Dejando de Inculparnos

Dejando de inculparnos

Pbro. Abner Alaniz Rangel

¡Tú tienes la culpa!, sin más, le espetó la esposa al pobre marido que llegaba todo acongojado, por haber sido despedido del trabajo. Desahogamos nuestras frustraciones y temores, por doquier encontramos acusación tras acusación. El esposo a la esposa y viceversa; los padres a los hijos y viceversa. Los alumnos al maestro y viceversa; los empleados al jefe o patrón y viceversa. Al gobierno, al médico, al abogado.

En el ámbito eclesial suele suceder lo mismo. El combinar las cualidades que menciona el apóstol Pedro en su primera carta capítulo 3, verso 8, es un contraluz de actitudes que generan acciones que se vuelven hábitos capaces de neutralizar nuestro deseo de inculpar a alguien. “En fin, vivan todos ustedes en armonía, unidos en un mismo sentir, y amándose como hermanos. Sean bondadosos y humildes, no devuelvan mal por mal, ni insulto por insulto, al contrario, devuelvan bendición, pues Dios los ha llamado a recibir bendición”.

Te distraigo de tus múltiples ocupaciones, porque hoy me ha dado por filosofar. Huelga decir, que no estás obligado a leerme; sin embargo, me atrevo a usar este medio, en la lejana esperanza que algo tenga de utilidad. Nuevamente te reitero una gratísima perspectiva de abundantes bendiciones de Dios, para ti y tu respetable familia, esperando que goces de salud y bienestar; y te invito a pensar sobre, lo que es la vida.

Esta maravillosa capacidad de vivir, que solo depende de nuestro Dios, y que es compleja y multifactorial. ¿Cuantas veces no has tenido que enfrentar el desánimo, la desesperanza y la angustia de un mal día? ¿O de problemas y de conflictos en el hogar con la familia, o con tus compañeros de trabajo? ¿Y hay algo en tu interior, una fuerza que solo proviene del Supremo Creador del universo, que te permite ver, que siempre hay una esperanza para el que tiene valor fe?

A propósito de experiencias vividas en el decurso de la semana pasada, leí algo que me encontré de Pablo Neruda; y de Salomón, o el predicador, como bien se le llama en el libro de Eclesiastés, quien sentencia en el capítulo 8 “¡Qué admirable es ser sabio, comprender y poder analizar e interpretar las cosas!”.

Viene a cuento porque vivimos en una sociedad, en donde nadie quiere responsabilizarse de su vida y de lo que hace; siempre buscamos a quien echarle la culpa de nuestra situación o de nuestros fracasos; y de esa manera nos justificamos diciéndonos para nuestro interior: “no te preocupes, tú no tienes la culpa, la culpa la tienen…”, o eres víctima de las circunstancias. Por ello te invito, para que analices las siguientes reflexiones.

La filosofía popular dice, y dice bien, que el hombre es el arquitecto de su propio destino, de modo que: “no culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu vida”. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo, el valor de acusarte ante el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.

Nunca te quejes del ambiente o de quienes te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón. Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar.

¿Ganas algo con quejarte de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte?, enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba de que has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso, ni se lo cargues a otros, acéptate ahora o seguirás justificándote como niño. Recuerda el poema de Rudyard Kipling: NO CLAUDIQUES Cualquier momento es bueno para comenzar, y ninguno es tan terrible para claudicar.

Deja ya de engañarte, tú eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso. Si tú has sido el ignorante, el irresponsable; tú, únicamente tú, nadie pudo haber sido sino solo tú. No olvides que la causa de tu presente es tu pasado; como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes, de los audaces. Imita a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo. Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas, que siempre tendrán solución; sin el alimento de tus pensamientos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande, que es el más grande de los obstáculos. Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo y con los demás; reconócete por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte. Todos tenemos fortalezas y debilidades.

Recuerda, que Dios ha colocado dentro de ti una fuerza que todo puede hacerlo reconociéndote a ti mismo más libre, más fuerte, y así dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tú mismo eres tú destino.

Levántate por las mañanas, abre la ventana de tu alcoba, contempla nuestros hermosos volcanes y respira la luz del amanecer, lleno de esperanza y de vida, Tú eres la parte de la fuerza de la vida. Ahora, despierta, camina, lucha, decídete y triunfarás en la vida. Nunca pienses en la suerte, porque la suerte no es de Dios; y es el pretexto de los fracasados.

Hago votos para que, en este mes del año, sigas recibiendo las abundantes bendiciones de Dios. ¡Animo! Sé que muchas veces has enfrentado la ingratitud y el desconsuelo. No te aflijas, más de lo normal… Si tienes que llorar, hazlo donde nadie te vea, cuéntaselo a Dios, ni siquiera a tu familia. Que vean en ti la fortaleza del barco que después que zarpa, jamás lo hacen volver olas protervas.

Bueno, estimados hermanos, se nos ha terminado el tiempo. Escriba sus comentarios o sugerencias, para los temas que quieran que vayamos tratando, por lo pronto no se pierdan la siguiente cápsula. Pero mientras tanto, hágame un favor: ¡Sea feliz!

Con mi afecto y respeto.
Pastor Alaniz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s