Perspectivas Éticas Acerca de la Migración

Perspectivas éticas acerca de la migración

Lani Anaya*

La migración ha sido un fenómeno global desde los inicios de la humanidad. A pesar de su cotidianidad, las complejidades migratorias han aumentado la atención debido a sus impactos en los “paisajes demográficos, sociales, culturales, religiosos y económicos” tanto de los países de origen, cuanto de los receptores. Según la Organización Internacional para las Migraciones, las estimaciones globales reflejan que sólo el 3.3 por ciento de la población mundial es conformada por migrantes internacionales. No obstante, estos registros hasta la fecha han superado las tasas que se habían anticipado hace unos años [1].

Algunos de los conflictos armados recientes han obligado a las personas a buscar asilo político y, en caso de ser aprobado, un estatus de refugiado. Cuando los refugiados llegan a otro país, existen importantes repercusiones sociales, económicas, políticas, culturales y religiosas, para los inmigrantes y las sociedades de acogida, tal como se presentan en los aglomerados étnico-culturales en Estados Unidos o los recientes escenarios políticos europeos en los que los grande flujos migratorios de la región de Medio Oriente y África del Norte se han relacionado con el aumento de votos hacia partidos políticos con tendencias nacionalistas radicales [2].

Debido a estos impactos, la migración se ha convertido en un tema de investigación en ciencias sociales, estudios de ética social e inclusive, desde la teología [3]. Por lo tanto, es relevante explorar la relevancia de la ética de la hospitalidad, especialmente en tiempos de creciente radicalización y hostilidad hacia el “Otro”.

Ética de la hospitalidad

La hospitalidad es un término que proviene de la raíz latina –hostis- que significa “huésped”. Se refiere a la relación en la que un anfitrión recibe al huésped con generosidad, un proceso de retroalimentación entre los dos actores. Para algunos expertos en ética, la hospitalidad abarca una noción que va más allá del hecho de hospedar a alguien. Richard Kearney considera la hospitalidad como “un proceso de traducción en el que el idioma anfitrión recibe el idioma invitado” y donde “hay una revisión y reinvención mutuas de ambos idiomas” [4]. Kearney también utiliza otros enfoques de la hospitalidad, uno deconstructivo y hermenéutico. El primer enfoque ve la hospitalidad como algo incondicional, una “receptividad radical y exposición al otro” [5] que, en términos realistas, parece imposible debido a su ingenuidad y los marcos legales actuales. Este último, el enfoque hermenéutico, es aquel en el que la relación está mediada y condicionada por ciertos criterios; sin embargo, reconoce la voluntad de establecer una comunicación interpersonal y una respuesta a la convocatoria [6].

Uno de los mayores desafíos con respecto a la hospitalidad, es que tiende a ser condicionada en lugar de consensuada. El anfitrión, que se encuentra en un contexto conocido, tiene la posibilidad de “aceptar o no” al invitado [7]. Para el enfoque incondicional deconstructivo, existe el riesgo de que el huésped sea definido como un “transgresor” de las reglas, lo que le otorga una posición menor, así como condiciones legales desiguales. En el caso del enfoque hermenéutico, el discernimiento y la discriminación le dan al anfitrión un papel más activo en el proceso de toma de decisiones. De cualquier forma, la relación tiene la probabilidad de ser asimétrica, porque el anfitrión establece las condiciones mediante las cuales el huésped puede entrar.

La hospitalidad, entonces, requiere de un invitado -normalmente extraño-, sin una vivienda; así como de una apertura condicionada pero auténtica del anfitrión. A pesar de que la hospitalidad se puede practicar con personas cercanas; el acto de ser hospitalario con el desconocido es percibido como una virtud, puesto que requiere un acto de apertura más allá de las paredes “físicas” para el huésped, significa tratarlo como alguien conocido a priori [8]. Además, también se propone que la hospitalidad genuina transforme los desequilibrios de las relaciones asimétricas cuando los anfitriones muestran generosidad y el huésped agradece los beneficios [9]. Kearney ilustra esto con precisión; “No es una fusión sino una transfusión” [10] en la que los actores respetan la singularidad de los demás mientras cohabitan; están dispuestos a aprender unos de otros sin llegar a ser lo mismo.

El respeto y las acciones genuinas para el huésped pueden reflejar amor en el sentido de mostrar acciones verdaderas con devoción y la demostración de vulnerabilidad y compasión [11]. Los alcances de la ética de la hospitalidad pueden ser múltiples; sin embargo, influyen en las perspectivas éticas ya que podrían estar relacionados con cómo se percibe la figura del huésped.

