Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico
LA VICTORIA DEL DISCÍPULO (Tercera parte)

Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo el cómo del discipulado bíblico, como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de discípulos espirituales, discípulos reproductores y discípulos colaboradores de mi Dios y Señor.

Nuestro Dios y Señor proporciona un recurso espiritual para entrar en esta batalla espiritual y la manera de vencer a las huestes espirituales de maldad es mediante el uso de la “Armadura Espiritual” mencionada en el pasaje bíblico Efesios 6:10-20: la verdad, la justicia, el evangelio de la paz, la fe, la salvación y la Palabra de Dios.

Permítame explicar las tres armas defensivas que Dios le proporciona y cómo se colocan simbólicamente, en oración, cada parte de esa “Armadura Espiritual”. Las pondré en orden para que le lector pueda recordarlas fácilmente:

EL YELMO DE LA SALVACIÓN. Haga un cuadro mental del yelmo de la salvación que recibimos cuando Cristo nos salvó. Que este símbolo nos ayude a recordar lo siguiente:

  1. Agradezca a Dios porque usted es una de sus criaturas. “Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4). Agradezca a Dios por su salvación.
  2. Alabe a Dios por la vida eterna. El yelmo nos protege en todo momento y en cualquier batalla. Alabe a Dios por ésto.
  3. Aprópiese de la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Ha sido incluida en la salvación.

La Biblia dice: “Pues, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, refutando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:3-5; léalo y cítelo de memoria).

LA CORAZA DE JUSTICIA. Haga un cuadro mental de la coraza de la justicia que ha recibido de Cristo y que ha producido una vida recta en usted. Piense en que simbólicamente protege el corazón y la voluntad. Recuerde lo siguiente:

  1. Pedir que Dios examine su corazón para ver si hay algún camino de maldad y que lo limpie de toda mancha y maldad.
  2. Confesar todos los pecados cometidos (1 Juan 1:9)
  3. Apropiarse de la justicia de Cristo para cubrir sus pecados y darle una posición correcta ante el Señor (2 Corintios 5:21). Mantenga firmemente en su lugar la coraza de justicia, con un corazón entendido, obediente y una vida limpia.

La Biblia dice: “Si en mi corazón hubiese mirado yo a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18, léalo y cítelo de memoria).

EL CINTURÓN DE LA VERDAD. Piense mentalmente en el cinturón de la verdad que mantiene toda la armadura espiritual, en su lugar. En este pasaje la verdad significa: integridad y rectitud moral. Que esto le recuerde lo siguiente:

  1. Sea sincero consigo mismo y con Dios, cuando ora o lucha en una batalla espiritual.
  2. Aférrese a la verdad absoluta de Dios. Satanás es el padre de mentiras y quiere engañarle.
  3. Domine sus emociones. Sus emociones deben tener la dirección de la verdad y no de la carne o Satanás. La Biblia habla de esta parte del cuerpo cubierta por el cinturón de la verdad como “entrañas o partes interiores”, lo que se define como sede de las emociones propiamente. Este cinturón de la verdad le ayuda a poder dominar sus emociones y a no comprometerse con sus sentimientos. Si no tiene puesto el cinturón de la verdad, no podrá pensar que sus oraciones tendrán respuesta.

La Biblia dice: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3; léalo y cítelo de memoria).

FE EN ACCIÓN
Querido/a hermano/a, declare que, como discípulo de Jesús, Dios le ha comunicado su verdad absoluta y recuerde los preceptos que deben estar inmersos en su oración de fe, para ganar la batalla espiritual a sus tres enemigos: la carne, el mundo y Satanás:

  1. Permanecer en Cristo;
  2. Permanecer en la Palabra de Dios;
  3. Permitir que el Espíritu Santo me conduzca en la verdad de Dios;
  4. Pedir de acuerdo con la voluntad de Dios;
  5. Aceptar la voluntad de Dios por fe;
  6. Proceder según el mensaje que Dios le ha revelado a través de su Palabra; y recuerde las batallas espirituales empiezan de rodillas y terminan de rodillas, para ganar sus batallas espirituales.

La palabra de Dios transforma vidas y da una vida con propósito, vida abundante, vida victoriosa y vida eterna.

Que Dios “te bendiga y te guarde, que Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Y recuerden hacer del día del Señor: un día santo, un día saludable y un día feliz.

Hno. Cuau.

Tomado y adaptado del libro: “El Plan Maestro para el Discipulado Cristiano” y de compartir mi experiencia con Dios.