
La Salvación sin Santidad
Dr. Ernesto Contreras Pulido
Los cristianos evangélicos creemos que sin santidad nadie verá a Dios y la Biblia enseña que la santidad y perfección necesarias para entrar al cielo, independientemente de lo mucho o poco que hayamos avanzado durante nuestro peregrinar terrenal, hacia la santidad y perfección cristiana, y hacia la estatura del varón perfecto (Jesucristo), ésta nos será dada en plenitud, como parte del paquete de la gracia (salvación, regeneración, resurrección, glorificación, etc.), en un instante y por los méritos de Jesucristo, en el momento de la primera resurrección, en la segunda venida de Cristo, cuando todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea resucitado, glorificado y transformado a la imagen del cuerpo de resucitado de Jesucristo, y presentado delante de Dios, ya sin relación con el pecado.
Tanto el pecador que aceptó al Señor Jesucristo con su último aliento y nunca pisó un templo, nunca se bautizó, ni nunca hizo obras dignas de arrepentimiento que lo hiciera parecer cristiano, lo mismo que como Josué, María y tantos otros que desde niños o adolescentes vivieron una vida cristiana ejemplar (no perfecta), entrarán al cielo por la gracia de Jesucristo, con la misma santidad y perfección en plenitud, recibida por los méritos de Jesucristo.
También creemos que nuestro espíritu es salvo en plenitud en el momento de creer, aceptar, recibir y confesar a Jesucristo como nuestro Salvador; que nuestro cuerpo será salvo instantáneamente, en un abrir y cerrar de ojos, al tocarse la final trompeta, en momento de la primera resurrección (la de los salvos); y también creemos que el alma (las funciones mentales, los sentimientos, la voluntad, la inteligencia, etc.), es salva progresivamente, creciendo hasta alcanzar la estatura del varón perfecto que es Jesucristo, durante toda la vida terrenal.
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