La hostilidad y la otredad

Curiosamente, la raíz del host tiene una segunda derivación. Junto a la interpretación de huésped, la raíz hostis puede referirse a la palabra “enemigo”. Por lo tanto, los términos hospitalidad y hostilidad comparten una raíz común en las lenguas indoeuropeas [12]. Inicialmente, el término involucraba una relación recíproca que exigía confianza, una transformación sutil de “hostilidad a hospitalidad” o viceversa [13]. La hostilidad puede estar presente cuando no se recibe al huésped, o se recibe a él / ella sin la oportunidad de construir una relación bilateral genuina, compasiva y vulnerable. La hostilidad también puede referirse a actitudes agresivas con la intención de ser dañino o infligir daño a otros.

La connotación hostil ha adquirido más relevancia en los casos en que la relación dual se ve en niveles agregados, como las sociedades y los estados [14]. A nivel social, ha sido común desarrollar nociones que dependen de la perspectiva que tenemos del huésped; por lo tanto, el extraño que se considere favorable tiene más probabilidad de convertirse en un invitado, mientras que un extraño que se percibe como hostil puede ser más probable que se convierta en un enemigo. Kearney ofrece un ejemplo sobre las narraciones indoeuropeas sobre el invitado; algunas sociedades de acogida tienden a superponer la percepción de los huéspedes de “extraño” con un alcance negativo de “otredad radical” [15]. La relación asimétrica puede ser observable nuevamente: el anfitrión puede tener la libertad de elegir, posiblemente en base a las percepciones y los juicios de valor, entre la hospitalidad o la hostilidad, mientras que el huésped está limitado a esperar la decisión.

Las actitudes de otredad, cuando tienen lugar en un contexto de alojamiento, hacen que los invitados se sientan “separados, distantes y desconectados” de las sociedades de acogida [16]. A pesar del hecho de que el anfitrión puede reconocer a alguien como desconocido o extraño, la otredad puede ser una actitud estrechamente relacionada con la hostilidad cuyos impactos sociales pueden ser peligrosos. La investigación en psicología social revela que dos grupos con identidades diferentes probablemente construirán imaginarios y estereotipos sobre el “otro” [17]. La vulnerabilidad puede influir en ambos grupos para distinguirse del otro; sin embargo, se vuelve peligroso cuando los aspectos cognitivos se convierten en emociones y actitudes negativas entre sí. Robert Toscano, diplomático y ético italiano, enfatiza que la construcción de construcciones sociales “de otra persona” sin un punto de vista ético puede llevar a normalizar los comportamientos violentos en contra del otro [18]. Si bien la intención del artículo no es resaltar los comportamientos extremos de otredad, es importante mencionar sus posibles efectos.

Así, se puede vislumbrar una primera observación de la existencia de un amplio espectro, e incluso “zonas grises”, entre las perspectivas de hospitalidad y hostilidad. Uno puede deducir, entonces, que puede haber hospitalidad mediante “puertas abiertas” sin una actitud auténtica, “puertas abiertas” con actitudes hostiles, y así sucesivamente. A lo largo de esta paleta, se pueden mencionar algunos hallazgos. En primer lugar, es importante saber cómo abordar los posibles equilibrios de poder en esta relación bilateral. A pesar de que la sociedad de acogida posee las condiciones de recepción, existe la necesidad de explorar nuevas perspectivas hospitalidad en el que se pueda otorgar mayor equidad a dichas relaciones. En segundo lugar, las perspectivas éticas sobre la hospitalidad u hostilidad se ven influenciadas por la forma en que el receptor ve al “otro”, lo que puede definir el modo tratamiento hacia el huésped.

Uno de los actores que enfrenta el desafío de enfrentar las oportunidades innovadoras para la relación huésped-anfitrión es la Iglesia, que ofrece la posibilidad de “renovar nuestro entendimiento” (Romanos 12: 2). En 2011 y 2012, el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), la mayor representación del movimiento ecuménico, y la Red Ecuménica Mundial sobre Migración organizaron discusiones mundiales bajo el tema “¿Quién es mi vecino? La migración y el paisaje eclesial”. Los esfuerzos multilaterales exploraron las respuestas teológicas y eclesiológicas a los problemas de migración [19].

