Fiestas Navideñas Noviembre-Enero

8) Fiestas Navideñas, noviembre-eneroLas Fiestas Navideñas, noviembre-enero

drernestocontreras@hotmail.com

La temporada de fiestas navideñas se extiende desde fines de noviembre hasta principios de Enero. Así como a muchos se nos hace muy fácil aceptar la invitación a gozarnos y alegrarnos alabando a Dios por esta temporada hermosa del año, hay otros que dedican gran parte de su tiempo a criticar y argumentar en contra de la legitimidad de estas fiestas.

Los ateos y miembros de religiones no cristianas, se esmeran por criticar a los cristianos que celebran la Navidad argumentando que el nacimiento de Jesús no es más que un cuento infantil, y una fábula sin mayor credibilidad que la que merecen las de las mitologías; pero se equivocan al no querer aceptar las evidencias de que el nacimiento de Jesús es un hecho histórico, el hecho histórico más grandioso que haya sucedido en la Tierra, y que fue tan trascendental que partió la historia en dos: Antes y después de Cristo.

Hay otros que se esmeran por burlarse de los fieles argumentando que es un error festejar el nacimiento de Jesús en diciembre, ya que por evidencias indirectas, se puede afirmar que seguramente Jesús no pudo haber nacido en invierno; pero tener dudas sobre la fecha real de la Navidad, no invalida la legitimidad de su celebración.

Efectivamente, la Biblia dice que cuando nació Jesús, había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño (Lc 2:8), y esto definitivamente no pudo haber sido en invierno, ya que en Palestina, las inclemencias del tiempo en esa época, no permiten a los pastores pasar la noche en vela en la pradera. Las costumbres de las tierras bíblicas muestran que los pastores en Palestina traían sus rebaños del pastoreo en el campo a los rediles siempre antes del 15 de octubre. Se ha calculado que es más probable que la época del año en que Jesús nació fue entre febrero y abril; y del año exacto de su nacimiento, aún no se tienen datos confiables.

Algunos proponen con buenos argumentos, que Jesús nació hasta 6 años antes, o 6 años después, de la fecha adoptada para iniciar el calendario actual (El calendario Gregoriano adoptado en 1582). Lo que sí es importante, es enfatizar que el no saber la fecha exacta de su nacimiento, en nada afecta la valides del hecho histórico del nacimiento de Jesús, ni las razones justas por las cuales lo festejamos.

Como datos interesantes sobre la más probable fecha del nacimiento de Jesús tenemos que siendo Jesús 6 meses menor que su primo Juan el Bautista (Lc 1:24-38), y siendo que podemos concluir, por las fechas del ministerio de Zacarías su padre, en el mes de marzo, entonces Jesús pudo haber nacido 6 meses después, alrededor del mes de septiembre.

Durante mi servicio social como médico, conocí una ancianita que nació en la época de la revolución mexicana, y quedó huérfana siendo aún muy niña. Fue recogida y criada por un matrimonio, y nunca conoció a sus parientes. Por ello no sabía ni el día, mes, o año en que había nacido, y sin embargo, desde que ella tiene uso de razón, se le calculó una edad y se le escogió un día, el de su santoral, para festejar de ahí en adelante, justa y legítimamente, su cumpleaños.

Yo creo que si Dios no nos ha dado a conocer la fecha exacta del nacimiento de Jesús, el hecho es tan importante que le agradecemos a quien se le ocurrió escoger un día del año para festejar su cumpleaños, y por ello lo hacemos con igual gozo, sea que coincida o no con la fecha real.

Fue el Papa Julio I en el año 337 d.C., quien fijó oficialmente el 25 de diciembre como la fecha para festejar el cumpleaños de Jesucristo, pues anteriormente se habían propuesto hasta ciento treinta y seis distintas fechas; y aunque las razones para escoger esa fecha pueden ser criticables (como que ese día también se festejan a dioses paganos, 2 o que se escogió esa fecha para sustituir un festejo pagano), el hecho es que lo que se festeja, o sea el nacimiento del Salvador del mundo, es legítimo, justo, y recomendable; y nosotros no tenemos problema en festejarlo en esa fecha, aunque otros festejen en esa misma fecha, otras celebraciones no cristianas y no recomendables. El argumento de que no debemos festejar navidad el 25 de diciembre porque varias religiones paganas actuales y antiguas, festejan y festejaban a sus dioses, no es válido, pues el día de mi cumpleaños, por ejemplo, muchos otros festejan fechas memorables para ellos, y varios festejan fiestas paganas y de ídolos inmundos y dioses falsos; pero eso no hace ilegítima la celebración de mi cumpleaños, ni es argumento válido para que yo no festeje en ese día mi aniversario. 

