Cuando Dios prospere tus recursos, aumenta tu generosidad.
Carlos Alejandro Muro Flores
Dando una lectura a ciertos pasajes de la Biblia, me sorprende el cuidado que Dios tiene de los más necesitados a travez de las personas que los rodean, en otras palabras, tanto en el Antiguo Testamento, como en el nuevo, Dios provee al necesitado, NO bajando del cielo (aunque algunas veces lo hizo) sino por medio de las personas que tenían cerca y que podían tener nociones de la situación.
En el AT estaba bajo las ordenanzas humanitarias ¡que son muchas! Y en el Nuevo Testamento se nos explica que la fe sin obras es muerta.
Podemos estar en este momento en alguna de las dos situaciones, en necesidad o experimentando solvencia.
Una persona necesitada tiene muchas emociones encontradas con respecto a su fe, algunas reaccionarán en plena confianza pero otras cuestionarán el trato de Dios. Fácilmente puede venir la desesperación y la preocupación y la angustia tomar las riendas de su vida.
¡ES IMPORTANTE RECONOCER QUE NOSOTROS PODEMOS SER LA RESPUESTA DE DIOS A LA ORACIÓN QUE ELLOS ELEVAN!
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