La Teología Política y Ética de la Iglesia

la reologia politicaLA TEOLOGÍA POLÍTICA Y ÉTICA DE LA IGLESIA

SU COMPROMISO Y PRIVILEGIO

El siglo XXI está generando en la sociedad mexicana una serie de retos y cambios sumamente importantes en el desarrollo del país, muchos de ellos sin que la voz de la Iglesia protestante y evangélica se haga escuchar.

En México nuestros políticos tienen una serie de retos y toma de decisiones sumamente importantes, mismas que tienden a afectar el bienestar de la población tales como: el Tratado de Libre Comercio (TLC), la reconstrucción de las zonas afectadas por los sismos en el centro y sur del país, la elección del fiscal general, las elecciones presidenciales del próximo año, las relaciones tensas con los EE.UU. en la presidencia de Donald Trump, entre otras cosas.

Se han detectado problemas serios y graves que se deben de atender, tal es el caso de la violencia que se ha generalizado por todo el país, la inseguridad, la impartición de justicia, la corrupción, la impunidad, el empleo, la muerte de muchos periodistas, las violaciones a los derechos humanos, los casos no resueltos de desaparecidos, los altos índices de pobreza, etc.

Aunado a lo anterior, es de todos sabido la baja aceptación del C. Enrique Peña Nieto como presidente entre la población mexicana, la cual alcanza cerca del 20%, o quizás menos. El año entrante se habrá de renovar el congreso y el ejecutivo, empezamos a conocer de nombres de candidatos que desean ocupar éste último cargo, sin embargo, nuestros políticos son los que tienen menor credibilidad y aceptación entre la población.

Ante todo esto, vale la pregunta ¿tiene la Iglesia protestante y evangélica algo qué ofrecer a la población? ¿Se mantendrá como un espectador a todo lo que está sucediendo o hablará por aquellos que no tienen voz? ¿Sólo buscará dadivas de algunos de los candidatos o partidos políticos para las próximas elecciones otorgando a cambio sus votos?

De allí que el tema del presente artículo, en lo personal, me parece que tiene sentido e importancia, ya que no hemos sabido hacer uso de nuestro derecho como ciudadanos a opinar y participar en forma más activa en este terreno. Desde el siglo antepasado y pasado, se nos enseñó que no debemos de participar en política, dado que vivimos en un estado laico, mismo que hace la separación entre la iglesia y el estado.

Es cierto, los pastores no podemos ni debemos de participar en política o en actos de proselitismo, sin embargo, sí podemos y debemos de estudiar, analizar, evaluar y cuestionar todas y cada una de las políticas que establece el estado, mismas que habrán de afectar a la población mexicana.

Como lo expresa Schmitt cuando habla de la soberanía del Estado y el estado de excepción: “Afirmando que el soberano es el que decide sobre el estado de excepción, entendiendo esta acepción de soberano como un concepto de límite. “Estado de excepción” es el concepto clave de la teoría del Estado para una definición de tipo jurídica para el concepto de soberanía. Y es que: la decisión sobre lo excepcional es la decisión por antonomasia,… lo que se puede tipificar constitucionalmente, a lo mucho es quien debe decidir…. Que la decisión  esté dividida en poderes que hacen contrapeso, como en las democracias liberales, entonces tenemos un soberano”.

Hablar de teología política y de ética política puede parecernos algo nuevo, pero no lo es, el término como tal, se empezó a usar desde la década de los años 20’s en el siglo pasado, se volvió tan común como cuando nos podemos referir el día de hoy a la Teología de la Liberación o a la Teología Negra, pero ¿qué es la teología política?

Dice Karl Rahner: “cabe concebir la teología política como tarea de la teología consistente en un permanente enfoque crítico del sistema social imperante en cada caso, tentado siempre de convertirse en ídolo y de erigirse en valor absoluto por una opresión injusta”.

Para Johann Baptist Metz: “Esta teología política lo refiere todo al mensaje escatológico de Jesús, pero a través del nuevo punto de partida creado por la razón crítica tal como fue preparado e inaugurado por la Ilustración y tal como fue articulada, desde la mitad del siglo XIX, por Hegel y Marx; lo cual, sin embargo, no fue lo suficientemente elucidado y valorado a lo largo de una tradición teológica puramente idealista y después personalista y existencialista. Lo peculiar de este enfoque radica en la relación fundamental entre razón y sociedad; el carácter de referencia a la sociedad de la reflexión crítica”.

