¿Qué Pensaría Wesley?

La Pregunta Metodista: ¿Qué pensaría Wesley?

¿Qué pensaría John Wesley acerca de cómo el pueblo metodista unido debería enfrentar los problemas críticos de nuestro tiempo?

Rev. Glenn M. Wagner

Puede ser exagerado para cualquiera de nosotros/as pretender saber lo que una persona que murió el 2 de marzo de 1791, hace 229 años, tendría que decir sobre temas contemporáneos de importancia o incluso creer que se prestaría atención a la sabiduría póstuma de Wesley. Pero creo que podemos deducir los pensamientos de Wesley basándonos en sus escritos, que incluyen 400 volúmenes de sermones, notas, comentarios y correspondencia. Muchos de los libros que escribió todavía están disponibles en forma impresa. También hay muchos libros informativos sobre Wesley, de autores/as interesados/as en su vida.

Bajo el liderazgo de John Wesley, el metodismo pasó de ser un pequeño grupo de devotos/as creyentes a convertirse en un movimiento global por Cristo. La huella clara de las ideas espirituales de John Wesley y su devoción personal al evangelio de Jesús aún se pueden percibir en la organización, la gente y el espíritu de la Iglesia.

Así como judíos/as, musulmanes/as y cristianos/as todavía honran la sabiduría de sus antepasados/as bíblicos y los/as estadounidenses todavía buscan la guía de nuestros fundadores nacionales, puede ser fructífero abordar los desafíos actuales con el consejo del visionario fundador del metodismo.

¿Qué diría el fundador del movimiento metodista mundial, que toca las vidas de 80 millones de personas en todo el mundo y más de 12 millones en los Estados Unidos, si se le pudiera pedir que ofreciera su consejo hoy al pueblo metodista unido durante una pandemia mortal?

Respuesta de Wesley:

John Wesley no era ajeno a circunstancias perturbadoras, pues recordaba el incendio de febrero de 1709 cuando a la edad de cinco años, fue rescatado de las llamas que consumían la casa parroquial de la Iglesia Anglicana de San Andrés en Epworth, Inglaterra, donde su padre Samuel fue rector durante 40 años.

John fue salvado en un dramático rescate del piso superior en llamas, después de que intentos anteriores de rescatarlo fallaran, y provocaran una oración familiar de emergencia por su supervivencia y los/as valientes espectadores/as construyeron una escalera humana improvisada al balancearse sobre los hombros del/la otro/a para llegar a John justo a tiempo. Sus padres le recordaban que él era “un tizón arrancado del fuego”. Wesley aprendió bajo circunstancias desafiantes a buscar la presencia de Dios en cada prueba.

Las plagas que causaron pérdidas masivas de vidas también fueron una parte recordada de la vida en Inglaterra en la época de Wesley. En respuesta a las epidemias recurrentes de peste bubónica, las autoridades de Londres instituyeron la tradición de publicar una Lista de Mortalidad cada semana. Se estima que la “Gran Plaga de Londres”, que azotó la ciudad en el verano de 1665, mató entre 75.000 y 100.000 londinenses, de una población total de aproximadamente 460.000 personas. Esta Lista de Mortalidad todavía se publicaba en 1723 cuando John Wesley estudiaba en Oxford. En una carta a casa contó que un brote de viruela cobró la vida de uno de sus compañeros de la universidad. [1]

Debido a su convicción de que una vida saludable se mantiene por elecciones de vida responsables hechas en gratitud a Dios, John Wesley estudió y compartió la información más reciente sobre las formas en que las personas pueden trabajar para mantener una buena salud personal, y en su libro “Primitive Physic” promovió hábitos saludables.

Creo que Wesley estaría de acuerdo con los/as médicos que aconsejan prácticas seguras por el bien de todos/as durante esta pandemia. Las tres reglas simples de Wesley, que incluyen: Haz todo el bien que puedas, Ama a Dios y No hagas daño, siguen siendo guías sólidas para la práctica personal y congregacional.

