
Crónica de la Conferencia del Distrito Peninsular CANO: Un llamado apremiante a la evangelización
Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir (Lc 10.1).
Pbro. Jesús Caos Huerta Rodríguez
Durante los primeros días del mes de noviembre, en la ciudad de Tijuana B.C., se realizó la XXVII conferencia del Distrito Peninsular en la Conferencia Anual Noroeste (CANO). La iglesia “Dios es amor” fue la responsable de albergar dicho evento. La asamblea sesionó por espacio de tres días comprendidos del 2 al 4 de noviembre. A esta convocatoria acudieron la mayoría de los pastores de los 23 cargos pastorales que conforman el Distrito Peninsular. Asimismo, hubo también una representación de distintos funcionarios de la Conferencia de Distrito y de algunos laicos integrantes de las diferentes Juntas de Administradores procedentes de las iglesias locales. El tema de la conferencia fue “evangelismo hacia fuera del templo”; mientras que, el lema fue “De dos en dos a toda la ciudad”. El versículo del evangelio de Lucas 10.1 fue la base para la construcción tanto del tema como del lema.
Dadas las peculiares geográficas del Distrito Peninsular los diversos representantes de los cargos pastorales estuvieron llegando en el transcurso de día. La extensión territorial del mismo abarca todo el estado de Baja California, el norte de Baja California Sur y la parte noroccidental de Sonora. Por tal motivo, resulta muy común que los delegados a la conferencia estén llegando a lo largo de la mañana dentro del periodo de inscripción que barca de las 9:00 a las 13:00 horas. El arribo de los asistentes concluyó con el inicio de la comida fraternal de bienvenida alrededor de la una de la tarde.
Después de la comida se dio el comienzo formal de la Conferencia de Distrito con la celebración de la eucaristía. Para tal propósito, fueron invitados a oficiar este sacramento santo los presbíteros Antonio Romero Cota y Jesús Caos Huerta Rodríguez, quienes comienzaron el acto litúrgico a través la invocación del prefacio Sursum corda con el cual abre la “Gran plegaria eucarística”. Una vez habiendo realizado la “Oración de humilde acceso”, oración litúrgica procedente de nuestra herencia anglicana, se procedió a impartir los elementos de la comunión. Sin duda, este acto fue altamente significativo, pues expresa de manera simbólica una realidad palpable: “siendo muchos, somos uno en una misma mesa con el Señor”. Es decir, a pesar de las diferencias de género, edad, pensamiento es posible coincidir y convivir como un solo cuerpo bajo la gracia divina que se manifiesta en el sacramento.
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