El Movimiento Metodista en Chicoloapan

EL MOVIMIENTO METODISTA EN CHICOLOAPAN
A 140 años de presencia metodista en la comunidad (1879-2019)

Por Alan Sánchez Cruz

La Junta de Misiones de la Iglesia Metodista Episcopal (IME), que ya había iniciado labores evangélicas en quince países, decidió establecer su obra misionera en México. En noviembre de 1872, William Butler -experimentado misionero, fundador de la obra metodista en la India en 1856- fue nombrado para tal empresa. A un año de aquel suceso, Butler llegó a la Ciudad de México el 21 de febrero. Adquirió de manera providencial el templo ubicado en la calle de Gante número 5, que fue dedicado al servicio público de Dios la Navidad de 1873. Pronto se fue extendiendo la obra en la República Mexicana, gracias a hombres y mujeres que consagraron su vida a la misión, la cual llegó al oriente del Estado de México casi a finales del siglo XIX.

La congregación de Chicoloapan -fundada por John Wesley Butler, hijo de William, en 1879- ya se menciona en las actas de la Cuarta Junta Anual de la Misión Metodista Episcopal en México (enero de 1881). La Junta Anual tuvo por mucho tiempo sus reuniones en las instalaciones del templo de la calle de Gante. El Superintendente del entonces Circuito de México era Charles G. Drees y Chicoloapan, una de sus misiones, estaba a cargo del predicador local Camilo Arrieta.

Nombrado por los dominicos como San Vicente Chicoloapan, en honor a San Vicente, diácono y mártir, el pueblo era propicio para la obra misionera de la IME a los ojos de John W. Butler. Este último acompañó a Camilo Arrieta en su labor, que sufrió bastante, a causa del fanatismo romanista de aquel entonces. En su libro Mexico to-day: Country with a great future, Thomas Unett Blocklehurst recupera uno de los encarcelamientos de Arrieta:

“On Monday, the 20th of June, 1881, Mr. Ober and I accompanied the Rev. John Butler to Texcoco. We wanted to see the ruins and the archaeological discoveries lately made there. Mr. Butler had another object. One of his local native preachers, Camilo Arieta, in the town of San Vicente Chicolopam, had been thrown into prison”.

El encarcelamiento se debió a que Arrieta habría pretendido dar sepultura al bebé de una familia protestante en el cementerio católico. A pesar de que la ley permitía que todas las denominaciones enterrasen ahí a sus muertos, el sacerdote y su gente -señala Blocklehurst- se habían opuesto, comenzando un tumulto que terminó en disparos. Presumiblemente, fueron mujeres quienes dispararon algunos tiros al predicador.

Cuando le visitaron, Arrieta lucía bien a pesar de ser una persona de edad avanzada y sin un ojo. Guardaba silencio, entre bandidos, aislado del proceso que se le llevaba a cabo en otro lugar del edificio. Aseguraba nunca haber tomado un arma en su vida. Butler abogó ante el magistrado con una carta del Ministro de Justicia para que se le juzgase con la menor demora posible. Después de tres semanas, Arrieta fue liberado y, temiendo por su vida y por la congregación, le solicitó a Butler ser trasladado a otro distrito. En El Abogado Cristiano Ilustrado se lee el regocijo por su liberación:

Camilo Arrieta en libertad bajo fianza. Tenemos la satisfacción de comunicar á nuestros hermanos la buena noticia de que el Sr. Camilo Arrieta, nuestro ministro de San Vicente Chicoloapam [sic] quien fué reducido á prision [sic] el día 16 del pasado, como resultado de una persecucion religiosa, está ya libre bajo fianza.

La tranquilidad para Arrieta no duraría mucho y, en septiembre, El Abogado compartía:

Nuestro buen hermano Camilo Arrieta ha vuelto á ser víctima de las persecuciones de sus enemigos.
En los primeros días de Agosto fueron algunos hombres á su casa á las diez de la noche para buscarle con armas. Los que fueron estaban algo ebrios y no dejaron de espantar á su pobre familia con amenazas.

Por esa época se vio afectada, de manera casi permanente, la salud de Camilo Arrieta y se piensa que la causa pudo ser el constante hostigamiento de autoridades y pueblo que no toleraban una religión “distinta”.