Este tema no nos es fácil de aceptar, porque entonces esto nos lleva a plantearnos la pregunta ¿La teología política es en realidad una teología o nos vamos a enfocar a la política? Me parece que así como nosotros podemos ver y reconocemos que Dios se mueve y se manifiesta a través de la creación, la historia y las reglas morales, sin duda, que también habrá de hablarnos a través de la política, porque política viene de polis que significa ciudad, en la ciudad hay personas que buscaban tener una relación con sus deidades. Luego entonces, esas políticas que se plantean para los ciudadanos, sin lugar a dudas nos plantean el reto de criticarlas a través de la razón y a la luz de la Escritura, poder dar un mensaje a nuestras comunidades.

Dado que el tema nos habla de una teología política y ética, sería bueno saber qué se entiende por política y ética.

El diccionario Larousse define política como: “Actividad o arte de gobernar un estado o una comunidad”.

Existen varias interpretaciones acerca de lo que debe de ser la política; por un lado, el filósofo Platón llegó a decir que todos los hombres son corruptos y que el gobierno debería de estar en manos de hombres educados y preparados para tal función, al respecto refiere Simón Blackburn lo siguiente: “si Platón tiene algún legado de política, este incluye la teocracia o el gobierno de los sacerdotes, el militarismo, el nacionalismo, la jerarquía, el antiliberalismo, el totalitarismo y el completo desdén por las estructuras económicas de la sociedad… logró apelar simultáneamente al más estático conservadurismo y al utopismo más visionario” (p. 28) para Platón sigue diciendo “es la función de proteger el orden en el Estado y de mantener su estabilidad: ese es el trabajo de la élite gobernante,… mientras que las funciones puramente militares o policiales quedan encomendadas a una clase inferior de personas que reciben el nombre de auxiliares” (p. 62).

Para Aristóteles, es una práctica que se da en todos los seres humanos y que es necesaria para poder vivir moralmente bien y que toda línea de gobierno puede ser correcta o incorrecta; podemos considerar lo que Nicolás Maquiavelo escribió en su obra “El Príncipe”, cuando dice lo siguiente: “un príncipe prudente no debe observar la fe jurada cuando semejante observancia vaya en contra de sus intereses y cuando hayan desaparecido las razones que le hicieron prometer” (p. 30) y que para todos nosotros es conocido “el fin justifica los medios”, y podríamos decir la opinión de Thomas Hobbes, John Locke, Jean Jacques Rousseau, Carlos Marx, Federico Engels, entre tantos más. Sólo podríamos decir, que la política es el arte de gobernar y saber tomar decisiones en favor de los demás o la mayoría. 

La ética: “conjunto de principios y reglas morales que regulan el comportamiento y las relaciones del ser humano”. Para el maestro Gutiérrez Saenz la ética es: “la ciencia práctica y normativa que estudia racionalmente la bondad y maldad de los humanos” (p. 23).

En la introducción a su libro Ética del Nuevo Testamento, Wolfgans Scharage dice: “una ética neotestamentaria debe ocuparse de cuestiones tales como la posibilidad real y la fundamentación, así como de los criterios y de los contenidos de las acciones y del comportamiento concreto del cristianismo primitivo” (p. 9), …” porque lo que ella (ética neotestamentaria) intenta inspirar reflexiones de otro cuño y mover a nuevas posturas y actuaciones a través de horizontes y perspectivas nuevas. Por eso, lo que se cuestiona primariamente no es la realización práctica de los preceptos éticos, o sea el ethos, sino que se buscan las motivaciones y fundamentaciones teológicas, así como los criterios fundamentales y las orientaciones concretas de la ética neotestamentaria” (p. 13),… “La ética neotestamentaria no es, pues, autónoma, ni tampoco tiene su fin en sí misma. Su pauta y su fundamento es la actuación salvífica de Dios en Jesucristo. La ética es su consecuencia y respuesta adecuada; más aún, se halla incluida en esa misma actuación salvífica” (p.19).  

