Nuestro Credo Social: un Comentario

Nuestro credo social: un comentario

Dr. Carlos A. Muro Flores

“Principio social no. 2. Todos los hombres y mujeres, por haber sido creados a la imagen y semejanza de Dios, tienen derechos que son inalienables. Fuera del ambiente de la iglesia cristiana estos son conocidos como derechos humanos. Defenderemos estos derechos”.

Disciplina IMMAR 2018-22 p. 67.

“La Dignidad Humana es el origen, la esencia y el fin de los Derechos Humanos”.

Suprema Corte de Justicia de la Nación

“La distancia histórica, cultural y contextual, debe de ser salvada haciendo una revisión y actualización periódica de los principios que orientan nuestra actuación en la sociedad”.

Disciplina IMMAR 2018-22 p. 67.

Nadie al día de hoy puede negar la necesidad de una actuación e influencia mayor de la iglesia y sus principios cristianos en la sociedad. La manera y la forma lo tenemos enmarcado en nuestros Principios Sociales (Credo Social Disciplina IMMAR pág. 67-69 2018-22).

En la introducción al Credo encontramos los justificantes y evolución histórica de estos principios con los cuales no tenemos problema, a decir, la eliminación de la pobreza, la esclavitud, mejores condiciones de trabajo, de salud, etc. Pero el entorno social va cambiando y no se estancó en estos asuntos. La interpretación que se le da desde hace algún tiempo ya no es la misma, al día de hoy va más allá y quisiera enfocarme en los Derechos Humanos, los cuales en sí mismos engloban otras cuestiones de nuestro interés y cuidado.
• Derechos Humanos (principios 2 y 5, e implícito en todos los demás).
• Dignidad humana (principios 1 y 3, y descrito implícitamente en los demás)
• Matrimonio y Familia (principio 4).

Los Derechos Humanos

Aunque estos derechos y su aplicación han sido enarbolados en todas las épocas, no fue sino hasta después de la Segunda Gran Guerra y la formación de diversos organismos internacionales en los que se hace la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”. En un principio, éstos iban encaminados a evitar que pueblos enteros volvieran a sufrir las atrocidades de la guerra. Temas como derecho a la vida, salud, justicia, libertad y educación eran la bandera que se esgrimía, la protección de los débiles por los más fuertes.

Creo firmemente que estos fueron los Derechos a los cuales nos referimos en nuestro postulado número 2 del Credo Social. Pero estos derechos han ido “evolucionando” y al día de hoy tenemos, a consecuencia de éstos, “leyes de las minorías que se oponen a las leyes de las mayorías”. En estos derechos tenemos “democracias colectivas” prácticamente en funciones sin límites territoriales.

Con el tiempo, estas primeras organizaciones que dieron inicio a estos movimientos universales de Derechos Humanos han ido lanzando alertas a la sociedad, sobre todo en los últimos años en varios sentidos:
• Cuidar la esencia de los Derechos Humanos.
• Que han sido y están siendo desvirtuados al paso del tiempo.
• Que el concepto de Derechos Humanos se está desnaturalizando y se está perdiendo su fin.

En otras palabras, no es lo mismo cuidar el Derecho a la vida que el “derecho” a casarse con un árbol o un animal. Estas situaciones se han presentado en países de alto desarrollo cultural y social, que en lo referente a “derechos esenciales” como son de libertad, igualdad y seguridad jurídica (justicia) han estado avanzando en realidad y, no conformes, han ido “progresando” hacia propuestas a veces impensables unos años atrás y que están afectando los derechos de otros.

Nuestro Credo Social es AMBIGUO al respecto y esa declaración de “Defensa de Derechos” que hacemos nos puede llevar -o ya nos está llevando- por caminos que creo, no queremos o no estamos listos para transitar.

Hay que reconocer que, de manera embrionaria, los principios de “Desarrollo libre de la Personalidad “y de “La Libertad Residual” estaban presentes desde el inicio de estas declaraciones y su escalada consecuente.

Es por esto, que así como elaboramos el articulo 339 y se hicieron los cambios en la Constitución de los Grupos de Matrimonios, especificando lo que nosotros entendemos por matrimonio (hombre y mujer, antes era obvio, hoy no). Además, en el nuevo sistema de justicia, algunos de estos “derechos” los tenemos tipificados como “faltas eclesiásticas” (art.777-783). Creo que ha llegado el tiempo de revalorizar las palabras con que nos posicionamos para con los de afuera y ser congruentes en cuanto a creencias y por supuesto con nuestro Credo social y nuestra manera de interpretar nuestra aportación como IMMAR en este sentido a la sociedad mexicana, contextualizando lo que consideremos conveniente,

En los últimos años, el llamado “Desarrollo Libre de la Personalidad” está ligado íntimamente a la dignidad humana. Esa libertad que tenemos como individuos a desarrollarnos de la mejor manera posible ha tomado un rumbo y una velocidad que nunca imaginamos. Es INCONCEBIBLE que la iglesia, que tiene la instrucción y el conocimiento de Dios, piense y siga los mismos objetivos y agenda que el mundo, el cual tiene una naturaleza caída incluyendo el INTELECTO y nosotros, a decir de nosotros mismos, la mente de Cristo.

