El Precio de un Milagro

El precio de un milagro 

Pbro. Fernando Fuentes Amador

¿Cuánto necesito para obtener un milagro? Vivimos inmersos en un mundo donde todo cuesta, por todo se paga, todo tiene un valor estimado, y no se da nada gratis, todo tiene un precio. Desafortunadamente en la Iglesia, que es el universo al que pertenecemos y nos referimos, también se ofrecen milagros al mejor postor. ¿Pero esto es correcto?

El evangelio de Marcos nos narra de manera simple y sencilla el valor inmenso de las personas que evidenciaron creer en Cristo. Esa pequeña palabra que llamamos FE, pero que hace que sucedan las cosas más grandes e increíbles que podamos concebir. 

¿Cuál es la fe correcta? ¿Cuánta fe necesito para tener un milagro? La moneda de cambio para mover el corazón de Dios es LA FE; ésta es, por definición escrituraria, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve; el precio que debemos pagar es creer porque “al que cree todo le es posible”; y debemos hacerlo en Dios, pues “para él nada hay imposible”. Ningún esfuerzo personal, ninguna obra, ninguna cantidad de dinero moverán el cielo a tu favor.

La FE es la parte medular de la vida cristiana; la FE es ese sentido de trascendencia que el mundo tiene y práctica, pero que no reconoce. En la Biblia y en la vida yo veo al menos tres clases de personas: Aquellos que no tiene fe, no creen, y además de no creer están llenos de miedo y de temor, que para mí es la contraparte de la fe (Marcos 4:40; 6:5 y 6). La incredulidad es el mayor factor por el cual Dios no actúa favorablemente en nosotros. 
Aquellos que han iniciado el camino de la fe, pero tienen dudas: “No sé si esto lo pueda y quiera hacer el Señor”; “yo sé que él puede, pero yo soy un vil pecador…”, etcétera (Marcos 9:23-24).

Otros que CREEN de todo corazón, tienen la seguridad de que DIOS LO HARÁ, él cumplirá sus promesas y propósitos en mí, su voluntad es perfecta (Marcos 5:25-34,36; 7:28-29).
Hoy es el día. No dejas para mañana lo que puedes CREER HOY.

Deja que Dios te bendiga hoy, sé poseedor de esa FE que conquista reinos, alcanza promesas, apaga fuegos impetuosos, saca fuerzas de debilidad, se hace fuerte en batalla.