Ministerios Especiales De Jesús

Ministerios Especiales De Jesús

Dr. Ernesto Contreras Pulido
drernestocontreras@hotmail.com

Una de las principales actividades de Jesús durante los tres años de su obra terrenal y su ministerio público, fue el trato especial que demostró en favor de sus apóstoles, discípulos y otros grupos, como niños, mujeres y pobres.

El Evangelio dice: “Vengan a mí todos los que están trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallarán descanso para sus almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga” (Mt. 11:28-30).

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasara de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin (Jn. 13:1).

Apóstol quiere decir mensajero (alguien enviado por otro). A Cristo se le llama el apóstol de nuestra profesión (He 3:1), enviado de parte de Dios para salvar al mundo. La palabra apóstol aparece 78 veces en el Nuevo Testamento (68 en los escritos de Pablo y de Lucas).

Ministerio a sus apóstoles

Jesucristo los seleccionó y llamó en forma personal. Fueron originalmente 12; pero luego de su traición, Judas fue sustituido por Matías; y al final, se agregó Pablo. Con excepción de Pablo, los demás eran hombres ‘sin letras’ y tenían oficios que eran comunes en esos tiempos (Mt. 4:18; 9:9 y 10:2-4; Mr. 1:16-20; 3:16-19; Lc. 6:13-16; Jn. 15:16; 1 Co. 15:8, 9; Ap. 21.14; Hch. 4:13).

Jesús, incluyendo a Pablo, los instruyó a todos personalmente por tres años y les declaró su divinidad, misión y sufrimientos. A unos, los hizo testigos de la transfiguración y a todos, de su pasión, muerte y resurrección (Ga. 1:15-20; Jn. 14:1-11; Mt. 6:21 y 20:18,19; Mr. 3:14; 8:31 y 10:32-34; Lc. 9:22 y 18:31-33; Mt.17:1-8; Mr. 9:2-8; Jn. 20:19,20; Hch. 1:21,22).

A todos, los envió a cumplir la ‘Gran Comisión’, de parte y a nombre de Jesucristo. Los once apóstoles, después de que Judas se ahorcó, fueron enviados primeramente, a predicar el reino de Dios a la casa de Israel; y aunque Pedro fue el primero en ‘abrir las llaves del reino’ en su primer sermón, el día de Pentecostés posterior a la resurrección y ascensión de Jesucristo; y luego, al predicar el Evangelio a los gentiles en la casa de Cornelio, fue Pablo, el apóstol enviado específicamente, a los gentiles (Jn. 17:18 y 20:21; Mt. 10:5-7 y 19:28; Lc. 22:30; Hch. 10 y 11; 13:46).

Jesucristo levantó a los apóstoles como autoridad de la iglesia, en asuntos de fe y doctrina, hasta que quedara completa la revelación escrita en los 27 libros del Nuevo Testamento (“el fundamento de los apóstoles y profetas”). Así, los apóstoles fueron reconocidos como las columnas de la iglesia primitiva, y fueron llamados y usados por Dios el Espíritu Santo, para establecer y exponer inicialmente, los fundamentos de la fe (Ef. 2:19-22 y 4:11; Ga. 2:9; Hch. 2:42; Ap. 21:14).

Jesucristo dijo que en el juicio final del Gran Trono Blanco, a los apóstoles, sentados en doce tronos, les tocará juzgar a los miembros de las 12 tribus de Israel, que no hayan sido salvos (Mt 19:28).

Jesucristo ungió, bautizó, llenó, y capacitó a los apóstoles con el Espíritu Santo para:

  1. Conocer y recordar la verdad de Dios, a los nuevos creyentes (Jn, 20:22; 14:26; 15:26; 16:13).
  2. Contestar y callar con sabiduría divina, los ataques y herejías de los adversarios de Cristo (Mt. 10:19, 20).
  3. Tener un poder extraordinario para obrar milagros (Mt 10:1, 8 y 16:20; Mr. 3:15 y 6:7,13; Lc. 9:1).
  4. Ser siervos fieles en medio de la adversidad (Mt 10:24,25).
  5. Soportar persecuciones y el martirio (Mt 10:16-39 y 20:22,23; Lc. 11:49).
  6. Testificar de la gracia de Jesucristo (evangelizar), con poder (Mt 10:32,33; Lc. 24:49; Hch. 1:8).