Una respuesta ecuménica para la hospitalidad

El movimiento ecuménico ha sido desafiado a responder a los problemas globales contemporáneos agudizados por “… formas de dominación creciente … creando nuevas formas de vulnerabilidad” [20]. El resultado de varias reuniones, consultas, investigaciones y diálogos entre teólogos, activistas y organizaciones de diversas tradiciones en todo el mundo fue el documento del CMI “El otro es mi vecino: Desarrollar una respuesta ecuménica a la migración” como respuesta al fenómeno de la migración. El documento está dividido en tres secciones que exploran las ideas bíblicas/teológicas, las implicaciones eclesiológicas y las respuestas ecuménicas a la migración [21].

Uno de los primeros desafíos marcados por el documento es: “¿Cómo pueden las iglesias superar la tendencia de “diferenciar ” a los forasteros?” [22] El CMI reconoce un “mandato ético para la forma en que percibimos y respondemos a la presencia del otro” [23] con amor (Levítico 19:18 y 34), alimentos y ropa (Deuteronomio 24:14). La relación asimétrica busca equilibrarse con la noción teológica de Imago Dei; ver al otro como igual, una valiosa imagen de Dios. El concepto de transfusión dado por Kearney se puede retomar con la invitación a percibir al otro como un agente que “también podría convertirse en nosotros” [24] y como una persona que tiene un papel activo con una “contribución única que hacer” [25].

La segunda sección explica la noción de iglesia como una “comunidad peregrina” que cambia la relación huésped-receptor (de sujeto-objeto, a “compañeros de peregrinaje”) [26]. En segundo lugar, la noción de una “comunidad del reino” desafía la injusticia en “la revolución de Cristo: reemplazar el poder del mundo con el poder vulnerable de la Cruz” [27]. La llamada hacia la renovación se realiza, una vez más, teniendo en cuenta la compasión y la visión igualitaria de la humanidad detrás de la perspectiva de imago Dei. La tercera noción es ver a la iglesia como una “comunidad inclusiva” donde las diferencias se puedan transformar en oportunidades para hacer de la “hospitalidad, solidaridad y humildad, las características centrales de la iglesia” [28]. Jesús, el mejor ejemplo de restauración entre Dios y la humanidad nos invita a transformar las iglesias en “comunidades inclusivas” [29].

La respuesta ecuménica, finalmente, se despliega en koinonia, martyria, leitourgia y diakonia. El episodio de Koinonia (comunión entre hermanos) reconoce que ha existido la ofensa mediante actitudes de otredad hacia los huéspedes en las estructuras, las prácticas y las enseñanzas eclesiásticas; sin embargo, existe un llamado comunitario inclusivo, así como reconciliatorio a través del diálogo intercultural e interreligioso, la unidad, la inclusión, el ecumenismo orientado a la justicia y la igualdad [30]. Leitourgia (elementos litúrgicos, desarrollo cristiano) exhorta a que se incluya el tema migratorio en los elementos litúrgicos de la iglesia, por ejemplo, en los servicios dominicales, los textos, los sermones, las acciones, las oraciones, y los estudios bíblicos [31]. Martyria (testimonio cristiano) marca la pauta para que la comunidad eclesiástica promueva un testimonio vivo en contra de la “opresión, destrucción, muerte y violaciones de los derechos humanos en el contexto de la migración” con la esperanza de ver justicia y transformación social [32]. Diakonia (servicio/acción social) invita a acciones transformadoras en el contexto de la migración, abordando las causas fundamentales de la migración, el diálogo interreligioso para la migración y la justicia, la acción social, la solidaridad con los migrantes “no autorizados”.

El tema de la migración, así como las perspectivas éticas respecto a ella son relevantes en el contexto actual, tanto global como en México. ¿Son opuestos la hospitalidad y la hostilidad o más bien un continuo? ¿Cómo practicamos nuestras actitudes hacia el “otro” a nivel local, regional, nacional o internacional? ¿De qué manera la Iglesia Metodista de México aborda el tema de la migración, así como su trato hacia los recién llegados? Sin duda, este es un fenómeno con elementos que requieren ser explorados, desarrollados y practicados en nuestras comunidades de fe.

Mtra. Lani Mireya Anaya Jiménez
Originaria de la Iglesia Metodista de Gante “La Santísima Trinidad” en la Ciudad de México. Estudió licenciatura en Relaciones Internacionales en la UNAM, y maestría en Estudios de Paz y Conflictos por la Universidad de Uppsala, Suecia. El semestre pasado, hizo un certificado en Estudios Ecuménicos en Bossey, Suiza. Ha trabajado en investigación para proyectos de paz y desarrollo con mujeres, niños y jóvenes en México, Kenia, Kosovo, Suecia, Brasil, Dinamarca, Zambia, Nigeria, entre otros países.

