Culto Frente a la Violencia de Género

Culto de Confesión, Intercesión y Compromiso frente a la violencia de género en la Iglesia Metodista de México

Autor: Grupo de estudio bíblico “Mujeres Ruaj”
Fotografías: Martha Ivette Peralta Acosta

El 5 de diciembre de 2019, después de vislumbrar como país el enojo de muchas mujeres que se manifestaron el 25 de noviembre del mismo año en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el Obispo de la Conferencia Anual de México Pbro. Moisés Morales Granados, enunció un Comunicado donde se expresó puntualmente el compromiso de trabajar en acciones concretas para la visibilización y erradicación de la violencia contra las mujeres.

Entre otros puntos se convocó a un Culto de Confesión, Intercesión y Compromiso frente a la violencia de género, este tuvo lugar el domingo 16 de febrero de 2020, a las 17:00 hrs. en el templo de “La Santísima Trinidad” ubicado en Gante #5 en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Durante el culto fuimos dirigidos en una hermosa liturgia por las y los jóvenes de las Ligas Metodistas, el Obispo ya mencionado, la Superintendente Pbra. Zabdiel Campos, el Superintendente Pbro. Agustín Altamirano, la Presidenta Conferencial de Desarrollo Cristiano Hna. Marisela Trejo, Pastor de las LMJI Pbro. Iván Jiménez, y las integrantes del grupo de estudio bíblico “Mujeres Ruaj”.

Más allá de una crónica pretendemos expresar nuestro sentir respecto de este momento que para muchas de nosotras era necesario y urgente. Viviendo en México, un país que tiene un promedio de diez feminicidios por día, en dónde todas las mañanas nos despertamos con noticias de mujeres desaparecidas, violadas, torturadas y asesinadas por su condición de género, es imperante que la iglesia alce los ojos para ver el dolor que sufrimos, pero sobre todo es necesario romper el silencio, levantar la voz con fuerza para decir ¡Basta! No podemos tolerar que desde nuestras iglesias se calle y se sustenten estructuras de violencia de ningún tipo.

Las noticias que todos los días nos parten el corazón fueron leídas, por múltiples voces, nos abrumaba sabernos tan vulnerables, tan envueltas en situaciones de violencia, de inseguridad, de terror, hasta que una voz gritó ¡Basta!, entonces guardamos silencio para dar paso a la confesión, porque reconocemos nuestras rebeliones, nuestras faltas y pecados, reconocemos que como iglesia hemos guardado silencio, hemos mantenido estructuras violentas o hemos menospreciado a nuestras hermanas, pero también reconocemos que la iglesia necesita ser limpiada con hisopo, que Él puede quitar nuestras rebeliones y hacernos limpios, es Dios quien puede renovar nuestra mente, renovar a su pueblo, Él puede tener piedad y perdonarnos.

La hna. Marisela Trejo pronunció desde el histórico púlpito, palabras también históricas: “El fundamentalismo religioso promueve dentro de las congregaciones la sumisión, la obediencia al hombre; muchas mujeres son violentadas por sus esposos o por líderes de las congregaciones y lo asumen en silencio por el adoctrinamiento al que son sometidas”.

Guiados por el texto de la reflexión de la pastora luterana Mariela Pereyra en la conmemoración ecuménica del 25 de noviembre-Día de la No violencia hacia la mujer-realizada en Olivos, Buenos Aires, Argentina el 27 de noviembre de 2019 cobramos nuevos ánimos y nuevas fuerzas, de sabernos acompañadas, sanadas y escuchadas por el Buen Maestro, que en sus encuentros con las mujeres siempre las dignificó y les dio un espacio de honor. Así como Jesús proclamó con voz profética el pecado de su tiempo, hoy nosotras también lo hacemos, con la misma fe y esperanza de que en Jesús hay vida y no muerte, luz y no tinieblas.

Unidos todos en el sentir del Obispo Federico Pagura expresado en el himno “Tenemos Esperanza” elevamos nuestras voces para proclamar que vemos hacia adelante con gozo y con aires renovados en la esperanza de la Justicia, el amor y la vida abundante que Jesús nos exhorta a buscar.

Por último, fuimos llamados a pasar al reclinatorio y en un gesto litúrgico de compromiso tomar en las manos algunas semillas de mostaza, que como nos dice el texto bíblico son una figura del Reino de los Cielos, que una vez que ha crecido es capaz de dar reposo y refugio a las aves que necesitan protección, de la misma manera como iglesia nos comprometemos a regar la semilla de la igualdad, de la paz, de la justicia para todas las mujeres víctimas de la violencia de género.

Después de escuchar la Bendición en labios de la Pbra. Zabdiel Campos, concluimos abrazándonos unos a otros, en la representación del amor ágape que nos une como seres humanos.

Estamos en la certeza de que aún hay mucho camino por recorrer, sin embargo, consideramos este primer paso como un momento histórico, y un parteaguas para el despertar de la iglesia a la búsqueda de la Santidad Social que como Wesleyanos proclamamos. La Iglesia Metodista de México nunca más volverá a callar las injusticias de una sociedad que violenta a las mujeres.

Dios es nuestro amparo, Dios nuestro refugio, Él nuestro pronto auxilio. Sea el nombre de Dios bendito.