Al leer al teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer en su libro de Ética, el refiere lo siguiente: “La ética como configuración es por consiguiente la aventurada empresa de hablar de la configuración de la figura de Jesucristo en nuestro mundo de manera que no sea abstracta ni casuística, ni programática ni puramente teórica. Aquí hay que arriesgar juicios y decisiones concretas. Aquí no se puede cargar ya la decisión y la acción al individuo en su conciencia personal, sino que aquí existen preceptos e indicaciones concretas respecto de las cuales se exige obediencia. La ética como configuración es posible solo en virtud de la presente figura de Jesucristo en su Iglesia. La Iglesia es el lugar en el que se predica y acontece el proceso configurador de Jesucristo. La ética cristiana está al servicio de esta predicación y de este acontecimiento”.

Que si bien es cierto, el Estado se vale de la moral para poder regular el comportamiento del ser humano en la sociedad y que, aquel sujeto que no actúe de acuerdo a este, el Estado puede hacer uso de los diversos instrumentos con que cuenta para sancionar esa conducta inapropiada.

Esto sin duda nos llevaría al proceso de llegar a convertirnos de sujeto a persona, como lo explica el sociólogo y filósofo francés Emmanuel de Monier, cuando él de una manera muy concreta y sencilla dice que persona es aquel ente que vive de una manera inteligente, de acuerdo a una jerarquía de valores, que toma decisiones y es responsable de sus actos o las consecuencias de su toma de decisiones. De allí que sin duda, esta postura de Monier nos permiten aplicarla a la teología política y a la ética.

El hacer teología política el día de hoy, nos llevan a crear una conciencia de cómo inciden en la población del país todas y cada una de las acciones formuladas o ejercidas por el Estado y que ciertamente habrán de causar un efecto en el bienestar o no de la población. En el prólogo de su libro, Moltmann dice: “La teología política tiene un primer cometido imprescindible: el análisis de la situación política y práctica en que se piensa, discute y difunde la teología. Aquella no es una teoría que reclama una praxis, sino una reflexión sobre la práctica actual a la luz del evangelio que renueva al mundo” (p.10).

Entonces, una función elemental de la Iglesia es que debe de ser crítica, es decir, que a través de las diversas disciplinas podamos estar reflexionando, meditando, examinando las cosas que el Estado o los candidatos a un puesto político están expresando; es no poner límites al análisis que se haga, mismo que deberá de tener una base sustentada en la ética cristiana y  la teología cristiana, la cual siempre deberá tender a libertad del ser humano y su propia dignidad.

Para poder ejercer una teología política, es indispensable que la Iglesia esté desvinculada de los diversos actores y partidos políticos, con la finalidad de evitar caer en corrupción, pero siempre, como dice Moltmann, deberá ser un instrumento de reconciliación, buscando siempre, la libertad y bienestar de la población.

Esta tarea no es fácil, la reflexión y el análisis que haga la teología, deberá ser  hecho con base en la ayuda que le puedan brindar el derecho, las ciencias políticas, la sociología, la sicología, la economía, la historia, la administración, la ética, entre otras, mismas que nos deberán de auxiliar para poder contextualizar el mensaje bíblico para nuestra comunidad que tanto lo requiere. Quizá podamos hacer uso de la dialéctica como una herramienta para poder encontrar la verdad de lo que se está presentando a la nación por parte del Estado.

Sin embargo, es de reconocer que esta tarea no es nada fácil, en primer lugar, porque gran parte de  nuestros pastores metodistas cuentan con una formación de educación media superior, bachillerato, que puede ser bueno, pero que nos limita para poder entender el lenguaje de otras disciplinas y con una mentalidad crítica, poder encontrar un mensaje desde una perspectiva Cristocéntrica.

Una segunda cuestión, es que al hablar y decir lo que estamos encontrando en las diversas políticas de Estado, se puede catalogar al pastor como una persona que usa el púlpito para hacer política o bien, ser tachado como un ente partidario de la “teología de la liberación” y las concepción que cada uno pueda tener sobre la misma.

Tercero, sin duda alguna que es la más difícil, dice Moltmann: “En todo discurso sobre Dios, tendrá que preguntarse si se ofrece al pueblo opio religioso o un verdadero fermento de libertad”. Con base en el estudio, análisis y reflexión de las políticas del estado o candidatos, sin duda alguna que encontraremos las intenciones o motivaciones de los mismos, al visualizar los efectos que tendrán en nuestra población ¿qué vamos hacer? ¿Nos quedaremos callados? ¿Pagaremos el costo de nuestra predicación y compromiso con Jesucristo?