A partir del 2011, nuestra Constitución [Política] fue enmendada y el artículo 1 cambió quedando de la siguiente manera:

“En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozaran de los Derechos Humanos reconocidos en esta Constitución Y EN LOS TRATADOS INTERNACIONALES DEL QUE EL ESTADO MEXICANO SEA PARTE ASI COMO LAS GARANTIAS PARA SU PROTECCION CUYO EJERCICIO NO PODRA RESTRINGIRSE NI SUSPENDERSE…”

En otras palabras, la soberanía que antes teníamos como pueblo Mexicano quedó “abierta” o vulnerada al subir a nivel constitucional lo que otros pueblos representados en los diferentes organismos pro Derechos Humanos decidieran (tenemos firmados más de 150). No es por legislación interna solamente sino en “convencionalidad” con estos organismos y es por medio de los Derechos Humanos que se obtienen y se obtendrán derechos que van a prevalecer por ser ya de carácter constitucional. Esto no tiene que ver con partidos políticos en el poder o promesas de campaña o representatividad cristiana en el Legislativo, sino por el simple hecho de firmar tratados y estar constitucionalmente obligados a reconocer sus resoluciones.

Nuestro Credo Social, al parecer sólo toma una de las características de los Derechos Humanos: que es inalienable, pero olvidó o dejo de lado otras características como son:
• La UNIVERSALIDAD.
• La INTERDEPENDENCIA.
• La INDIVISIBILIDAD.
• La PROGRESIVIDAD.

Por aclarar sólo dos, la universalidad implica que cualquier derecho reconocido debe de ser universal (reconocido por todos) y progresivo quiere decir que no hay marcha atrás en lo que se reconozca como derecho.

Ahora, el “defender estos derechos” como lo marca el postulado número 2 implica:
• Promover.
• Respetar.
• Proteger.
• Garantizar.

Por ejemplificar sólo uno de estos elementos, tendríamos que garantizar internamente que estos derechos el día de hoy, exhibidos y reconocidos, sean cumplidos DENTRO de nuestra IMMAR (matrimonios igualitarios, elección y práctica de sexualidad, uso de drogas, aborto, etc.). Derechos que, por vía “controversias constitucionales”, ya hicieron jurisprudencia en nuestro país o fueron aceptados en algún tratado de un organismo defensor de Derechos Humanos.

La OEA (Organización Americana de los Derechos del Hombre) menciona:
“Art. XXVIII. Los derechos de cada hombre están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bienestar general y del desenvolvimiento democrático”.

Las opiniones dentro de nuestra IMMAR son muy PLURALES e inclusive CONTRADICTORIAS, opiniones validas con algún sustento bíblico así como sociológico; pero, ¿No deberíamos tener un mínimo de fondo y base que concuerde?

En vista de esto, como IMMAR ¿A que estaríamos dispuestos? ¿Cuáles de estos “derechos” estaríamos dispuestos a “defender” (promoviendo, respetando protegiendo y garantizando)? De ninguna manera se trata de implementar una “ley mordaza” o una política “inclusiva” totalmente abierta, sino de ser COHERENTES en creencias y declaraciones. Ese es el asunto con la Iglesia Metodista Unida en EU, en donde se enfrentaron cultura, interpretación bíblica y obstáculos disciplinarios. Conocemos los resultados.

¿Cuál entonces sería el consenso en nuestra IMMAR al respecto de lo que actualmente la sociedad mexicana entiende y comprende como Derechos Humanos? ¿Cuál el pronunciamiento del Colegio de Obispos o de Gabinete General al respecto? ¿O de la Comisión de Fe y Orden? (art. 285).

No tenemos, a menos que desconozca, postura oficial al respecto de los Derechos Humanos, sobre todo en los no esenciales (con excepción de nuestro Credo Social con las implicaciones expuestas). Derechos Humanos que, en opinión de ya no pocos, se siguen desnaturalizando y corrompiendo, pero no podemos negar otros que reafirman la esencia de estos mismos.

Pareciera que estamos “indefensos” ante la abrumadora marea de “contenidos” que aparejan estos derechos por falta de una contextualización de nuestro Credo Social o de una postura acorde a nuestras creencias y tiempos, Derechos Humanos que de manera silenciosa y lenta se nos van imponiendo por falta de un pronunciamiento de nuestros Derechos y a un principio social que en su momento fue suficiente en redacción y contenido pero que al día de hoy está abierto a cualquier interpretación.

Si fuera un anteproyecto de ley incluiría sugerencia de cambio pero el día de hoy es solo un comentario dirigido a la comunidad metodista.

[Luego entonces:]

Principio social no. 2. Todos los hombres y mujeres, por haber sido creados a la imagen y semejanza de Dios, tienen derechos que son inalienables. Fuera del ambiente de la iglesia cristiana estos son conocidos como derechos humanos. ¿DEFENDEREMOS ESTOS DERECHOS? (Mayúsculas y signos de interrogación añadidos por el autor).