El liderazgo de siervo es el modelo de liderazgo universal atemporal para abordar los problemas de este siglo complejo.
Mary Ho
El liderazgo de siervo es una paradoja, un oxímoron. Es la controvertida fusión de aparentes opuestos —un siervo y un líder— lo que produce el líder por excelencia. En este siglo XXI mundial, los líderes y obreros de las misiones no solo abordan situaciones lineales sino también dilemas complejos.[1] El liderazgo de siervo es el modelo de liderazgo universal atemporal para abordar los problemas de este siglo complejo.
El líder-siervo
El término líder-siervo, ejemplificado por Jesús, fue acuñado por Robert Greenleaf en su obra seminal de 1970, The Servant as Leader, en la que fusionó los dos tipos extremos de “el líder-primero y el siervo-primero”.[2] Greenleaf se inspiró en Leo, el siervo insignificante de la novela de Herman Hesse, Viaje al Oriente, que insiste, contra la lógica, en que “el que desea vivir mucho debe servir, pero el que quiere mandar no vive mucho”.[3] Los siervos-líderes tienen un ADN que atraviesa fronteras. No eligen entre valores opuestos. En cambio, combinan valores que se repelen mutuamente para convertirse en el gran líder identificado en el libro Good to Great como “una paradójica mezcla de humildad personal y voluntad profesional”.[4] Este siglo XXI globalizado requiere que los líderes tengan la aptitud intercultural esencial para conciliar valores polarizados.[5]
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