De allí que sin duda alguna, se deberán de visualizar los diversos espacios y lugares para poder exponer tales descubrimientos, seguramente no todas las personas lo podrán entender y asimilar, de allí que se debe de buscar ese lugar y tiempo para poder presentarlos de manera clara.

Este estilo de vida socio-crítico, nos debe de llevar a comparar todo lo que nuestros políticos y el Estado nos están expresando con los valores del reino de Dios, es decir, de acuerdo a las enseñanzas de Jesucristo.

Escribe Juan José Sánchez Bernal, catedrático de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid, un artículo titulado “Teología política en los límites de la modernidad, la universalidad de la memoria passionis” lo siguiente: “La referencia al “espacio vacío de la religión” tiene, en efecto, en la nueva teología política, el preciso sentido de una referencia a aquel horizonte que permite cuestionar con la máxima radicalidad el conformismo y particularismo de la política dominante: el horizonte del sufrimiento de las víctimas, del sufrimiento de los otros. Es ese horizonte, del que se hace eco una de las venas originarias de la tradición bíblica, y muy particularmente el mensaje evangélico de Jesús, el que permite ensanchar la mirada, el pensamiento y la praxis hacia un genuino universalismo, que no solo no niega ni entorpece el legítimo pluralismo cultural y religioso, sino que lo permite y potencia e impide que degenere en choque de civilizaciones o mercado de baratijas sin ninguna referencia a la verdad. La “universal responsabilidad ante el sufrimiento de los otros” es una condición ineludible de toda genuina “ética mundial” y de toda concepción genuinamente ilustrada de política de la libertad”.

Deseo comentar algunas cosas que dice W. McDonald en su libro “El Wesley del Pueblo” con respecto al papel reformador que tuvo el pastor Juan Wesley cuando dice: “El gobierno inglés… estaba estrechamente adherido a la esclavitud. Se había enriquecido con el tráfico de esclavos. Sus grandes ciudades marítimas estaban edificadas sobre los huesos, los nervios y la carne amasados con la sangre de los desgraciados esclavos. Wesley como reformador cristiano, halló que esto era un gigantesco mal y se unió a Claskson Wilberforce y otros para oponerse a él. Él consideraba el tráfico de esclavos como “la suma de todas las villanías”. (p.73)

Wesley habló con tanta energía contra la venta de licores (p.75), en 1787 se encontró con Juan Howard el reformador de las prisiones” (p. 76) se unió y apoyó la causa. Qué decir del papel que dio a las mujeres como predicadoras (p.77), o la exhortación a los metodistas a pagar impuestos y a consumir productos ingleses ya que esto beneficiaba a la Gran Bretaña, ¿no son estos asuntos políticos?

Para los años 40’s en Europa, una vez que el partido nazi tomo el poder político en Alemania, ejerció sus prácticas represivas y genocidas contra los judíos, húngaros, gitanos  y personas que tenían una discapacidad física; además de dar inicio a la Segunda Guerra Mundial, el reverendo alemán Dietrich Bonhoeffer pudo haberse quedado en Inglaterra o en los Estados Unidos a trabajar como teólogo, pero él decidió regresar a su país, porque allí estaba su gente y el escribiría lo siguiente: “Es una cuestión de libertad de Dios, que halla su más firme evidencia precisamente en que él escoge libremente estar vinculado a los seres humanos históricos y estar a su disposición. Dios no es libre de los seres humanos, sino para ellos. Cristo es la palabra de libertad de Dios” (p.88).

Cuando el Führer Adolfo Hitler ordenó que la bandera con el símbolo de la suástica estuviera ondeando en los templos, él la retiró y no obedeció y dijo: “La iglesia solo tiene un altar, el del todopoderoso… ante el cual todas las criaturas han de arrodillarse. Quien busque otra cosa que no sea esto, deberá mantenerse a distancia, no podrá unirse a nosotros en la casa de Dios… La iglesia sólo tiene un púlpito y, desde él, se predicará la fe en Dios y ninguna otra, y nunca y exclusivamente su voluntad y no otra, por bien intencionada que sea” (p.138). Posteriormente habría de ser arrestado, llevado a un campo de concentración, llevado al patíbulo y moriría ahorcado.