John Wesley también es recordado por su disposición a adaptar su liderazgo por el bien del evangelio en un período de grandes cambios, pues cuando los/as metodistas en los Estados Unidos enfrentaron los desafíos de vivir fielmente en los límites, promovió la lealtad a la Iglesia de Inglaterra.

Cuando las colonias experimentaron crecientes tensiones con Inglaterra, Wesley escribió a sus predicadores en los Estados Unidos el 1 de marzo de 1775, advirtiéndoles que no tomaran partido en su predicación: “Mis queridos hermanos. . . Es el tiempo para que sean pacificadores, cariñosos y tiernos con todos, pero no se asocien a ningún partido. . . Manténganse puros, hagan todo lo que puedan para ayudar y suavizar a todos/as; pero tengan cuidado en cómo se adaptan a otros”. [2]

El 15 de junio de 1775, John Wesley respondiendo a las noticias preocupantes de los Estados Unidos sobre el conflicto que se estaba gestando, escribió una carta apasionada a Lord North, el primer Lord del Tesoro de Inglaterra, instando a que se consideraran oficialmente los agravios estadounidenses y alentando un enfoque más pacífico para resolver el conflicto. [3]

Cuando los intentos oficiales de Wesley de alentar a los líderes de la Iglesia de Inglaterra de ordenar y enviar sacerdotes adicionales a Estados Unidos fracasaron, y surgieron más complicaciones cuando los colonos estadounidenses aseguraron la independencia a través de la revolución, Wesley señaló que Dios debía estar haciendo algo nuevo en los Estados Unidos. Wesley luego rompió con la convención y decidió por su cuenta ordenar y enviar un nuevo liderazgo para los novatos metodistas estadounidenses, que los ayudaran a satisfacer sus necesidades emergentes por el bien del evangelio. Su intención original con el metodismo no era organizar una nueva denominación, sino brindar ayuda a las personas que querían ser intencionales en su fidelidad. La Revolución Americana inspiró a Wesley a dar un nuevo paso audaz para el futuro del movimiento.

El 3 de octubre de 1783, Wesley volvió a escribir a los predicadores en Estados Unidos pidiéndoles que respetaran la disciplina metodista y aceptaran el liderazgo de Francis Asbury como asistente general de Wesley. [4]

Basado en la propia experiencia de Wesley al lidiar con problemas de salud pública, conflictos inesperados y circunstancias globales cambiantes, está claro por sus escritos que aconsejaría la importancia de la unidad, y que promovería un compromiso no partidista con el evangelio de la paz, mientras que al mismo tiempo abrazaría los cambios que pudieran ser necesarios.

John Wesley sentiría empatía por el enorme sufrimiento causado por esta pandemia, pero observaría en oración y gratitud cómo el COVID-19 también está creando una nueva oportunidad para el ministerio de la iglesia, al tiempo que afirmaría la forma en que internet hoy está llevando el mensaje del evangelio a nuevas personas; además se daría cuenta de que si se requiere una reunión virtual para sostener a la iglesia de manera segura en tiempos difíciles, él sería el primero en convocarla via ZOOM por el bien de la misión de Cristo.

Pregunta: ¿Qué pensaría John Wesley acerca de una iglesia y una nación a prueba por una división profunda?

Respuesta de Wesley:

John Wesley le recordaría al pueblo metodista unido la importancia central de nuestra decisión personal de “vivir con un solo ojo”, práctica que comenzó durante sus días en la Universidad de Oxford cuando junto a un pequeño grupo de creyentes cristianos de ideas afines, buscó ordenar su vida según el ejemplo de Jesús para que cada aspecto de su vida se enfocara en dar gloria y honor a Dios.