La congregación-iglesia crecía y, para enero de 1884, la escuela dentro de sus instalaciones -que, además, fue el primer centro de enseñanza formal de la comunidad- se sumaba a un total de catorce que había en todo el país, pertenecientes a la IME. La escuela, de nombre “Hidalgo”, contaba en ese entonces con un total de dieciséis alumnos, ocho niñas y ocho niños. Alumnas y alumnos recibieron tal formación que, tiempo después, cuando el cura quiso incitar al pueblo a quemarla junto con el segundo templo (de este se leerá más adelante), los ahora adultos impidieron tal acto, debido al cariño guardado a su antigua escuela.

El trabajo ya estaba consolidado en la comunidad, aunque el predio en que se encontraban templo y escuela no pertenecía legalmente a la IME. Dicho sea de paso, el dueño del mismo era Camilo Arrieta, primer pastor nativo de Chicoloapan. Fue hasta 1895, el 29 de marzo, que John Wesley Butler oficializó la compra del terreno, ante un notario en Texcoco. Butler dijo contar con 43 años, mientras que Camilo Arrieta tenía ya 64 años.

El país estaba por sufrir el periodo conocido como la Revolución Mexicana. En 1910, y debido al llamado de Francisco I. Madero para tomar las armas en el Plan de San Luis, algunos miembros de congregaciones evangélicas y pastores se unieron al levantamiento armado, en contra de la dictadura que había impuesto Porfirio Díaz.

La capilla metodista en San Vicente Chicoloapan.

No se sabe qué tipo de participación tuvieron los metodistas del lugar en la época revolucionaria, pero se cree que en esas fechas el templo quedó en un estado deplorable. De acuerdo a la primera imagen que se tiene de aquel santuario, contaba con un campanario que anunciaba el inicio de los cultos de adoración dominicales celebrados a las 10 de la mañana y a las 3 de la tarde. Otro dato interesante es que en la fachada podía leerse el nombre “La Santísima Trinidad”, contrastando con “El Divino Redentor”, su nombre actual.

Tras la renuncia obligada de Díaz a la presidencia, el 25 de mayo de 1911, y con Francisco León de la Barra como titular interino del poder Ejecutivo, Andrés Molina Enríquez, después de presentar infructuosamente su candidatura para gobernador del Estado, el 23 de agosto de 1911 lanza el Plan de Texcoco en que desconoce al gobierno de De la Barra. Suspende el orden constitucional, hasta que por el pleno dominio de las fuerzas revolucionarias se hizo la paz en la República, estableciendo el fraccionamiento de latifundios, así como la regulación de los salarios.

Esto último se cumplió en Chicoloapan hasta 1923, cuando comenzó el reparto de tierras ejidales en el pueblo.

Según el portal foro-mexico.com, el año en que inició la misión metodista en Chicoloapan, la comunidad tendría unos 2,000 habitantes y crecería mínimamente hasta 1960; para 1980, la población sería de 9,220 y, una década después, 57,306. Así, el predio que habitó Camilo Arrieta en Lerdo 8, pasó a ser Lerdo 14 con el devenir del tiempo, debido a la ampliación y creación de nuevas calles.

Por su desgastada condición, el templo tuvo que ser derribado y se construyó uno nuevo en 1918. En lugar de campanario, el nuevo templo tenía en su parte alta un salón de clases donde niñas y niños asistían a la Escuela Dominical. A las actividades que ya se llevaban a cabo se sumarían los institutos promovidos por el Seminario en la persona de Juan Díaz Galindo, a su vez, director del Departamento Rural de dicha institución. Fue en un Instituto que el pastor Filemón Cervantes y Cervantes recibió el llamado para dedicar su vida al ministerio. El pastor Francisco Larios Luna comenzaría aquí sus 58 años de vida ministerial, así como la pastora Rebeca Chávez Domínguez cuyo primer nombramiento fue para San Vicente Chicoloapan, Estado de México, por citar algunos nombres.

En un cuadernillo que se ha preparado para el festejo del CXL Aniversario de Presencia Metodista en la comunidad con ciento cuarenta cantos -siguiendo la línea de la celebración- se integra una Síntesis histórica, que vendría a complementar el presente escrito. Tal síntesis aborda el sismo ocurrido en 1932, que obligó a derribar el salón de clases que estaba sobre el santuario, además del intento infructuoso por quemar el predio.

