Bonhoeffer. El místico: Espiritualidad y Vida comunitaria
Entre mi prójimo y yo está Cristo
Máximo García
Dietrich Bonhoeffer es un cristiano impregnado de la doctrina y de la espiritualidad de Lutero. Todos sus escritos rezuman la enseñanza de Lutero pasada por el tamiz de una experiencia vital con Jesucristo, una experiencia captada a través de la fe.
Por consiguiente, para entender a Bonhoeffer no debemos perder de vista su arraigada formación luterana. El luteranismo crea un sentido de respeto a las autoridades y jerarquías del Estado; el rompimiento con la dependencia de Roma en el siglo XVI devino en una veneración y respeto a las autoridades civiles, promoviendo la intercesión ante Dios a su favor, aunque no necesariamente tenga que haber un sometimiento a dicha autoridades. Y es precisamente en este contexto en el que hay que valorar el rompimiento de Bonhoeffer con la Iglesia institucionalizada y su compromiso con la Iglesia confesante, mientras que abría un frente de oposición al régimen nazi.
Un lema marca la vida de Bonhoeffer: “entre mi prójimo y yo está Cristo”. Es el fundamento de su idea de comunidad, sabiendo, además, que el prójimo quiere ser amado tal y como es; por esa razón, por las diferencias que nos separan y por los egoísmos que nos asedian, no podemos encontrar al prójimo sino a través de Cristo, mediante el amor espiritual. Sólo por Cristo tenemos acceso los unos a los otros.

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