Vivir con este ojo único era la máxima prioridad de John Wesley, y este énfasis en todas sus decisiones personales y ministeriales fue la razón por la que él y sus amigos fueron ridiculizados en el campus de Oxford y llamados sarcásticamente “Metodistas”.

Wesley abogó durante toda su vida por los beneficios de vivir con un método intencional y amar a Dios en todas las cosas. Creía que una persona que vivía sin fe era como “un caballo desenfrenado sin rumbo vagando en el campo y gastando mucha energía pero sin propósito aparente”. [5]

En el seminario, tuve el privilegio de leer folletos escritos y publicados por John Wesley que estaban disponibles en la biblioteca de la universidad sobre el tema de vivir con un solo ojo. Esos folletos cubrían temas de habla, vestimenta, finanzas, uso del tiempo y acción social en temas de importancia pública. Wesley desafió a sus lectores/as a considerar todas las formas prácticas en las que podemos ordenarnos para que en cada aspecto agradezcamos a Dios el don de la vida. Aprendí de Wesley que vivimos la vida de manera diferente cuando lo hacemos con la eternidad en mente.

En una carta a John Morgan el 15 de enero de 1734, Wesley escribió: “. . . pongámonos de acuerdo en qué es la religión, pues no es solamente hacer tantas oraciones, por la mañana y por la noche, en público o en privado; nada añadido de vez en cuando a una vida descuidada o mundana, sino un hábito del alma que gobierna constantemente, una renovación de nuestra mente a la imagen de Dios, una recuperación de la semejanza divina, una conformidad cada vez mayor de corazón y vida con el modelo de nuestro Santísimo Redentor “. [6]

Enfatizando de nuevo la importancia del enfoque santo, Wesley escribió una carta a sus predicadores itinerantes el 4 de agosto de 1769, en la que especuló acerca de cómo se podría preservar la unidad metodista cuando algún día él no estuviera. “Doy por sentado que no se puede preservar de ninguna manera entre aquellos que no tienen un solo ojo; quienes aspiran a cualquier cosa que no sea la gloria de Dios y la salvación de los hombres, que desean o buscan cualquier cosa terrenal, ya sea honor, provecho o comodidad, no lo harán, no pueden continuar en la Conexión”. [7]

Pregunta: ¿Qué pensaría John Wesley del ministerio con los/as pobres en un momento de gran necesidad e interrupción de las ofrendas?

Respuesta de Wesley:

En lo que respecta a la mayordomía, John Wesley guió a la iglesia con su ejemplo de sacrificio. Se dice que determinó cuánto dinero necesitaba para vivir y se comprometió a dar el resto de su fortuna al servicio del evangelio. Su regla para la mayordomía era “gana todo lo que puedas, ahorra todo lo que puedas y da todo lo que puedas para la gloria de Dios”. [8]

El testamento de Wesley establecía que las últimas cuatro libras esterlinas a su nombre debían regalarse en agradecimiento a quienes cargaran su féretro, de modo que cuando su cuerpo fuera depositado en la tumba, moriría sin bienes ni deudas. Podemos suponer que Wesley diagnosticaría nuestros problemas actuales de mayordomía al mantener nuestro enfoque no en nuestras deudas, sino en la misión urgente de Cristo, el poder transformador del evangelio y las necesidades inmediatas de los/as pobres. Lideraría con su ejemplo de sacrificio.

Pregunta: ¿Cómo aconsejaría John Wesley con respecto a los actos de violencia policial contra personas de color y la toma de conciencia sobre el racismo sistemático?