Mientras todavía se encontraba en pie este templo, se inician los trabajos de la nueva edificación pues, además, el tamaño del santuario era ya insuficiente para la congregación. La particularidad del tercer templo (actual) es su orientación. Los dos templos anteriores tenían la calle de Lerdo al oriente, mientras que el nuevo ubicó en la misma su entrada hasta nuestros días.

Para estrenar el inmueble con bombo y platillo, fue adquirido un órgano de marca YAMAHA el 30 de mayo de 1980 por el pastor de la congregación, Leopoldo Trejo Vargas. La organista por mucho tiempo fue la señorita Hilda Espinosa Membrillo, a ella le correspondió estrenar el mencionado órgano. La hermana no solamente acompañaba los himnos de manera sublime, también dirigía un coro de niños y el coro de adultos, para favorecer el culto congregacional. Espinosa Membrillo era muy activa e involucraba en cantatas a niños y adultos de la comunidad, no importando si pertenecían o no a esta iglesia. Como ha de suponerse, fue, además, maestra de Escuela Dominical y, de acuerdo a la hermana Noemí Mancilla, “fue maestra de los siete hermanos o enanos Mancilla Casales”.

El 3 de diciembre de 1981 se compraron veintidós bancas de caoba y, al parecer, estaba todo listo para la dedicación. El nuevo edificio tendría un cuarto de aseo, salones para la enseñanza bíblica y un salón social amplio en la parte de arriba. Ahora, las invitaciones correspondientes debían ser enviadas para lo que sería un evento digno de recordar. Por mucho tiempo, el Aniversario del templo se celebraba el 24 de junio por lo que se pretendía que la dedicación coincidiese con esta fecha. El trabajo se retrasó hasta diciembre y, a partir de ahí, el festejo del Aniversario cambió para el segundo domingo del último mes del año.

El día llegó y, así, la dedicación del templo se realizó el domingo 20 de diciembre de 1981 con la presencia distinguida del Superintendente Ulises Hernández Bautista, el pastor Rubén Casales Díaz (antiguo miembro de la congregación) y el pastor local, Pbro. Leopoldo Trejo Vargas. Para dar fe de tan importante fecha, una placa fue colocada a las puertas del santuario, mismo que tiene en uno de sus cimientos la piedra angular del anterior, en que se lee: “CHICOLOA–PAN. I. M. E. 1918”.

Dedicación del templo metodista en San Vicente Chicoloapan. Aparecen (de izquierda a derecha) el Pbro. Rubén Casales Díaz, el Pbro. Leopoldo Trejo Vargas y el Pbro. Ulises Hernández Bautista.

Seguramente, el presente texto olvida muchos otros datos que, a lo largo del tiempo, han sido significativos para el pueblo llamado Metodista en Chicoloapan, como el que recuerda la donación de los dos emplomados -uno con el símbolo de la Trinidad y otro que representa a María con Jesús en brazos- para el tercer templo por parte de William Matzigueit; que Sara López Villegas, quien fuese una joven con gran disposición para el servicio, sería la organista por un tiempo después de la hermana Hilda allá por los años 90’s; o los bellos poemas recitados por la hermana Angelina Casales Díaz en cada Día de las Madres, Día del Pastor y eventos especiales. ¡Cuántos recuerdos guarda esta iglesia! Los mismos advierten que la historia no termina aquí.

Desde los días que son contados en el Génesis bíblico, cuando el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas, habitaba con certeza, en la mente de Dios, el deseo de que su mensaje fuese escuchado en este pequeño pueblo, cuyo nombre en náhuatl significa “En el agua torcida, esto es que culebrea”. Llegó John Wesley Butler en 1879, y, a 140 años de presencia Metodista en Chicoloapan, por medio de las oraciones de mujeres y hombres que han cantado, llorado y reído, compartido tiempo juntos, las aguas del Evangelio continúan moviéndose. ¿Cuándo cesarán? Eso sólo Dios lo sabe.

El apunte a la historia de esta comunidad sirva como reconocimiento a quienes estuvieron aquí y vivieron su fe antes que nosotros. Ahora son esos testigos, que en la Iglesia triunfante continúan animando nuestro caminar. “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”.

Con mi cariño a esta amada congregación.

Pastor Alan Sánchez Cruz (2018- )
Jueves 5 de diciembre 2019
San Vicente Chicoloapan, Estado de México.