Un Amigo Silencioso en la Familia

Un “amigo” silencioso en la familia

Cuando las drogas comienzan a secar a la familia, la familia es el elemento más importante en la prevención contra las drogas

Pbro. Eduardo Carillo
Comisión Nacional de Acción Social
Área Nacional de Testimonio Cristiano

PRINCIPIOS BÍBLICOS
¿Qué tanto cuida usted su casa? De una u otra manera, todos buscamos que nuestra casa cada día luzca mejor, le hacemos los arreglos, reparaciones y mantenimiento necesario, al fin y al cabo los beneficiados somos nosotros.

¿Qué tanto está usted cuidando su cuerpo y el de su familia? La voz paulatina se ha hecho realidad cuando nos dice en forma irónica del descuido que a veces recibe nuestro cuerpo o a lo mejor el de algún ser querido, que ignorando nosotros, ha sido presa de la adicción de algún tipo de droga. Nuestro cuerpo es de gran valor para nuestro Dios y lo debe ser para nosotros.

¿Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo el cual está en vosotros, el tenéis de Dios y que no sois vuestro?

A la luz de la palabra de Dios, somos mayordomos de nuestro cuerpo y debemos estar atentos a los nuestros para que así lo entendamos. La adicción a las drogas no puede ser admitida ni tolerada dentro del seno de la familia y mucho menos de la familia de Dios.

¿QUÉ ES LA ADICCIÓN?
Se presenta en un deseo no controlado de seguir consumiendo tóxicos y tiene la tendencia de ir en aumento, tanto en dosis como en espacio de tiempo y generan una dependencia psicológica y/o física hacia el estimulante dependiente.

No olvide: Nadie se convierte en un adicto a la primera dosis; es un camino que se llega a convertir en una necesidad, en un hábito.

¿QUÉ ES UN HÁBITO?

  • FÍSICO: Es el estado donde llega nuestro cuerpo a depender de la droga y si se provoca un retiro repentino se vienen trastornos como: dolores musculares, sudor, cansancio, convulsiones, etc
  • PSICOLÓGICO: A raíz de la repetición de sustancias que se han ingerido , se crea un estado de satisfacción emocional dependiente por el placer que causa o por el miedo al dolor cuando se presenta su retiro.

ESTANDO ALERTA
Es de suma tristeza el poder entender a los padres cuando éstos, por no haber oído o entendido el lenguaje de los síntomas de la drogadicción, acuden por auxilio o asesoría espiritual con el problema ya desarrollado en sus manos.

Uno de los llamados que hacemos es el de estar bien atentos. Podemos caer en un juego de creer que los cambios de conducta que presentan nuestros hijos son debido al cambio de edad, de carácter y no son tomados en cuenta.

Lamentablemente los padres somos los últimos en enterarnos que la droga a llegado a nuestro hogar, que nuestro hijo es un adicto. El atractivo de las drogas llega por todas partes, no hay nivel social, cultural, económico ni religioso que escape de su salvaje ataque.

Como duele ver a un desconocido preso de las drogas, cuanto más a un ser querido. La vida del consumidor se acaba, se destruye viendo cómo se van secando sus capacidades, perdiendo su estabilidad personal, familiar y la misma vida.

El consumidor no sabe que ya es un adicto, por eso tengamos bien atentos nuestros sentidos y escuchemos el ring de nuestro alrededor y luchemos por mantener ajeno a nuestro hogar de la adicción.

SÍNTOMAS DE LA ADICCIÓN

  • Un consumo de droga con más frecuencia.
  • Toman espacios de tiempo especiales para conseguirla.
  • Realizar intentos fructuosos por dejarla.
  • Si se llega a suspender el uso, aparecen síntomas molestos.
  • Cada vez requieren mayor cantidad con el fin de lograr los efectos deseados.
  • Se comienza a mentir o a vivir lapsos de aislamiento.

SÍNTOMAS DE UNA PERSONA ADICTA

  • Síntomas físicos
    • Torpeza al hablar, lenguaje alegre.
    • Momentos de alucinaciones.
    • Problemas para coordinar las ideas.
    • Pérdida o aumento de apetito.
    • Resequedad en la boca.
    • Náuseas y vómito.
    • Reflejos retardados.
    • Ojos irritados (uso de lentes oscuros).
    • Se comienza a usar camisas de manga larga (para ocultar los brazos).
    • Pupilas dilatadas.
    • Cambios en sus hábitos de limpieza y vestido.
  • Síntomas mentales
    • Cambios repentinos de carácter.
    • Excesivos gastos de dinero.
    • Agresividad, irritabilidad exageradas.
    • Aislamiento.
    • Desinhibición en su sexualidad.
    • Defiende a los drogadictos.
    • Baja estima, perdida de carácter.
  • Síntomas sociales
    • Rompimiento con el núcleo familiar.
    • Compañías raras.
    • Lugares de placer sospechosos.
    • Problemas en la escuela o trabajo.
  • Síntomas espirituales
    • Son más sensibles, les da por llorar al oír hablar de Dios.
    • Pérdida de oración y su vida devocional.

PREVENCIÓN
La Familia a través de los tiempos, sigue siendo el refugio más seguro para la prevención a la adicción, ya que esta ha sido instituida para que en su núcleo se impartan y formen los valores creativos. Se forma una autoestima de respeto y se fomenta la intolerancia al alcohol y a las drogas.

La palabra de Dios nos hace una seria exhortación: “No os engañéis, Dios no puede ser burlado” “Pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”

La familia debe estar atenta a sus costumbres, a lo que permite que entre a su hogar, no debe permitir, ni tolerar todo aquello que provoque la adicción.

Recuerde que siempre se cosecha más de lo que se siembra. Si usted es de los que dicen: ¿Qué tiene de malo una copita, un cigarro? No se extrañe que su hijo un día le diga: ¿Qué tiene de malo un toque?

La mejor prevención para sus hijos es usted mismo como padre de familia. Su hogar, su familia, es el mejor núcleo para evitar la adicción.
“Yo y mi casa serviremos al Señor Dios”.

Puedes descargar esta información en el tríptico PDF.


Pbro. Eduardo Alberto Carrillo González
Ha ejercido el pastorado por 39 años, sirviendo en el norte del país, presidiendo comisiones de Programa, Acción Social y otras. También ha sido presidente nacional de Acción Social y Asuntos Migratorios. Ha servido como superintendente de distrito y obispo en la CANO de 2010 a 2014.