Respuesta de Wesley:

John Wesley fue un campeón de la justicia social pues fue defensor de mejores condiciones laborales y en la educación de los/as niños/as. A menos de una semana antes de su muerte, le escribió una carta a William Wilberforce, un joven líder abolicionista en el movimiento para poner fin a la esclavitud. Wesley ofreció sus más sinceros elogios y aliento a este joven líder:

“A menos que Dios te haya levantado para esto, estarás agotado por la oposición de hombres y demonios. Pero si Dios está contigo, ¿quién contra ti? ¿Son todos juntos más fuertes que Dios? ¡No te canses de hacer el bien! Continúa, en el nombre de Dios y de Su poder, hasta que incluso la esclavitud estadounidense, la más vil que jamás haya visto el sol, desaparezca ante él”. [9]

Wesley no rehuyó abordar directamente la injusticia social y animó a los/as metodistas a modelar este testimonio social en sus grupos y en sus vidas personales.

Las primeras reuniones de la clase metodista, fueron pequeños grupos de 8 a 12 creyentes que se reunían semanalmente para orar, estudiar la Biblia y hacer buenas obras siguiendo el modelo del Oxford Holy Club. Su práctica era dedicar tiempo durante cada reunión a preguntarse unos a otros: “¿Cómo está tu alma?” Y se animaban entre ellos a hacer buenas obras. Esta evaluación semanal requería honestidad y amor.

En la correspondencia de Wesley, hay muchos ejemplos en los que ofreció una evaluación de las acciones observadas de otros. En su última carta a Francis Asbury en los Estados Unidos, fechada el 20 de septiembre de 1788, John Wesley reprendió a su amigo: “En este momento querido hermano, tengo un poco de miedo que tanto el doctor Thomas Coke como usted difieran de mí. Yo estudio para ser pequeño: tú estudias para ser grande. Me arrastro mientras tú te pavoneas. Encontré una escuela: ¡tú una universidad! ¡No, y llámalo con tus propios nombres! ¡Oh, cuidado, no busques ser algo! Permíteme ser nada y ‘¡Cristo sea todo en todos!’” [10]

En la misma carta, Wesley criticó a su amigo por tomar el título de obispo y agregó: “¡Nunca consentiré que me llamen obispo!”. Asbury anotó más tarde en su diario que se trataba de una píldora amarga de uno de sus amigos más queridos.

Desde el punto de vista de Wesley, los problemas importantes del mundo exigen nuestra atención y nunca debemos perder de vista la necesidad de hacer el arduo trabajo de abordar nuestras deficiencias y madurar nuestro propio testimonio personal de Cristo. De la correspondencia de Wesley se desprende claramente que el servicio sacrificado y la humildad personal deben valorarse. Los problemas de impacto positivo como el racismo sistémico y la diferencia económica pueden ser luchas largas y difíciles. Podemos comenzar siendo más abiertos a los/as demás y generosos/as con nuestros recursos por el bien del evangelio. Wesley es recordado por su audaz visión del exterior: “El mundo es mi parroquia”. También enseñó a sus seguidores/as a reconocer la importancia de cuidar su propio testimonio interno y personal.

Pregunta: ¿Qué sugeriría John Wesley a los/as líderes de la iglesia desafiados/as a llevar a cabo servicios de adoración sin reunirse y sin canto congregacional?

Respuesta de Wesley:

Un gran desafío para John Wesley durante esta pandemia sería cómo dirigir la adoración mientras entiende que el canto de personas infectadas propaga el coronavirus. Cantar himnos de alabanza a Dios fue una manera importante que ayudó a John Wesley a dar lecciones de fe a los/as primeros/as metodistas. Él y su hermano Charles usaron pronombres personales en la letra de sus himnos para personalizar el mensaje del evangelio, y el entusiasta canto grupal de himnos ayudó a las personas a recordar y aplicar la fe a su vida. John Wesley sabía que cantar es una gran herramienta para aprender.