En los Estados Unidos se levantó el pastor bautista Martin Luther King por la lucha de los derechos civiles, en sus campañas diría: “1) Éste no es un método para cobardes: se resiste. El que resiste con arreglo a la no violencia se opone al mal contra el que protesta con tanta fuerza como la persona que utiliza la violencia, 2) La resistencia no violenta no busca derrotar o humillar al oponente, sino ganar su amistad y comprensión, 3) En este método el ataque se dirige contra las fuerzas del mal que contra las personas que están atrapadas en esas fuerzas, 4) La resistencia no violenta evita no sólo la violencia física externa sino también la violencia interior del espíritu” (p. 111-112). El 28 de agosto de 1963 se estableció para que en la ciudad de Washington D.C., en Lincoln Memorial, más de 250,000 personas escucharon su discurso más famoso y el sueño que él tenía para su gente y nación. Tiempo después, habría de ser asesinado. 

Estos ministros hablaron en contra de las políticas gubernamentales de su tiempo, pero al hacerlo, esto no nos debe de descuidar de hacer lo primordial: predicar el evangelio de Jesucristo, hablar del significado de la cruz, denunciar el pecado y proclamar el perdón que podemos encontrar en nuestro divino redentor Cristo Jesús, predicar su muerte, resurrección y por ende, la vida. Jesucristo es el Señor de la vida, de allí que todo aquello que atente contra la vida misma deberá considerarse como un pecado

Cuando podemos leer en la Biblia el mensaje del más grande de todos los profetas, Juan el Bautista, él dice: “haced frutos dignos de arrepentimiento”, “el que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo”; a los publicanos les refirió: “No exijáis más de lo que está ordenado”; a los soldados “No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario”.

El mismo mensaje del Señor Jesús, contenía expresiones políticas en su tiempo como la frase Evangelio, reino de Dios, el pago del tributo y aún sus enseñanzas del sermón del monte donde nos recuerda la regla de oro y que el creyente es la luz del mundo y la sal de la tierra. El cristiano, está íntimamente relacionado con su sociedad de allí que deberá de presentarle Palabra de Dios para su consuelo, para exhortación y para esperanza.

Estaremos escuchando muchos discursos y se hablará de una política que beneficiará a tantas personas, pero preguntémonos ¿cómo lo harán? ¿De dónde saldrá el recurso para poder cumplirla? ¿Quién lo hará? ¿Es una persona honorable? ¿Es factible que se alcance lo que nos están diciendo? ¿A quién beneficiará? ¿Cómo se asegurarán las garantías individuales de los ciudadanos?

Seguiremos viendo una guerra sucia de declaraciones entre los mismos candidatos, pero ninguna propuesta real, concreta y sobre todo que sea viable de suceder.

En muchos de nuestros políticos, se ha perdido la identificación con un partido político, los principios con los que tanto se identificaban, hoy en día están a merced de sus propios intereses. Nuestros políticos cambian de un partido a otro sin importar  las diferencias que pudiera haber, y como Maquiavelo, su fin lo estará justificando. Otros más se volverán independientes, con la misma finalidad.

El pastor un su función profética estará comprendiendo todas y cada una de las políticas que se anuncien en nuestro estado, las implicaciones que habrán de denotar a nuestra población, el costo de las mismas, identificará a qué sector estará beneficiando o a cuál perjudicando, entonces y sólo entonces, levantará su voz de denuncia contra aquellas que vayan en detrimento de la población. No se puede quedar quieto escuchando sólo retórica y esperando un “beneficio” para su iglesia o bien, permanecer indiferente a lo que esté aconteciendo, porque como dice la Escritura “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Stg. 4:14).

No existe una posición neutral o indiferente, aún está posición ya es una postura política, la del no actuar. No podemos quedarnos con los brazos cruzados y ver cómo no se hace nada por los desaparecidos, por la violación de los derechos humanos, por los muchos casos de corrupción, entre tantas cosas más.

