Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico
LA VICTORIA DEL DISCÍPULO (Quinta parte)

Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo el cómo del discipulado bíblico, como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de discípulos espirituales, discípulos reproductores y discípulos colaboradores de mi Dios y Señor.

Nuestro Dios y Señor proporciona un recurso espiritual para entrar en la batalla espiritual y la manera de vencer a las huestes espirituales de maldad es mediante el uso de la “Armadura Espiritual” mencionada en el pasaje bíblico de Efesios 6:10-20: la verdad, la justicia, el cinturón de la verdad, el evangelio de la paz, la fe, la salvación y la Palabra de Dios.

Con esta cápsula terminaremos con el recurso espiritual de la “Armadura Espiritual” que el Señor ha provisto para sus discípulos.

LA ORACIÓN
El discípulo de Jesús está vestido con la armadura espiritual de protección. Su mente está protegida con el yelmo de la salvación; el corazón y la voluntad protegidos por la coraza de justicia y, las emociones, por el cinturón de la verdad. Camina con los pies calzados por el apresto del evangelio de la paz. En una mano lleva la espada del Espíritu: la Palabra de Dios. Junto con eso, en la otra mano, tiene el escudo de la fe.

Existen, por lo menos tres ocasiones cuando la armadura espiritual puede usarse con precisión:

  • Cuando está buscando ser liberado del dominio de Satanás, en alguna esfera de su vida.
  • Cuando Satanás lo ataca.
  • Cuando ataca a Satanás. Se ataca a Satanás cuando entramos a sus dominios para reclamar, por medio de la intercesión y el testimonio a los que él haya capturado (inconversos, rebeldes a la Palabra de Dios, quienes no desean creer en el único Dios verdadero, etc.). En 1 Juan 5:19 dice: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno”. Los perdidos y alejados de Dios, están bajo el control de Satanás y él pelea por conservarlos.

LA ORACIÓN DE BATALLA ESPPIRITUAL
La armadura espiritual prepara al discípulo para interceder por otros. Ahora está en condiciones de poder orar por otros y esperar una respuesta. En el pasaje bíblico de Efesios 6:10-20, el versículo 18 declara: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”. ¡Ya empezó la batalla! Avance vestido con la armadura de Dios. Persevere en intercesión hasta que la victoria sea ganada y permanezca triunfante con los trofeos de la gracia. Ore para que el plan de Dios se lleve a cabo y su evangelio sea proclamado con audacia.

Esta clase de oración requiere más de cinco minutos. La guerra espiritual significa luchar con el enemigo. Puede requerir una hora o un día; o una semana, o más. Dios está buscando soldados de oración, armados -con la armadura espiritual- para el combate. Todo triunfo del Reino de Dios, depende de las oraciones de los santos. Dios le ha constituido en socio pleno en el establecimiento de Su Reino, y por lo tanto manda que se ponga la armadura espiritual mentalmente, en oración y entre en la guerra espiritual.

Todo discípulo de Jesús debe apartar un tiempo especial para la oración en el combate contra el enemigo, además de los tiempos regulares de oración en su “Tiempo Devocional con el Maestro”. Puede empezar con una hora por semana y aumentar a un día de ayuno y oración. La tarea del discípulo en oración no es solamente para los “santos viejos” que no pueden estar activos en el campo de batalla del mundo. Dios quiere que todo discípulo ore siempre con toda oración y súplica.

FE EN ACCIÓN
Querido/a hermano/a, medite en las siguientes declaraciones: cuando Dios quiere que algo sea hecho en el mundo, mueve a personas a orar para lograr este propósito. El privilegio más grande que nos da es el de luchar en su ejército a favor de aquellos que han sido capturados por Satanás.

La lucha en la oración nos prepara para la lucha en el mundo. Sin oración, entraremos al combate sin toda la armadura de Dios. Usemos las armas espirituales al movernos dentro de las líneas del enemigo. ¡Pongamos pies a nuestras oraciones! Recuerde que las batallas espirituales empiezan de rodillas y terminan con la victoria de rodillas.

La Palabra de Dios transforma vidas y da una vida con propósito, vida abundante, vida victoriosa y vida eterna.

Que Dios “te bendiga y te guarde, que Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Y recuerden hacer del día del Señor: un día santo, un día saludable y un día feliz.

Hno. Cuau.

Tomado y adaptado del libro “El Plan Maestro para el Discipulado Cristiano” y de compartir mi experiencia con Dios.