Ministerio a los niños

Jesús enseñó que:

  1. De los tales es el reino de los cielos. (Mt 19:13-15; Mr. 10:13-16).
  2. Todos, para ser salvos, necesitamos ser como niños (Mt 11:25; 18:1-6, 14; Lc 18:15-17).
  3. El que recibe a un niño, sirve a Cristo. (Mr. 9:36,37 y 42).
  4. Dios castiga al que hace tropezar un niño (Mt 18:5-7; Mr. 9:42).
  5. Dios tienen ángeles asignados para su protección (Lc. 18:10)
  6. En los niños se perfecciona la alabanza (Mt 21:15,16; Lc. 10:21).
  7. Jesucristo sanó a los niños (Mt 15: 22-28).
  8. Jesucristo, a otros, los liberó de demonios (Mr. 7:25-30).
  9. Jesucristo, a otros, los resucitó (Mr. 5:22-24 y 35-42; Lc. 8:41, 42 y 49-56).

Ministerio a las Mujeres

Contrario a la costumbre y enseñanzas de los rabinos de su época y de otras culturas vecinas, Jesús ministró en forma especial a las mujeres.

  1. Dio un privilegio singular, y cuidado especial a María, su madre (Lc. 1:28,48 y Jn. 19:26).
  2. A Marta y María las consideró sus amigas (Lc. 10:38-42; Jn. 11:1-45 y 12:1-3).
  3. Dejó que varias mujeres, como unas que vinieron desde Galilea con ese propósito, le sirvieran (Lc. 7: 37- 50 y 8:1-3).
  4. Sanó a la suegra de Pedro (Mt. 8:14,15; M.r 1:29-31; Lc. 4:38, 39).
  5. Sanó a la mujer con flujo de Sangre (Mr. 5:25-35; Lc. 8: 43-48; Mt. 9:20-22).
  6. Sanó a la mujer encorvada por 18 años (Lc. 13:11-13).
  7. Apreció la grande fe de la mujer siro-fenicia (cananea), una mujer gentil (Mt 15: 22-28; Mr. 7:25-30).
  8. Fueron objeto especial de su perdón (Jn. 8:3-11; Lc. 7: 36-48).
  9. Las incluyó en sus enseñanzas (Lc. 21: 1-4).
  10. Les dio iguales derechos y responsabilidades en el matrimonio (Mr. 10: 2-12).
  11. Evangelizó a la samaritana, que fue la primera misionera en su tierra (Jn. 4:6-30 y 39-42).
  12. Presenciaron su crucifixión (Mt. 27: 55,56; Mr. 15:40,41; Jn. 19:25).
  13. Participaron en su sepultura (Mt. 27:57-59; Mr. 15:42-47; Lc. 23:50-56; Jn. 19:38-42).
  14. Fueron las primeras en verlo resucitado y en proclamar su resurrección (Mt. 28:1-10; Mr. 16:1-11; Lc. 24:1-11; Jn. 20:1 y 11-18).

Ministerio a los pobres, enfermos y necesitados o menesterosos

El Evangelio dice: “Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres, me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro y se sentó y les dijo: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes”.
“Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos y predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo; y se difundió su fama por toda Siria y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos y los sanó; y cuando llegó la noche, trajeron a Él muchos endemoniados y con la palabra echó fuera a los demonios y sanó a todos los enfermos, para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Lc. 4:17- 21; Mt. 4:23, 24 y 8:16, 17).

Jesucristo enseñó que son bienaventurados los pobres en Espíritu (humildes) porque de ellos es el reino de los cielos; los que lloran, porque recibirán consolación; los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad; los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados; los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia; los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios; los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios; los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos; los que por su causa son vituperados (insultados), perseguidos y calumniados, porque su galardón, como el de los profetas perseguidos antes que ellos, es grande en los cielos (Mt. 5:1-12).

La Biblia dice: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar; y será bienaventurado porque los pobres no le pueden recompensar, pero le será recompensado en la resurrección de los justos, por tanto, a cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto les digo que no perderá su recompensa” (Pr. 19:17; Lc. 14:13,14; Mt. 10:42).

Cristo promete, cuando establezca su reino milenario, galardones, reconocimientos y premios para los que se ocupen ahora en suplir las necesidades temporales, pasajeras y terrenales de los pobres, enfermos, encarcelados, extranjeros y menesterosos, sean salvos o no; y a pesar de que nada de eso les beneficie en algo para alcanzar la salvación y la vida eterna.

En el tribunal de Cristo, Él dirá a los siervos fieles: “Vengan benditos de mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre y sed, y me diste de comer y beber; fui forastero, y me recogiste; estuve desnudo, y me cubriste; enfermo, y me visitaste; en la cárcel, y viniste a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos así? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto les digo que en cuanto lo hiciste a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hiciste” (Mt. 25:34- 40).

Que Dios nos conceda ser hijos, siervos, ministros, e instrumentos útiles en las manos de Dios. Amén.

REFERENCIA
Contreras-Pulido, Ernesto. (2019). Ministerios Especiales De Jesús. Abril 24, 2019, de Instituto Virtual Sitio web: https://docs.wixstatic.com/ugd/0317a1_12f74e832f787f1c4a2c19a52602a7a3.pdf