Algunos grupos de pseudo-cristianos, tratan de confundir a los cristianos diciéndoles que poner arbolitos de Navidad es abominación a Dios o idolatría, usando como argumento el pasaje de Jeremías capítulo 10 donde dice: Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril, con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva.

La verdad es que aplicar este pasaje a la costumbre de adornar un arbolito en Navidad, sólo demuestra la más ridícula y defectuosa exégesis, hermenéutica, e interpretación teológica de este pasaje bíblico, ya que el contexto nos hace ver que se está hablando de ídolos hechos por naciones paganas de hace más de 2,500 años, y no de un árbol adornado con motivos navideños.

El pasaje sigue diciendo: Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella. Con esto, confirmamos que seguramente, este pasaje no se refiere al pino ó arbolito que se adorna en Navidad.

Además, éste, es sólo uno de los múltiples objetos que se han popularizado en los últimos siglos, como parte de los adornos típicos de la época, que junto con las flores Nochebuenas, las luces, y las guirnaldas de ramas de pino, o cuentas de colores, se usan para anunciar que, con el nacimiento de Jesucristo, la luz divina vino a iluminar este mundo de tinieblas.

Cuando el comunismo estaba en su apogeo, se levantaron muchos criticando los festejos de la temporada, alegando que no eran otra cosa que una manifestación de la dominación cultural capitalista ó yanqui en contra de los pueblos oprimidos, sin considerar que hay manifestaciones culturales autóctonas para festejar Navidad, en prácticamente todos los países del mundo, y que no son copias ni imitaciones de las costumbres relativamente recientes, que nuestros hermanos cristianos norteamericanos usan para festejar Navidad.

Los Villancicos de influencia española e hispano-americana, el portalito de ramas secas y heno donde se pone el “nacimiento”; las pastorelas y las fiestas navideñas con ponche de frutas, tamales, champurrado, y piñatas con naranjas, jícamas, caña y colaciones; y aún el festejo del Día de Reyes, a veces más popular que la Nochebuena en muchos pueblos de México, anteceden en más de un siglo a los típicos festejos norteamericanos de la Navidad, y no son copias de la hermosa música, dramas, y comidas que por invitación de nuestros hermanos cristianos estadounidenses, a veces incluimos junto con nuestras propias costumbres autóctonas, dentro de los festejos del nacimiento del Niño Jesús.

Una crítica válida es la que se nos hace en relación a que no debemos desvirtuar la razón de los festejos, que es Jesús, el Salvador que vino a este mundo, como el mejor regalo que Dios nos haya podido dar, para reconciliarnos con Él, cediendo a la presión de los comerciantes que nos invitan, con Santa Claus, a gastar el dinero que no tenemos y a endrogarnos en forma imprudente; o a tomar como pretexto las fiestas navideñas para organizar borracheras y otras necedades.

Por tales desviaciones del propósito real de las fiestas navideñas, es que en esta época se acumulen gran número de muertes, daños, y accidentes causados por personas que ocasionan tragedias familiares al conducir ebrios sus automóviles, poniendo en peligro la vida de muchas víctimas inocentes.

Nosotros estamos de acuerdo en que es mejor regalar afecto que comprarlo y que aunque es una buena costumbre el darnos regalos en Navidad, siguiendo el ejemplo de Dios que nos dio a Jesucristo, el más grande de los regalos, no debemos olvidar que la principal razón de esta celebración, es Jesús, por lo que lo más importante en nuestros festejos debe ser dar Gloria en las alturas a Dios, y promover en la tierra paz y buena voluntad para con los hombres.

Así, en ésta hermosa época del año, debemos aceptar gustosos la invitación que se nos hace a bendecir y alabar a Dios porque de tal manera amó al mundo, que dio a su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él cree, no se pierda más tenga vida eterna (Jn 3:16).

La Navidad debe ser una época de celebración y fiestas, pero también debe ser una temporada de reconciliación con Dios y de búsqueda de la paz entre los hermanos, parientes, vecinos, compañeros de trabajo, los hermanos en la fe, y aún entre las naciones.

También ésta debe ser una temporada en que demostremos nuestra buena voluntad hacia los menos afortunados que nosotros y de cooperar con las instituciones de beneficencia y demás grupos y organizaciones que en esta época regalan juguetes y ayudan a los pobres.

Pero sobre todas las cosas, este tiempo debe ser un tiempo de proclamación de las buenas nuevas de esperanza y de salvación, que el hecho histórico de la Navidad trajo a todos los pecadores.

Que Dios nos ayude a celebrar legítimamente, la temporada navideña, en paz y armonía, con nuestros amados y hermanos en la fe. AMEN.

Ernesto contreras