En sus reglas para el canto, Wesley concluyó con “Por encima de todo, canta espiritualmente y presta atención a Dios en cada palabra que cantes. Tu objetivo es complacerlo más que a ti mismo o a cualquier otra criatura. Pon atención al sentido de lo que cantas, y cuida que tu corazón no se deje llevar por el sonido, sino que se ofrezca a Dios continuamente; así será nuestro canto que el Señor apruebe aquí, y recompense cuando venga del cielo en las nubes”. [11]

Dados los peligros actuales de cantar juntos/as en la adoración, creo que Wesley adaptaría la adoración para alentar a los/as creyentes a cantar a la distancia; a considerar las palabras mientras la música se toca instrumentalmente, o cantar separados/as al aire libre. Wesley apoyaría el uso de máscaras para inhibir la propagación del virus en espacios públicos y buscaría mantener la bendición del canto para fortalecer nuestra fe mientras se mantiene firme contra el daño que el canto congregacional sin usar mascarillas en espacios cerrados puede causar durante esta pandemia. Creo que John Wesley instaría a los/as metodistas a no reanudar el canto congregacional previo a la pandemia en espacios cerrados hasta que una vacuna probada pueda hacer que cantar sea seguro para todos/as.

Pregunta: ¿Qué consejo de despedida ofrecería John Wesley al pueblo metodista unido necesitado de aliento?

Respuesta de Wesley:

La oración es una parte esencial del “método” de Wesley para dar gloria y honor a Dios en todas las cosas. La oración del pacto de Wesley todavía ofrece consuelo y dirección a los/as creyentes.

“Ya no soy mío, sino tuyo.
Ponme en lo que quieras, clasifícame con quien quieras.
Ponme a hacer, ponme a sufrir.
Déjame ser empleado por ti o dejado a un lado para ti,
exaltado por ti o humillado por ti.
Déjame estar lleno, déjame estar vacío.
Déjame tener todas las cosas, déjame tener nada.
Yo cedo todo de todo corazón
a tu placer y disposición.
Y ahora, oh Dios glorioso y bendito,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
tú eres mío y yo soy tuyo. Que así sea.
Y el pacto que hice en la tierra
sea ratificado en el cielo. Amén."

NOTAS

  1. Gill, Frederick, editor, Cartas seleccionadas de John Wesley, Philosophical Library, Nueva York 1956 pág. 2
  2. Gill, Frederick, editor, Cartas seleccionadas de John Wesley, Philosophical Library, Nueva York 1956 pág. 165
  3. Gill, Frederick, editor, Cartas seleccionadas de John Wesley, Philosophical Library, Nueva York 1956 págs. 166-167
  4. Gill, Frederick, editor, Cartas seleccionadas de John Wesley, Philosophical Library, Nueva York 1956 págs. 197-198
  5. John Wesley, Causas de la Ineficiencia del Cristianismo en Las Obras del Rev. John Wesley VII Londres: John Mason, 1829, págs. 285-286
  6. Gill, Frederick, editor, Cartas seleccionadas de John Wesley, Philosophical Library, Nueva York 1956 pág. 27
  7. Gill, Frederick, editor, Cartas seleccionadas de John Wesley, Philosophical Library, Nueva York 1956 pág. 145
  8. John Wesley, Causas de la ineficiencia del Cristianismo en Las Obras del Rev. John Wesley VII Londres: John Mason, 1829, págs. 285-286
  9. Gill, Frederick, editor, Cartas seleccionadas de John Wesley, Philosophical Library, Nueva York 1956 pág. 237
  10. Gill, Frederick, editor, Cartas seleccionadas de John Wesley, Philosophical Library, Nueva York 1956 pág. 221
  11. John Wesley, “Instrucciones para Cantar”, citado en Una Colleccion de Himnos para Uso de las Personas llamadas Metodistas, ed. Franz Hildebrandt, Oliver A. Beckerlegge y Frank Baker, vol. 7, Las obras de John Wesley (Oxford: Clarendon Press, 1983), 765.

REFERENCIA

Wagner, Glenn M. (2020). La Pregunta Metodista: ¿Qué pensaría Wesley? Julio 30, 2020, de UMNews Sitio web: https://www.umnews.org/es/news/la-pregunta-metodista-ue-pensaria-wesley