Arrepentíos y Convertíos

Arrepentíos y Convertíos

David Almanza Villalobos

“Por eso, dejen de pecar y vuelvan a obedecer a Dios. Así él olvidará todo lo malo que ustedes han hecho, les dará nuevas fuerzas”.‬‬

Hechos‬ ‭3:19‬ ‭TLA

El arrepentimiento es, según el diccionario, “pesar por algo que hayamos hecho”. Pero bíblicamente la palabra arrepentimiento («metanoia») nos invita a pensar diferente o reconsiderar. Moralmente, significa sentir compunción.

Por otro lado, conversión es «epistréfo», que quiere decir revertir (literalmente figurativamente o moralmente): convertir, volver.

Recuerdo una campaña en mi iglesia natal El Buen Pastor de Monclova. En esta campaña, cerramos la calle que está enfrente de la iglesia y de la plaza Juárez, calle Jiménez. Se presentó un coro de Saltillo, Coahuila, y después un buen mensaje evangelístico. Había al menos unas 200 sillas en la calle, de esas 200 sillas, 150 estaban ocupadas por cristianos. Recuerdo también que se decía: “¡35 personas se convirtieron!”.

En las actividades de la iglesia posteriores a este evento, no vi que aumentara la congregación. ¿Dónde estaban esas 35 personas? Quizá 35 personas recibieron a Jesús, y eso es muy bueno, pero, no necesariamente estas personas se arrepintieron y se convirtieron.

Lo que quiero decir es que por años hemos pensado que alguien que hace la “oración de fe”, ya es cristiano, y eso no es correcto del todo. No estoy diciendo que esté mal que se haga esta oración, pero, si el que la hace, no está verdaderamente arrepentido de sus pecados y como consecuencia, después de hacer la oración de fe, no se convierte en discípulo de Cristo, esa persona no es cristiana.

No leo a ninguno de los apóstoles decir: “Procura que reciban a Cristo”. Pero si leo a los apóstoles y al mismo Jesús, hablar del arrepentimiento y la conversión.

Es verdad que Juan 1:12 dice que “a todos los que le recibieron”. Pero el recibirle no como un fetiche u oración mágica; sino más bien, recibirle con arrepentimiento, dando la espalda al mundo y viviendo una nueva vida en Cristo.

Apocalipsis 3:20 no se escribió para convencer a inconversos de abrir su corazón a Cristo; se escribió para que los cristianos, jamás se apartaran de Él.

Debemos seguir predicando el evangelio, invitando a las personas a recibir a Cristo en su corazón, pero siempre aclarando y enfatizando que, si no hay arrepentimiento y conversión, no hay salvación.