Mujeres en la Resurrección
El autor de la carta anónima, no paulina, que conocemos como Hebreos nos dejó un capítulo que seguramente es una de nuestras lecturas preferidas del Nuevo Testamento, el capítulo 11, que intitulamos simple y directamente como La Fe. Aquí se nos hace un repaso de los personajes del Antiguo Testamento, mencionando los nombres desde Abel en un primer listado, quienes “alcanzaron buen testimonio mediante la fe” (v. 39). Su propósito es mostrar a través de historias, más que con conceptos, cómo se evidencia que hay fe en una persona. Pero al terminar las referencias de personajes con un nombre identificado, luego de mencionar a Samuel en el v. 43, sigue ejemplificando la fe con un segundo listado refiriendo no más los personajes, sino ahora los hechos mismos. El autor confiaría en que sus lectores, la mayoría de ellos de identidad hebrea, podrían relacionar esos hechos enlistados con los nombres correspondientes, dependiendo de sus conocimientos de las escrituras sagradas. Con esta estrategia, comienza su segunda lista diciendo, “por fe conquistaron reinos” (v. 33), y sigue, pero nos llama la atención que en el v. 35 diga que por la fe “las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección”.





Los siguientes párrafos fueron entresacados de la constante comunicación por la vía electrónica que sostiene de manera semanal el Pbro. Gerónimo Rafael Murillo Paniagua con su congregación. Apreciamos el tono pastoral y el calor fraternal de un pastor en su comunión con su iglesia. Hacemos esta publicación por nuestra iniciativa debido a que nos pareció podría proporcionarnos un momento inspirador y edificante a todos nosotros, a pesar de tratarse del pastoreo brindado a una iglesia específica.
John C Maxwell, dice que al final del día, el hace una auto rendición de cuentas, yo tengo más o menos un decálogo de hábitos, y los reviso cada noche:
El Cristiano Se Aferra a La Palabra De Dios
Soy más humano de lo que muchos piensan, soy pastor por llamado, por elección y hasta por vocación, pero eso no anula el material con el que Dios me hizo, el mismo material con el que hicieron al resto de la gente y en especial a la gente que pastoreo. Me enfermo, me agoto, me desanimo, me entusiasmo, fallo, acierto, lloro, río, me enojo, a veces me controlo, otras no tanto, a veces se me van las luces y digo tal cual siento y pienso, la mayoría de las veces uso el filtro entre mi cerebro y mi boca, si no fuera así, no tendría ni una persona a mi cargo… ja, ja, ja.
Teología Evangélica: 