La Omnipresencia de Dios

7. La Omnipresencia de Dios - Ernesto ContrerasLa Omnipresencia de Dios

Dr. Ernesto Contreras Pulido

La Biblia dice: Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos; has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, Tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste Tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Es tan elevado, que no lo puedo comprender.

¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás Tú; y si en el Sepulcro hiciere mi morada, he aquí, allí Tú estás. Si tomara las alas del alba habitará en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me sostendrá Tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de Ti, y la noche resplandece como el día, pues lo mismo te son las tinieblas que la luz (Salmo 139:1-12).

El salmista escribió: Desde los cielos miró Jehová; y vio a todos los hijos de los hombres; desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra, pues Él formó el corazón de todos ellos, y atento está a todas sus obras,  ySalomón agregó: He aquí que los cielos, y los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿Cuánto menos esta casa que yo he edificado? Y Pablo complementa: El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, pues Él es quien da a todos vida, aliento, y todas las cosas, para que busquemos a Dios, pues ciertamente no está  lejos de cada uno de nosotros; porque en Él vivimos, y nos movemos, y somos. ¿O ignoran que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en nosotros, el cual tenemos de Dios? Glorifiquemos pues, a Dios en nuestro cuerpo y espíritu, los cuales son de Dios (Sal. 33:13-15; 1 Re 8:27; Hch. 17:17-28; 1 Co 6:19-20).

Omnipresencia es el atributo de Dios, por el cual Dios tiene la capacidad de estar en toda su plenitud, presente en Espíritu, en el pasado, presente y futuro de la creación, y simultáneamente, en todas partes, y aunque no está en el infierno, (que en la eternidad será una situación, más que un sitio), sí mira el lugar preparado originalmente para el diablo y sus ángeles, y donde, con la bestia, el falso profeta, el anticristo y Satanás, los demonios y las personas que necia e imprudentemente, rechazaron su gracia, sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, atormentados con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. Pero ¡Gloria a Dios! Que nadie necesita tener tan espantoso futuro, pues Jesús ha sido hecho el fiador de un mejor pacto, el de la salvación por gracia (gratuita para el pecador, porque Jesucristo ya pagó por ella con su muerte en la cruz del Calvario), por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por Él, el único Mediador entre Dios y los humanos, se acercan a Dios, dándoles la fe necesaria para creer, aceptar, recibir y confesar a Jesucristo como su Salvador personal, y viviendo siempre para interceder por ellos (Mt. 25:41; 1 Ti. 2:5; He. 8:1-6).

Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y le hacemos a Él mentiroso; pero si reconocemos y confesamos ante el omnipresente y omnisciente Dios, nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad, gracias a que la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado; pues el evangelio dice que si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el Justo, ya que Él es la propiciación (sacrificio sustitutivo, suficiente y aceptable ante Dios), por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo(2 Ts. 1:9; Ap. 14:10; He 7:22 y 25; 1 Jn. 1:7-2:2).

Así, el santuario de Dios en el universo, en el más pequeño átomo, y en el corazón del humano, es el infinito. Esto debe ser un gran consuelo para el hijo y fiel siervo de Dios. Tal vez lo tomamos como algo ordinario, pero ¿Nos damos cuenta de que por la Omnipresencia divina podemos recurrir confiadamente a Dios en cualquier lugar, y por cualquier razón? ¡Bendito sea Dios!, que podemos estar seguros de que Él nos está viendo y escuchando, allí donde estamos, para ayudarnos, para compadecerse de nosotros, para que nos refugiemos en Él, para librarnos de mil peligros, y para comunicarse con nosotros por la oración.

La Biblia dice: “Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos. Y ya que no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado; nos podemos y debemos acercar confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Pr 15:3; He 4:15). Aún en las más terribles pruebas y circunstancias, Dios está con nosotros y podemos encontrar en Él la fortaleza y victoria.

La Biblia dice: Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Pues Dios está en medio de ella y no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.

Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados (Sal. 46:1-7; Is. 57:15).

Esta es una de las más grandes bendiciones para todos aquellos, que en su angustia, necesidad, o tribulación, claman a Dios por consuelo, ayuda, y socorro; pero es un amorosa y severa advertencia para los que creen que, aunque sea temporalmente, pueden ocultarse de la presencia de Dios para hacer, pensar, y ver cosas que seguramente sabemos que no le agradan a Dios, ni son de provecho alguno para nosotros. Dios, a través del profeta Jeremías, dijo:¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos?¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Dios, el cielo y la tierra? (Je. 23:23-24).

Dios lo ve todo, lo observa todo, hasta nuestros más ocultos pensamientos, deseos, e intenciones: buenos y malos, por lo que no hay caso en tratar de escapar a su presencia.

Aun siendo por la gracia y la fe de Jesucristo, hijos y siervos de Dios, siempre seremos invitados y tentados a ofender a Dios creyendo infantilmente, que podemos salirnos de la voluntad, cobertura y vigilancia de Dios, impunemente. Pero la Biblia advierte: No se engañen: Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne (los apetitos mundanos), de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos (Ga 6:7-9).

Debemos mencionar que aunque la presencia de Dios es continua, Él puede estar activa y manifiestamente presente en una situación, mientras que puede no revelar Su presencia en otras circunstancias donde no se le honra, ni obedece, ni sirve.

Cuando en vez de vivir como Dios manda, escuchar su voz, y obedecer su voluntad, se nos ocurre hacer lo que a nuestro juicio le conviene a los intereses de Dios, y nos apartamos del camino trazado, perdemos la bendición de presentarnos ante Dios aprobados, y de gozar del suave aroma del éxito, y el dulce sabor de las satisfacciones legítimas que Dios da al siervo fiel; y aunque sigue pendiente de nosotros, llamándonos al arrepentimiento, a volver al propósito y plan maravilloso de Dios para nuestra vida, no recibimos toda la bendición de la vida abundante y fructífera que Dios nos ha preparado, y que quiere que experimentemos en toda su plenitud.

La Biblia dice: El que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que viven conforme al propósito de Dios, para el que fueron son llamados (Ro. 8:27-28).

Una mano que por la enfermedad del Parkinson, aunque fue bien capacitada, no se sujeta al cerebro del pintor, de poco le sirve; pero una mano diestra, sujeta al cerebro del pianista, es un maravilloso instrumento, con el que el concertista podrá ejecutar su obra maestra y digna de la aprobación del más exigente crítico. El siervo de Dios que en vez de andar de acomedido, pretendiéndole ayudar a Dios, se sujeta sumisamente a la soberana voluntad de la cabeza de la iglesia que es Cristo, podrá ver como Dios hace proezas con su vida, y gozar de la presencia, guía, fortaleza, protección y bendición de Dios, en todos sus caminos.

Emmanuel (que quiere decir Dios con nosotros), nos dice: Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a todo lo que te mandó; no te apartes ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley (la Biblia), sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito.

 Porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Jo. 1:7-9).

Mi siervo eres tú; Yo te escogí, y no te deseché. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo (Is 41:9-10; Mt 28:20).

Gozando de la paz de Dios que da el estar consciente de la omnipresencia de Dios, David escribió: Jehová es mi Pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo. Tu vara y Tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de mi Dios, moraré por largos días (Sa. 23). ¡Gloria a Dios! Amén.

drernestocontreras@hotmail.com

Ernesto contreras

REFERENCIA

Contreras-Pulido, Ernesto. (2018). La omnipresencia de Dios. Agosto 13, 2018, de Dr. Ernesto Contreras Sitio web: http://docs.wixstatic.com/ugd/0317a1_b9b7d78cade213fca9d68f167c77e916.pdf