¿Cómo Iglesia cuál será nuestro compromiso social y político en el contexto que estamos viviendo? Aunque seguramente habrá muchas ideas, quisiera expresar algunas propuestas sencillas:

  1. Tener valor como pastores para poder usar nuestra razón, la inteligencia que Dios le ha dado al ser humano con la finalidad de estudiar, analizar y comprender cada una de las leyes o las diversas políticas del Estado a nuestros congregantes, y a la luz de Biblia exponer de forma clara la voluntad de Dios que tendrá como base el amor, la justicia, la verdad, la vida y la dignidad del ser humano. Cualquier ley que vaya en contra de estos principios, no puede ni debe ser aceptada. Sin duda que esto requiere que los ministros metodistas nos capacitemos mejor en otras áreas o al menos, tener la humildad para aceptar el asesoramiento de los profesionales de las diversas disciplinas.
  2. Requerimos que los hermanos laicos se atrevan y sean capaces de cuestionar todo lo que escuchan y aún, puedan estar en contra de lo que nosotros como pastores podamos estar exponiendo, con la finalidad de poder enriquecer una postura hacia una situación muy concreta.
  3. Crear talleres con personas especializadas para poder entender qué es la política y cómo hacer política
  4. Realizar conferencias, paneles, mesas redondas, entre otros para tratar los temas éticos que afectan a nuestra sociedad, siendo estos dirigidos por personas profesionales en el área y que sean temerosos de Dios y de la vida.
  5. Como ciudadanos debemos de conocer quiénes nuestros legisladores de distrito, estatales y mantener un canal de comunicación con ellos. De allí que la Iglesia debe de enviar a sus respectivos diputados y senadores sus respectivas posiciones ante tal o cual proyecto de ley, aún debemos de hacerlo antes nuestros gobernadores y el presidente de la República. Ya que en nuestro silencio, sea por ignorancia o negligencia estamos apoyando lo que se esté presentando.
  6. Se requiere que el Colegio de Obispos haga uso de los incisos e) y f) del artículo 310 de nuestra Disciplina en lo concerniente a las declaraciones y comunicados oficiales ante el gobierno y otras congregaciones. Se necesita que esos pronunciamientos se hagan en tiempo y forma, pero que también lleguen al conocimiento de la iglesia metodista en general, ya que ignoramos si existe alguna postura oficial a las leyes que se han promulgado o que se están estudiando. Sin duda que sería edificante conocer nuestra postura sobre la violación de los derechos humanos que con tanta frecuencia se da en México, ¿por qué tanto tiempo para poder informar sobre las diversas desapariciones que tenemos? Corrupción, impunidad, el TLC, el Próximo Fiscal de la Nación, la pobreza, la migración, los Dreamers o soñadores, entre otros puntos.
  7. Dentro de poco estarán los diversos candidatos exponiendo sus promesas de campaña, y con ello la guerra sucia entre ellos. El mexicano está preparado para escuchar debates de calidad, pero estos candidatos, también deben de conocer nuestra posición ante lo que plantean u ofrecen.
  8. Hoy en día, los medios de comunicación nos acercan muy rápido de un lugar a otro, de allí que es indispensable que podamos estar recibiendo boletines informativos de los diversos foros donde son invitados nuestras autoridades y la posición que presentan ante cualquier tópico.
  9. La IMMAR cuenta con valioso y útil Credo Social, mismo que somos llamados a defender y promover entre la población y aún ante nuestras autoridades gubernamentales. Cualquier ley que vaya en contra de estos principios sociales no deberíamos de aceptar y sí levantar nuestra voz de protesta.
  10. La Iglesia debe ser capaz de poner distancia entre ella y cualquier partido político u autoridad civil o gobernante, con la finalidad de evitar perder su visión profética en el país.
  11. Conozcamos a nuestros candidatos, veamos su trayectoria política, qué beneficios ha dado a nuestra comunidad, que comprometido está con lo que está refiriendo, es realizable lo que plantea, es un político que va de un partido a otro, entre otras cosas.

Vivimos en un Estado laico y debe mantenerse así, la voz de la Iglesia debe escucharse y los valores del reino deben ir permeando en nuestra sociedad. Que Dios nos ayude a ser buenos atalayas en este tiempo del posmodernismo, éste es nuestro privilegio y nuestra responsabilidad.

Pbro. Víctor N. Cossío C,    

Ciudad Juárez, Chih.

CANCEN

Noviembre, 2017

Bibliografía

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