¿Estamos Ante el Fin del Mundo?

¿Estamos ante el fin del mundo?

Fernanda Casar Marfil

Han sido días de mucha incertidumbre, las circunstancias a nuestro alrededor nos producen una fuerte ansiedad sobre el porvenir, y en medio de la incertidumbre han surgido alrededor de la gente que conozco y acompaño, muchas dudas sobre si este es el fin del mundo.

En nuestro inconsciente tenemos metida una visión muy extraña con tintes “hollywoodenses”, sobre lo que va a pasar y cómo va a pasar, por eso en esta ocasión me gustaría abordar algunos puntos respecto a lo que la Biblia menciona sobre el fin de los tiempos.

A manera de contexto, debemos saber que la mayoría de las teorías sobre el fin del mundo, toman un poco de aquí y otro poco de allá, sin tomar con seriedad el género y contexto de los libros que usan como fundamento, y esto ha resultado en una obsesiva búsqueda de correlación entre lo que está escrito y lo que está pasando en nuestro presente. Así ha ocurrido a través de la historia, muchos han declarado en diferentes momentos que la figura del Anticristo está (o estuvo) representada por Adolfo Hitler, Benito Mussolini, Henry Kissinger, Mikhail Gorbachev [1], hasta Donald Trump. Definitivamente el tema nos debe llevar a un serio estudio sobre el libro del Apocalipsis, pero ese no es el único documento bíblico que aborda el tema.

Hoy quiero concentrarme en las palabras de Jesús, con la intención de que en el futuro podamos hablar más a detalle sobre el Apocalipsis. Por ahora basta mencionar que este último libro, ha tenido diferentes maneras de ser interpretado, y esto a su vez ha tenido una serie de implicaciones en la vida cristiana. Por ejemplo, quienes han insistido en encontrar paralelos del presente con lo escrito, generalmente han creado más confusión que luz. La obsesión sobre el tema ha terminado por hacer que vean señales en todo lo que sucede a su alrededor, angustia y miedo. Por otro lado, hay quienes han decidido que lo que contiene este libro no es relevante y que es mejor no enfocarse en él, evitando hablar del tema. Finalmente están quienes se encuentran en medio de estas dos perspectivas, reconocen la inspiración divina en la redacción del libro, quieren darle importancia, pero asumen una extrema dificultad en el intento de dar sentido a lo que ahí está plasmado. Creo que ahí encontraremos a la inmensa mayoría de creyentes, y es por eso que es tan necesario estudiar su contenido con seriedad y prudencia, siempre con los lentes del evangelio para no caer en interpretaciones que en lugar de traer libertad, siembren odio, miedo y culpa.

Ahora bien, Jesús hace referencia a lo que ocurrirá al final de los tiempos. En Mateo 24 encontramos una serie de anotaciones sobre las señales antes del fin. Este pasaje tiene sus paralelos con Marcos 13 y Lucas 21 y son considerados pasajes de difícil interpretación ya que plantean varias preguntas al mismo tiempo: 1) ¿Cuándo será destruido el templo? 2) ¿Cuál será la señal del regreso del Mesías? 3) ¿Cuándo será el fin de esta era? Hay muchas cosas que quedan sin respuesta y/o que están sujetas a interpretación, lo que sabemos es que la Biblia aborda este tema y que en los evangelios Jesús dejó ciertas pistas que debemos considerar para librarnos de la angustia y recuperar la esperanza.

De acuerdo con el autor Bob Utley, especialista en hermenéutica bíblica, podemos encontrar algunas certezas sobre el tema [2]: 

  1. La seguridad de que habrá un fin, pese al desconocimiento de la hora exacta del evento.
  2. Podemos conocer el tiempo de manera general, pero no específicamente el momento de los eventos.
  3. Ocurrirá repentinamente, de forma inesperada.
  4. Debemos estar alertas a la oración, listo y fieles a la tarea asignada.

Nos dice que habrá muchos que engañarán a otros en su nombre, que oiremos de guerras y rumores de guerra, que se levantará nación contra nación, que habrá pestes, hambre, terremotos, y que esto será solo el principio de lo que vendrá. Después enfrentaremos, tribulación, odio, seremos aborrecidos por su causa, nos pondremos unos en contra de otros, muchos tropezaremos, habrá falsos profetas, la maldad se multiplicará y como resultado el amor de muchos se enfriará, pero el que persevere hasta el fin será salvo. Nos dice que el evangelio será predicado en todo el mundo para testimonio a las naciones, y entonces vendrá el fin (Paráfrasis de Mateo 24:4-14).

Ahora bien, ¿cómo podemos dar una interpretación liberadora a este pasaje? ¿Con qué debemos quedarnos de todo esto? Me parece que la cuestión del fin es inevitable, Jesús volverá tal y como lo prometió, y traerá juicio y justicia con él. ¿Esto debe ser motivo de miedo? Por supuesto que no, porque su venida traerá la restauración de todas las cosas. ¿Sufriremos mucho antes de su llegada? Es probable, pero no porque Dios quiere vernos sufrir, sino porque nuestra condición humana se deteriora y porque enfrentamos las consecuencias de nuestro egoísmo para con el prójimo y el mundo que habitamos. ¿Qué podemos hacer mientras que llega? Bueno, no olvidemos que la venida de Cristo es algo que se esperaba desde tiempos Bíblicos, la población de Tesalónica se tomó tan enserio la venida de Jesús, que muchos comenzaron a vender sus propiedades y a dejar sus trabajos “al cabo que ya venía”. No creo que hacer algo similar sea lo más sano, ni tampoco evadir la realidad de que volverá.

Lo mejor que podemos hacer en este tiempo en el que la iglesia de Cristo ha vivido a través de la historia, “el sí, pero todavía no”, es comportarnos como dignos seguidores del Maestro. Amorosos, compasivos, generosos, paciente, mansos y humildes de corazón, perdonadores, disciplinados y perseverantes en la fe. Hay mucho que desconocemos, entonces ¿por qué no enfocarnos en llevar a la práctica lo que si sabemos?

En estos tiempos difíciles, recordemos que Dios es amor, que él quiere que nadie se pierda, sino que todos lo conozcan, y que su plan redentor es más grande y real que todas nuestras interpretaciones. Busquemos a Dios en oración, como él lo hacía a solas en las noches o muy temprano de mañana, en realidad no importa la hora. Seamos instrumentos de su amor, llevemos libertad, amor, paz y justicia a quienes carecen de ella, amemos de palabra y de hecho, recordemos a los que a diferencia nuestra están viviendo los momentos más difíciles de sus vidas, ya sea por temas de salud física, mental, emocional y/o financiera. Es tiempo de ser prácticos como Jesús lo fue, y si es que regresa mañana, en una semana o un mes, que nos encuentre haciendo lo que él más disfrutaba, amar al prójimo.


NOTAS
[1]  C. Marvin Pate. Cuatro puntos de vista sobre el Apocalipsis. Miami, Florida, Editorial Vida: 2005. Pág. 2.
[2] Bob Utley. El primer manual cristiano: Mateo. Pág. 275.

REFERENCIA
Casar, Fernanda. (2020). ¿Estamos ante el fin del mundo?. Julio 2, 2020, de Caminando en Justicia Sitio web: https://caminandoenjusticia.com/estamos-ante-el-fin-del-mundo/