NOTAS

  1. According to the IOM 2003 projection, the international migration was anticipated to account for 2.6 per cent of the global population by 2050. International Organization for  Migration,  World Migration Report 2018 (Geneva: IOM, 2018), 10,   https://publications.iom.int/system/files/pdf/wmr_2018_en.pdf
  2. There are some common themes along these parties such as hostility to immigration, anti-Islamic rhetoric and Euroscepticism. BBC, “Europe and Nationalism: A country-by-country guide”, BBC, September 10, 2018, https://www.bbc.com/news/world-europe-36130006
  3. Peter Phan, “The Experience of Migration as Source of Intercultural Theology,” in Contemporary Issues of Migration and Theology, ed. Elaine Padilla and Peter C. Phan, (New York: Palgrave Macmillan, 2013), 179.
  4. Breffni O’Rourke, “Intercultural encounters as hospitality. An interview with Richard Kearney”, Journal of Virtual Change, 1 (2018) 25-39: 32, https://doi.org/10.14705/rpnet.2018.jve.2
  5. Richard Kearney “Hospitality: possible or impossible?,” in Ethos europäischer Gastlichkeit/Contours of an Ethos of European Hospitality, ed. Michael Staudigl and Andris Breitling, (Berlin: Velbrück Wissenschaft, 2015), 1.
  6. See Kearney “Hospitality”, 5
  7. Kearney “Hospitality”, 10
  8. World Council of Churches, Receive One Another: Hospitality in Ecumenical Perspective, ed. Diane C. Kessler (Geneva: WCC Publications, 2005), 3.
  9. WCC. Receive One Another, 4.
  10. WCC. Receive One Another, 6
  11. Elizabeth O’Donnell Gandolfo, “The Power and Vulnerability of Love. A Theological Anthropology,” (Minneapolis: Fortress Press, 2015, 6.
  12. See O’Rourke, Intercultural encounters as hospitality, 28
  13. WCC. Receive One Another, 9.
  14. Émile Benveniste and Jean Lallot. Indo-European Language and Society. (Miami: Coral Gabels, University of Miami Press, 1973), 72.
  15. El argumento es fascinante porque en la actualidad,  los medios de comunicación así como los informes internacionales hablan sobre la radicalización y cómo influye en los comportamientos violentos contra los que podrían ser diferentes. Todo este tipo de información impacta en la construcción de estereotipos radicales sobre los huéspedes.
  16. See Natalie Grove. “Our health and theirs: Forced migration, othering and public health,” Social Sciences and Medicine 62 no. 8 (April 2006): 1931.
  17. La identidad social es uno de los conceptos más explorados en psicología social. La Teoría de la Identidad Social explica cómo, al sentir la pertenencia a diferentes grupos, existe la posibilidad de categorización y mayor discriminación para los “otros” grupos. Henri Tajfel y John Turner desarrollaron tres aspectos interrelacionados que conducen al conflicto intergrupal: cognitivo, emocional y conductual. La dimensión cognitiva involucra conceptualizaciones de los prototipos y estereotipos denominados in-group y out-group, respectivamente; emocional se relaciona con la distinción mientras que el comportamiento. Ver Henri Tajfel y John Turner, “An integrative theory of intergroup conflict,” in The Social Psychology of intergroup relations. Ed. William Austin and Samuel Worchel (Monterrey CA: Books Cole, 1979) 33-47.
  18. See Robert Toscano, “The face of the Other”, in Eugene Weiner, The Handbook of Interethnic Coexistence, (New York: Continuum Publications, 1998).
  19. See World Council of Churches “Who is my neighbor? Migration and the ecclesial landscape: An ecumenical response to migration.” (Concept paper). (2012): 1.
  20. Julio de Santa Ana, “Stating the Problem,” in Beyond Idealism: A Way Ahead for Ecumenical Social Ethics ed. Robin Gurney, Heidi Hadsell and Lewis Mudge (Michigan: William B. Eerdmans Publishing Company, 2006), 3-16:15.
  21. World Council of Churches, The “other” is my neighbor: Developing an Ecumenical Response to Migration, (Geneva: WCC Publications, 2015), 2.
  22. Ibid, 4.
  23. Ibid, 10:8
  24. Ibid, 12:14.
  25. Ibid, 13:17.
  26. Ibid, 21:29
  27. Ibid, 23:32.
  28. Ibid,24: 36.
  29. Ibid, 25:40.
  30. Ibid 28:44.
  31. Ibid, 29:46
  32. Ibid, 29: 49, 50.