A mis hijos y mis nietos…
De mis épocas de estudiante, recuerdo un viejo refrán que decía: “Como te ves me vi… y como me ves te verás”, de allí, que como me lo contaron se lo cuento a ustedes, con algunos arreglos… Los nombres son ficticios. Este es un escrito anónimo de junio de 1997.
EL DÍA QUE ME VOLVÍ INVISIBLE
No sé cómo estoy en esta casa. NO hay calendarios. En mi memoria, los días están hechos una maraña: me acuerdo de esos calendarios grandes, unos primores, ilustrados con imágenes de los santos que colgábamos el lado del tocador. Ya no hay nada. Todas las cosas antiguas han ido desapareciendo y yo… ¡yo también! Me fui borrando sin que nadie se diera cuenta. Primero me cambiaron de recámara, pues la familia creció. Después me pasaron a otra, más pequeña, acompañada de una de mis nietas. Ahora, ¡ocupo el cuarto de los trebejos!, el que está en el patio trasero. Prometieron cambiarle el vidrio roto de la ventana, pero se les ha olvidado y todas las noches por allí se cuela un airecillo helado que aumenta mis dolores reumáticos

EL DÍA DEL MAESTRO
¿Hay profetas en la iglesia del siglo XXI?
LA ESTRATEGIA DE JESUS PARA HACER DISCÍPULOS
Puedes tener defectos, estar ansioso y vivir irritado algunas veces, pero no te olvides que tu vida es la mayor empresa del mundo.
BREVE HISTORIA DE LA CLAUSURA DEL DEPORTIVO METODISTA, A.C.
Dr. Hugo Magallanes,
La Asociación Pacto Wesleyano