La Revolución Mexicana y la Familia

12. La Revolución Mexicana y la FamiliaLA REVOLUCIÓN MEXICANA Y LA FAMILIA

Hola, Mexicano,

Te saludo esperando que hayas podido descansar durante el puente. El lunes 20 celebramos el aniversario número 107 de la Revolución Mexicana. Es sin duda una fecha importante, que cambió el rumbo de nuestro país en distintos aspectos. La Revolución trajo luces y sombras.

Quiero contarte las transformaciones que impactaron la estructura social de nuestro país, cambios que han tenido repercusiones tanto positivas como negativas. 

Quiero contarte las transformaciones que impactaron la estructura social de nuestro país, cambios que han tenido repercusiones tanto positivas como negativas.

Hablemos por ejemplo del matrimonio: antes de la Revolución el hombre ejercía una rígida autoridad, él tenía el mando absoluto y tomaba las decisiones en el matrimonio. El marido debía proteger a la mujer, y esta debía obediencia al hombre. Además, el marido era el representante legal de su esposa. Después de la Revolución, se suprimió la potestad marital, y se establecieron normas que reconocían el papel de los dos cónyuges en lo que se refiere a sus relaciones personales, la educación de los hijos y la administración de los bienes. ¿Y qué pasa hoy en día? Legalmente el hombre y la mujer siguen teniendo igualdad en el matrimonio en cuanto a responsabilidades, y las funciones de cada uno dentro del matrimonio son más equitativas. Pero aún hay machismo en algunas zonas del país. Además, la institución matrimonial se ha devaluado y muchos jóvenes prefieren no contraer matrimonio y vivir en unión libre. 

En cuanto al divorcio, antes de la Revolución el matrimonio era indisoluble; los cónyuges se podían separar pero el vínculo matrimonial no se podía disolver. Pero al establecerse que el matrimonio era “un contrato civil” se dio pie al divorcio. Después del inicio de la Revolución, Venustiano Carranza promulgó la Ley del Divorcio Vincular. Con esta ley el vínculo matrimonial podía disolverse por el mutuo consentimiento de los cónyuges, y bajo ciertas condiciones. Hoy vemos que el divorcio se ha incrementado cada vez más, con repercusiones negativas en los hijos y en el tejido social. A diferencia de la época post revolucionaria, hoy disolver un matrimonio es una cuestión de trámite, ya que debido a una disposición de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cualquiera de los cónyuges puede solicitar el divorcio sin el consentimiento del otro y sin necesidad de presentar una causa.

Otro cambio significativo de la época revolucionaria a la fecha es el papel de la mujer en la sociedad. Antes de la Revolución la mujer se dedicaba solo a las labores del hogar; estaba sujeta a la autoridad paterna mientras fuera soltera, y al casarse, el marido era quien tomaba autoridad sobre ella. El matrimonio era a lo único que podía aspirar para realizarse. Después de la Revolución, como ya dijimos, la ley otorgó igualdad a la mujer y al hombre en el matrimonio, cambio significativo para la época, sin embargo, algunos derechos aún tardaron en otorgársele, las mujeres eran poco aceptadas en ciertos ámbitos, por ejemplo en la universidad, y el derecho al voto se les concedió hasta 1953.

Hoy la mujer tiene acceso a la educación, aspira y accede a puestos de trabajo y ámbitos profesionales que eran exclusivos del hombre. Esto ha tenido repercusiones en la sociedad, ya que muchas veces la madre está ausente del hogar y los hijos a veces se ven afectados al crecer sin la guía y cercanía de alguno de los padres. Por otro lado, el matrimonio ya no es la única aspiración de la mujer, y de hecho posterga cada vez más casarse y tener hijos, o incluso decide no tenerlos porque prefiere una actividad profesional. Esto a la larga tendrá repercusiones sociales pues al bajar la tasa de fecundidad e incrementar la esperanza de vida (como sucede en la actualidad) no habrá suficientes jóvenes que sostengan el gasto y la economía del país.

Por último, en el ámbito de la educación, había pocos mexicanos que tenían acceso a ella antes de la Revolución. Después del movimiento armado se estableció la educación obligatoria. Hoy el acceso a la educación es cada vez mayor, sin embargo, en la educación que imparte el gobierno se han introducido contenidos con lo que se ha dado en llamar ideología de género. Con esto se viola el derecho de los padres a educar a sus hijos, y se impone una ideología que no comparte la mayoría de los mexicanos.

Podemos decir que en resumen, con la Revolución se han alcanzado derechos para los individuos pero se ha perdido la cohesión social. Hemos pasado de una rigidez excesiva a una desconexión entre los ciudadanos. La familia es quizá la institución social que más ha sufrido cambios pero no para bien: hay más divorcios, por tanto, más familias rotas o disfuncionales. A los jóvenes les atrae cada vez menos casarse y tener hijos, y optan más por vivir en unión libre. La familia va perdiendo el peso social que antes tenía. 

Hoy los mexicanos necesitamos una revolución que nos devuelva los valores que poco a poco hemos perdido. Como sociedad nos toca inculcar a nuestros hijos el valor de la familia y el matrimonio, el respeto, la honestidad, la solidaridad. Necesitamos políticos y líderes sociales que promuevan y fortalezcan a la familia como institución. Te invito a que tomemos un papel activo cada uno en nuestros ámbitos sociales para que esto suceda. 

Tomemos conciencia.

El bien de todos es tarea de todos.

Marcial Padilla

  • Tomado del sitio:

Con Participación – Conciencia y Participación

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