
Ministerio de edificación transformación discipulado bíblico
ADORACIÓN Y ALABANZA AL ÚNICO DIOS VERDADERO
Cuauhtémoc Meneses Stama
Estamos compartiendo “el cómo del discipulado bíblico”, como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de Discípulos Espirituales, Discípulos Reproductores y Discípulos Colaboradores de mi Dios y Señor”
La alabanza y acción de gracias son dos maneras de glorificar a Dios, pero cada una tiene un enfoque diferente. LA ALABANZA, es adorar a Dios por su persona, su carácter y sus atributos. LA ACCIÓN DE GRACIAS, es la expresión de gratitud a Dios por lo que Él ha hecho en nuestras vidas. Es aparentemente más fácil dar gracias que alabar, pero es un mayor acto de adoración el alabar a nuestro Dios y Señor, por saber quién es Él, que darle gracias por lo que hace por nosotros. La acción de gracias conduce a la alabanza. Debemos agradecer a Dios en todo (leer 1Tesalonicenses 5:18) y alabarle continuamente, en todas partes y todo lo que respire alabe al Señor (Leer Salmo 150).
¿POR QUÉ DEBO ALABAR AL SEÑOR?
- Dios debe ser alabado por su pueblo. Salmo 22.3 “Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.”
- La alabanza es nuestro don (o sacrificio) a Dios (leer 1Pedro 2:5).• Por sus promesas (leer Hebreos 13:15).
- Dios nos ha redimido para que le glorifiquemos (Leer Isaías 43:21 y Salmo 50:23)
- La Palabra de Dios, nos ordena alabarle (leer 1Crónicas 16: 28,29; y también Salmos 147-150).
- La alabanza nos prepara para hacer, lo que haremos en el cielo (leer Apocalipsis 5:9-14; 7:9-17).
¿CÓMO DEBO ALABAR A DIOS?
- Bendecir, glorificar, alabar, adorar a Dios usando tus propias palabras.
- Usar canciones bíblicas para alabar a Dios.
- Usar himnos, salmos y cánticos espirituales (leer Efesios 5:18,19).
- Usar instrumentos para alabarle: piano, órgano, guitarra, tambores, trompetas, arpas, etc. (Leer Salmo 150).
- Relatar las acciones gloriosas de Dios. Esto difiere de la acción de gracias, en la que se habla de los hechos del pasado, como manifestaciones de la gloria de Dios.








