La Cara del Simio

18. La cara del simioLa cara del simio

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Los músculos de la cara (parte del cráneo por delante de las orejas y entre la frente y la barbilla), controlados principalmente por los nervios fácial y trigémino, se pueden ordenar para su descripción y estudio, en cuatro grupos: Los de la frente (músculos del cráneo); los de la región ocular, o que rodean a la órbita (músculos los de los párpados); los de la región nasal, o que rodean las fosas nasales (músculos de la nariz); los de la región oral, o que rodean la boca (músculos de los labios); y los de la región auditiva, o que rodean el oído (músculos de las orejas).

En un estudio exhaustivo hecho por Jorge Eduardo Duque Parra, él encontró que la mayoría de los anatomistas consideran que en la cara, hay 18 músculos pares (en cada una de las mitades “en espejo” de la cara), más dos impares (el orbicular de los labios y el procero), para un total de 38 músculos faciales, aunque algunos autores dicen que llegan a 44. Casi todos son subcutáneos; pero hay algunos que sí se insertan en huesos.

Lo interesante es que en los humanos, la función más frecuente de los músculos faciales, es darle expresión a la cara (mímicos), a base de complicadas combinaciones de contracción y relajación de grupos musculares, aprendidas principalmente durante la infancia, mientras aún se están terminando de desarrollar los músculos y nervios faciales. Solo aproximadamente el 50% contribuyen a funciones como cerrar los ojos, hablar, y comer (masticatorios, dependientes de las articulaciones temporo-mandibulares), como el músculo masetero, considerado el músculo más fuerte del cuerpo humano.

Cada una de las expresiones de gozo, dolor, angustia, sorpresa, miedo, etc., etc., son distintivas en cada persona, y en todas las ocasiones son el resultado del ensayo repetido, y dominio del movimiento de docenas de músculos a la vez. Algunas expresiones como las diferentes formas de sonreír, involucran sólo unos 6 músculos, mientras que el fruncir el ceño, llega a involucrar el movimiento coordinado de unos 20 músculos.

El Dr. Stuart Burgess, en su libro (The Origin of Man: The Image of an Ape or the Image of God?), menciona que a diferencia de los humanos, los primates como el gorila, tienen 24 músculos faciales menos que los humanos, y sus 30 músculos faciales, como en todos los animales carnívoros, tienen como función predominante, la de hacer funcionar eficientemente sus mandíbulas, y no tienen como propósito modificar la expresión facial.

Especialmente evidente, son las diferencias en los delicados músculos sub-cutáneos de las mejillas o cachetes (útiles para sonreír y reír), que en los primates se reducen a un solo, enorme, y potente músculo masetero, que se fija por un lado en hueso craneano de la región temporal, y en la mandíbula, y que sirve para abrir y cerrar la cavidad oral (el hocico). Así, los primates no incapaces de sonreír.

Ésta, junto con las diferencias en la dentadura y forma de la mandíbula, es otra de las diferencias fundamentales, estructurales, funcionales, y distintivas, presentes en la cara, entre los primates y los humanos, que apoyan incontrovertiblemente, la ausencia de parentesco, o ascendencia evolutiva, entre los primates y los humanos.

Según los evolucionistas, los músculos subcutáneos de la cara en los humanos, aparecieron gradualmente y a través de millones de años, por evolución, debido a que tales músculos le ayudaban, por la ley de la supervivencia del más fuerte, a la especie humana, dándole una mejor capacidad para sobrevivir, sin embargo, nunca han podido dar una explicación válida, de cómo es que las expresiones faciales, hacen más capaz o fuerte al humano, y le incrementan sus posibilidades de supervivencia (The Origin of Man, pp. 58-59).

Su conclusión y recomendación final es. ¡Sonría! Usted no es ni un primate, ni un pariente de los simios.

Ernesto contreras