tiene automóvil procure respetar las reglas de afinación, no contamine. En cuanto sea posible, realice campañas de mejoramiento de parques o lugares públicos.